2012/06/04

Miguel Angel Broda: "No preveo una recesión en Argentina, pero sí un crecimiento agónico"





El economista y cabeza de una de las principales consultoras del vecino país, advierte que el modelo Kirchner de política económica llegó a su límite y admite el riesgo de una estanflación. También aborda los efectos del caso YPF.

por Mauricio RodrIguez Kogan 

Mientras toda Latinoamérica va a registrar buenas tasas de crecimiento este año, pese a la crisis financiera europea, Argentina se bate entre una expansión agónica y una recesión, dice el economista argentino Miguel Angel Broda. El contraste tiene varias dimensiones, entre otras, que mientras la mayoría de los países de la región intenta reducir la entrada de capitales extranjeros, en Argentina éstos arrancan.

Y hay más: “Argentina es el cuarto exportador de carne del Mercosur, de cuatro países”, reclama Broda, a la vez que el otrora granero del mundo, “tiene la menor superficie plantada de trigo en cien años”, señala.

Broda, dueño de una de las consultoras más importantes del país, cree que el modelo Kirchner de política económica encontró su límite en este entorno de desaceleración y retroceso, que dejan a Argentina como una isla en la región. “Incluso, Bolivia y Ecuador tienen claro que con la economía no se embroma”, reflexiona el economista, educado en la Universidad de Chicago.

Desde Buenos Aires, reconoce el riesgo de que la reciente nacionalización de YPF sea el primer capítulo de una saga, aunque no ve un éxodo masivo de empresas extranjeras: “Han ganado mucha plata”, dice.
Hay varios economistas en Argentina que prevén una recesión para el país. ¿Cuál es su visión?

La economía argentina venía creciendo a una tasa de 9% en el primer semestre del año pasado. Redujo esa velocidad a algo poco superior a 3% en el segundo semestre y ahora va a una velocidad de entre 1% y 2% en el primer cuatrimestre de este año. De los 20 indicadores mensuales que llevamos, 18 muestran tendencia al ciclo negativo. Si bien no hay un crecimiento negativo, sin duda, es un brusco cambio. Hay algunos indicadores que apuntan a una fuerte recesión en el segundo semestre. Nuestro indicador no nos hace prever una recesión, pero sí un crecimiento agónico, con una expansión cercana al 2%, lo que daría 3% para el año y un bajo arrastre para 2013.

¿Cuál es la razón?

Las políticas del gobierno, apreciación del peso y políticas expansivas monetarias y fiscales encontraron dos límites:_Argentina dejó de tener superávit externo y surgieron dificultades para financiar su déficit fiscal. La única razón por la que esto demoró ocho años es el precio de la soja y las condiciones iniciales que recibió el gobierno. Todo gobierno nacional y popular encuentra sus límites en el sector externo y el financiamiento fiscal. La razón básica es cómo el gobierno ha reaccionado  a esas dos restricciones. Perdió reservas por US$ 12.000 millones en 2011 y en lugar de reaccionar como el resto del mundo, decidió cambiar las reglas del juego para que los exportadores traigan más dólares y decidió el control de importaciones y el control del atesoramiento de dólares. Todo esto cambió dramáticamente las expectativas. Al mismo tiempo, cambió la carta orgánica del Banco Central, para no tener límite para financiar al sector público.

Es un problema de oferta...

Mi interpretación es que es un problema de oferta agregada de disminución de importaciones y caída de la inversión, pero Axel Kicillof [viceministro de Economía] cree que es falta de demanda agregada, con lo cual, posiblemente, tengamos tasas reales más negativas y mayor déficit fiscal. El problema es que estas políticas expansivas no van a tener efecto, porque las expectativas privadas contrarrestan la expansión del sector público. Argentina va a un escenario agónico.

¿Puede llegar a un estado como el de la crisis de 2001?

