La fábrica del
calzado que usó el príncipe William para casarse, tiene sólo una tienda
en Londres y dos en Santiago. El próximo año planea sumar una tercera y
probar suerte en Colombia, Perú y Brasil.
por:
La Segunda
Desde 1880 que la marca de zapatos de hombre inglesa Loake está en el
negocio del calzado. Con su fábrica en el pueblo de Kettering, al norte
de Londres, se ha mantenido como una fábrica familiar que utiliza las
mismas técnicas hace más de cien años para exportar a cerca de 60
países. Es una de las tres marcas consideradas proveedoras "oficiales"
de la Casa Real Británica, y de hecho el príncipe William utilizó
zapatos Loake cuando se casó con Kate Middleton.
Pese a tamaña
exclusividad, el único otro país donde está presente a través de una
tienda propia es en Chile -desde 2009-, donde ya tiene dos locales
además del de Londres: la marca se vende principalmente en tiendas por
departamento y centros comerciales. Así lo explica el agente regional de
Loake, Pablo Correa, ex ejecutivo de empresas quien personalmente hizo
las gestiones para sacar a la marca del Reino Unido y traerla a Chile
hace tres años, el primer paso de un plan que apunta a abrir seis nuevas
tiendas en Sudamérica en los próximos años.
Correa explica que abrirán una tercera tienda en Santiago en la segunda mitad de 2013, para la cual están buscando la ubicación. Además, están negociando expandirse con nuevas tiendas a través de franquicias en Perú, Colombia y Brasil. Cada una requeriría una inversión cercana a US$150 mil.
Aquí en Chile están desde 2009 en Isidora Goyenechea 3000, y en agosto de este año acaban de abrir su segundo local en la calle Nueva York, en el edificio Ariztía. "Estaba interesado en estar en el centro, en el distrito financiero, y este proyecto de la restauración del edificio era una idea afín con un zapato de material noble y tradición" como Loake, señala el ejecutivo, quien indica que sus precios oscilan entre $100 mil y $170 mil. "Estos zapatos son escasos, se demoran entre 8 y 10 semanas en ser producidos" agrega.
Para este año esperan finalizar con ventas cercanas a US$1 millón entre ambas tiendas, y Correa añade que han estado creciendo a un ritmo de 50% anual, con una cartera de clientes compuesta principalmente por ejecutivos y abogados.
Quinta generación
Correa (53) estudió ingeniería forestal, y trabajó por años como ejecutivo de empresas ligadas a la salud, además de hacer consultorías entre 2006 y 2010. Explica que cuando salió de la universidad tuvo zapatos ingleses, y que años después no pudo encontrar la misma relación precio-calidad. Investigó y llegó "a esta fábrica, una empresa con poco desarrollo internacional pero con una tradición inmensa, desde 1880".
"Se siguen fabricando los zapatos con las mismas técnicas que hace 100 años. Los cueros vienen de Italia, Francia y Bélgica, pero los operarios siguen siendo los mismos, nietos o bisnietos de los anteriores", afirma, y añade que aún hoy, pese a la mecanización de algunos procesos "el criterio del operario para elegir los cueros, dar las terminaciones finales y ver el control de calidad todavía ocurre".
Por ello Correa contactó a la familia Loake -quinta generación actualmente- y los convenció de entregarles la representación para Chile, la que comenzó en 2009. De hecho, en la inauguración oficial del nuevo local del edificio Ariztía -que se hará en el Club de la Unión el próximo 18 de octubre- estará presente Andrew Loake, uno de los familiares dueños de la empresa.
Correa explica que abrirán una tercera tienda en Santiago en la segunda mitad de 2013, para la cual están buscando la ubicación. Además, están negociando expandirse con nuevas tiendas a través de franquicias en Perú, Colombia y Brasil. Cada una requeriría una inversión cercana a US$150 mil.
Aquí en Chile están desde 2009 en Isidora Goyenechea 3000, y en agosto de este año acaban de abrir su segundo local en la calle Nueva York, en el edificio Ariztía. "Estaba interesado en estar en el centro, en el distrito financiero, y este proyecto de la restauración del edificio era una idea afín con un zapato de material noble y tradición" como Loake, señala el ejecutivo, quien indica que sus precios oscilan entre $100 mil y $170 mil. "Estos zapatos son escasos, se demoran entre 8 y 10 semanas en ser producidos" agrega.
Para este año esperan finalizar con ventas cercanas a US$1 millón entre ambas tiendas, y Correa añade que han estado creciendo a un ritmo de 50% anual, con una cartera de clientes compuesta principalmente por ejecutivos y abogados.
Quinta generación
Correa (53) estudió ingeniería forestal, y trabajó por años como ejecutivo de empresas ligadas a la salud, además de hacer consultorías entre 2006 y 2010. Explica que cuando salió de la universidad tuvo zapatos ingleses, y que años después no pudo encontrar la misma relación precio-calidad. Investigó y llegó "a esta fábrica, una empresa con poco desarrollo internacional pero con una tradición inmensa, desde 1880".
"Se siguen fabricando los zapatos con las mismas técnicas que hace 100 años. Los cueros vienen de Italia, Francia y Bélgica, pero los operarios siguen siendo los mismos, nietos o bisnietos de los anteriores", afirma, y añade que aún hoy, pese a la mecanización de algunos procesos "el criterio del operario para elegir los cueros, dar las terminaciones finales y ver el control de calidad todavía ocurre".
Por ello Correa contactó a la familia Loake -quinta generación actualmente- y los convenció de entregarles la representación para Chile, la que comenzó en 2009. De hecho, en la inauguración oficial del nuevo local del edificio Ariztía -que se hará en el Club de la Unión el próximo 18 de octubre- estará presente Andrew Loake, uno de los familiares dueños de la empresa.
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