2012/09/29

Liquidez, clave para emisores corporativos de América Latina


La estabilidad económica en América Latina, desde 2009, no ha sucumbido ante el lento crecimiento global y la volatilidad en los mercados internacionales, que se acentuaron a principios de este año, reveló Standard & Poor’s (S&P).
En su reporte titulado “Presiones crediticias: Liquidez es el nombre del juego para emisores corporativos en América Latina” consideró que los emisores corporativos de la región han tenido un mejor desempeño en comparación con sus pares a nivel mundial.
Explicó que lo anterior se debe a que las economías más grandes en la región tienen una posición crediticia positiva y mantienen buenas perspectivas de crecimiento en sus mercados domésticos.
Además, dijo que varios emisores corporativos que se beneficiaron de precios favorables de las materias primas internacionales (commodities) y de una fuerte demanda interna lo aprovecharon para fortalecer sus balances financieros.
También comentó que los gobiernos en la región han implementado de manera efectiva políticas contracíclicas para afrontar las desfavorables condiciones económicas que prevalecen en los mercados internacionales, lo que permitió que sus mercados internos hayan presentado tasas de crecimiento saludables hasta hace poco, lo que también ha ayudado a las empresas a mejorar sus perfiles financieros.
“Las alzas de las calificaciones soberanas de Colombia, Brasil, Perú y Panamá han atraído la atención de los inversionistas hacia la región, facilitando así el acceso de algunos emisores de esos países a los mercados de capitales”, agregó.
Sin embargo, refirió que las recientes bajas de calificación y el aumento en el número de incumplimientos en este año hacen evidente que las compañías latinoamericanas ya no pueden depender únicamente de un entorno de negocios positivo en sus respectivos países para mantener su calidad crediticia.
“Condiciones favorables para las calificaciones de empresas en América Latina hasta ahora, pero los riesgos persisten”, mencionó.
Detalló que el optimismo hacia el riesgo de Latinoamérica observado durante 2010 y 2011 parece empezar a reducirse en 2012.
“En consecuencia, el nivel de las emisiones con calificaciones de grado especulativo cayó 35% a septiembre, en comparación con el mismo periodo de 2011. Como se esperaba, la tendencia de las calificaciones es más negativa entre las empresas con calificaciones de grado especulativo: 126”, indicó.
En cuanto a los precios de los commodities, S&P informó que se recuperaron de manera significativa a finales de 2009, y como resultado bajas frente a 107 alzas desde 2009.
PRONÓSTICOS 2013
Nuestro pronóstico para 2013 es que habrá importantes riesgos para el sector corporativo a nivel mundial, y América Latina no será la excepción, advirtió.
“Esperamos que los inversionistas internacionales se mantengan cautelosos ante los acontecimientos económicos mundiales. Por ello, consideramos que los emisores con calificaciones de grado especulativo continuarán pagando costos de financiamiento más altos –si logran colocar emisiones de deuda en el extranjero”, explicó.
A decir de S&P, los bancos e inversionistas locales se mantienen líquidos y son la principal alternativa de financiamiento, pero los plazos son más cortos y en algunos casos, los bancos podrían no estar dispuestos a asumir riesgos adicionales con empresas apalancadas.
Por consiguiente, “consideramos que los riesgos de refinanciamiento de corto plazo seguirán siendo la principal amenaza para los emisores corporativos en la región. En ese sentido, la liquidez será un factor determinante para la estabilidad de las calificaciones”, aseguró.
En cuanto a las empresas en América Latina, la firma dijo que la perspectiva es en general estable; sin embargo, consideró que la aversión al riesgo está aumentando, ante los acontecimientos en Europa y las señales de desaceleración en China.
Por último, refirió que el actual escenario mundial ha afectado los precios internacionales de los commodities, ha detonado la devaluación de algunas monedas en la región, ha reducido el flujo de turistas en el Caribe, y ha desencadenado la preocupación sobre el impacto que tendría el deterioro de la calidad crediticia de las matrices europeas sobre sus subsidiarias en América Latina, particularmente en los sectores bancario, de telecomunicaciones y de energía.

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