La zona euro abrió la vía a una recapitalización directa de la banca española, bajo ciertas condiciones, cumpliendo con los pedidos de soluciones inmediatas de España e Italia para superar la crisis de la deuda.
"Afirmamos que debemos romper el círculo vicioso entre bancos y deudas soberanas", señaló el presidente de la UE, Herman Van Rompuy, al culminar la cumbre de dirigentes del Eurogrupo, que se realizó tras una maratónica y tensa reunión de todos los países de la Unión Europea.
Esta inyección de capital directamente a la banca española se hará por parte del fondo de rescate europeo, pero a condición de que el Banco Central Europeo (BCE) pase a ser el supervisor único del sector bancario en la eurozona, como quería Alemania. El problema es que esta medida podría tardar en entrar en vigor.
De estos plazos depende que el rescate para recapitalizar y sanear la banca de España, con un tope de 100,000 millones de euros, sea contabilizado como deuda pública.
España deberá además cumplir con ciertas reglas, según el comunicado del Eurogrupo divulgado poco antes de iniciar otra jornada de reuniones de los 17 dirigentes de la zona euro.
El rescate de España se hará primero a través del fondo de rescate temporal FEEF y después el MEDE, que entrará en vigor el 9 de julio, y que en este caso no tendrá su condición de acreedor preferente, es decir que si el país se declara en moratoria no será el primero en cobrar.
"Son soluciones muy positivas", evaluó el presidente italiano, Mario Monti.
Italia y España, que sufren en los últimos tiempos un acoso constante en los mercados, hicieron un frente común al inicio de la cumbre europea para supeditar su aval al pacto de crecimiento de la Unión Europea (UE) por 120,000 millones de euros a la aprobación de medidas urgentes para salir de la crisis de la deuda.
"Está muy bien el pacto de crecimiento, pero no es el problema de Europa, (...) es necesario, pero no es lo urgente", dijo una fuente de la delegación española.
El presidente francés, François Hollande, también pidió impulsar soluciones rápidas para apoyar a los países que afrontan dificultades en los mercados pese a que han hecho esfuerzos considerables.
España pidió oficialmente esta semana ayuda a la zona euro para sanear e inyectar capital en su banca, fragilizada tras el estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008. Pero según los tratados vigentes, la ayuda se podía canalizar únicamente a través del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB, público) español.
Es decir, que el rescate amenazaba con computarse como deuda pública en un país que se ha comprometido con Bruselas a reducir su déficit público al 5.3 por ciento del PIB este año, frente al 8.9 por ciento en 2011, en medio de una grave recesión y un desempleo que afecta casi al 25 por ciento de la población. (AFP)
"Afirmamos que debemos romper el círculo vicioso entre bancos y deudas soberanas", señaló el presidente de la UE, Herman Van Rompuy, al culminar la cumbre de dirigentes del Eurogrupo, que se realizó tras una maratónica y tensa reunión de todos los países de la Unión Europea.
Esta inyección de capital directamente a la banca española se hará por parte del fondo de rescate europeo, pero a condición de que el Banco Central Europeo (BCE) pase a ser el supervisor único del sector bancario en la eurozona, como quería Alemania. El problema es que esta medida podría tardar en entrar en vigor.
De estos plazos depende que el rescate para recapitalizar y sanear la banca de España, con un tope de 100,000 millones de euros, sea contabilizado como deuda pública.
España deberá además cumplir con ciertas reglas, según el comunicado del Eurogrupo divulgado poco antes de iniciar otra jornada de reuniones de los 17 dirigentes de la zona euro.
El rescate de España se hará primero a través del fondo de rescate temporal FEEF y después el MEDE, que entrará en vigor el 9 de julio, y que en este caso no tendrá su condición de acreedor preferente, es decir que si el país se declara en moratoria no será el primero en cobrar.
"Son soluciones muy positivas", evaluó el presidente italiano, Mario Monti.
Italia y España, que sufren en los últimos tiempos un acoso constante en los mercados, hicieron un frente común al inicio de la cumbre europea para supeditar su aval al pacto de crecimiento de la Unión Europea (UE) por 120,000 millones de euros a la aprobación de medidas urgentes para salir de la crisis de la deuda.
"Está muy bien el pacto de crecimiento, pero no es el problema de Europa, (...) es necesario, pero no es lo urgente", dijo una fuente de la delegación española.
El presidente francés, François Hollande, también pidió impulsar soluciones rápidas para apoyar a los países que afrontan dificultades en los mercados pese a que han hecho esfuerzos considerables.
España pidió oficialmente esta semana ayuda a la zona euro para sanear e inyectar capital en su banca, fragilizada tras el estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008. Pero según los tratados vigentes, la ayuda se podía canalizar únicamente a través del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB, público) español.
Es decir, que el rescate amenazaba con computarse como deuda pública en un país que se ha comprometido con Bruselas a reducir su déficit público al 5.3 por ciento del PIB este año, frente al 8.9 por ciento en 2011, en medio de una grave recesión y un desempleo que afecta casi al 25 por ciento de la población. (AFP)
Por: Redacción
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