Empresa india Jindal abandona el mayor proyecto minero de Bolivia
La empresa tomó la decisión luego de que el
gobierno boliviano rechazara el cese de una investigación de fiscales
sobre sus inversiones y la devolución de US$36 millones que le cobró por
supuestos incumplimientos a su contrato.
La empresa india Jindal decidió finalmente abandonar el desarrollo de la
mina de hierro El Mutún, en la frontera de Bolivia con Brasil, el mayor
proyecto minero del presidente Evo Morales, informó hoy el ministro de
Minería, Mario Virreira.
El ministro explicó en rueda de prensa
que en las últimas conversaciones la empresa puso "como condición
innegociable" para permanecer que cese una investigación de fiscales
sobre sus inversiones y la devolución de US$36 millones que le cobró el
gobierno por los supuestos incumplimientos a su contrato.
Como
estas condiciones fueron rechazadas, los ejecutivos de Jindal "asumieron
por voluntad propia la decisión de rescindir el contrato", señaló el
ministro.
"Esto pone fin a la participación de Jindal en el
país, pero es una gran oportunidad para mejorar cualitativamente la
explotación de los yacimientos del Mutún", agregó Virreira, quien
anunció la convocatoria de una licitación internacional para volver a
adjudicar el proyecto.
Jindal firmó en 2007 un contrato con el
gobierno de Morales para explotar la mitad de esa mina situada en la
región oriental de Santa Cruz, limítrofe con Brasil y Paraguay, que
tiene 40.000 millones de toneladas de distintos minerales,
principalmente hierro.
El proyecto ha tenido un retraso de tres
años que, según la empresa, se debe a que el gobierno no ha facilitado
su trabajo porque tuvo problemas para acceder a las tierras donde opera,
no le ha dado seguridad jurídica, ni ha garantizado la provisión de gas
natural para montar un complejo siderúrgico.
En cambio, las
autoridades culpan a Jindal del retraso y le han acusado de hacer
inversiones mínimas, pese a que su compromiso era alcanzar los US$600
millones hasta este año y luego llegar a una cifra de US$2.100 millones.
La firma india también exigió al ejecutivo boliviano garantías
de que no será nacionalizada, tras medidas similares o de suspensión de
concesiones tomadas este año por el Gobierno de Morales.
El
ministro aseguró que el gobierno ha realizado "todo un esfuerzo" para
flexibilizar el contrato y dar "condiciones positivas" a la firma, pero
no hizo comentarios sobre el pedido para evitar una nacionalización.
Consideró
que la imagen de Bolivia no quedará dañada tras la rescisión del
contrato con Jindal pues, según dijo, la firma india "demostró que no
tiene capacidad económica", aunque la empresa ha insistido en que sus
problemas no son financieros.
www.latercera.com
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