No veo crisis inminente, pero depende de que no se sigan tomando medidas equivocadas. Argentina, en octubre, tenía una economía enferma, un resfrío que con cualquier pastillita se mejoraba. Ahora, el gobierno decidió inyectarle un virus y lo envió a terapia intensiva. Mucha gente pronostica una crisis en el futuro cercano. Yo creo que será más agónico que un colapso, pero obviamente, uno debe mirar todos los indicadores relevantes como si el colapso estuviera en la puerta.

A propósito de Kicillof, va a haber una expansión fiscal, entonces.


Mi impresión es que sí, pero moderadamente, sin ir a un modelo de desestabilización. El problema es que todos los hacedores de política económica en la región, sean de izquierda o derecha, han estudiado los mismos libros y por eso sus acciones son fácilmente pronosticables. En Kicillof tenemos a un ministro de Economía de hecho, que es un macroeconomista neomarxista que tiene otras ideas sobre cómo funciona la macro. Además, en Argentina no hay presupuesto, no hay programa monetario, es decir, el grado de incertidumbre es muy grande. Probablemente, el régimen híper presiden- cialista está tratando de profundizar el modelo, con más intervención del Estado, más proteccionismo y, probablemente, más expansivo. El grado de expansividad de esa política va a determinar si vamos a una economía de estanflación o no.

¿Cómo se verá afectada con el recrudecimiento de la crisis en Europa?

Argentina pasó un extraordinario test en octubre de 2008 hasta marzo de 2009. Toda la región pudo hacer política anticíclica exitosamente. Ahora, la vulnerabilidad de Argentina se ha deteriorado desde 2009 y no tenemos una situación tan sólida. Por otro lado, nos hemos aislado del resto del mundo y los efectos financieros nos afectan mucho menos. Obviamente, si el mundo entra en recesión, algo nos va a golpear.

¿Quiere decir que el modelo K va a sobrevivir?

Tuvimos ocho años muy buenos. Las empresas ganaron mucho dinero y bajó muchísimo la pobreza. El problema básico es que el modelo encontró sus límites. Si hace el corte en 2007, los países que más crecían eran España, Irlanda y Grecia. Mire lo que pasa ahora. Argentina es muy proclive a tener llamaradas de crecimiento, pero en los últimos 135 años, el PIB_per cápita creció apenas 1,7% al año y cada vez nos alejamos más de los países prósperos. Hoy, el país es el cuarto exportador de carne del Mercosur entre cuatro países y tiene la menor superficie plantada de trigo en 100 años, cuando hay precios internacionales muy buenos. En los próximos años va a crecer menos que el resto de los países de la región, por culpa de las políticas realizadas.

¿Cree que de cara a 2015 aparecerá un rival político fuerte, con un modelo alternativo al actual?

La verdad es que los humores sociales cambian fuertemente en Argentina. El 70% de la población era privatista en 1990; ahora, el 75% es estatista. Dependerá del funcionamiento de la economía y de las condiciones políticas. La verdad es que no visualizo una economía proclive en 2015 a mantener este modelo nacional y populista, pero tengo muchas más expectativas por la economía que por la calidad de los líderes políticos. De hecho, Mauricio Macri_-gobernador de Buenos Aires- es un contrincante débil.

EL CASO YPF

En cuanto a la nacionalización de YPF, ¿qué efectos colaterales tendrá para la inversión en Argentina?
Han sido muy importantes. Ha subido el riesgo país y la tasa de descuento de proyectos se ha elevado, lo que puede ser un obstáculo para los inversionistas. El país se ha hecho menos atractivo, porque subió el costo de capital. Es increíble, porque en la región hay un tsunami de liquidez de plata dulce y los países se preguntan cómo hacer para que venga menos.

¿A cuánto subió esa tasa de descuento?

Las matrices están asustadas por lo que hace Kicillof, por la seguridad jurídica, por la volatilidad de las reglas del juego que Argentina ha impuesto. Por eso hay casos particulares en que la tasa de retorno ha subido a 12% ó 15%, cuando en Uruguay es de 3% y 5%.

¿La crisis energética se detiene con la nacionalización?

Hubo un déficit equivalente a US$3.000 millones el año pasado y este año, calculamos que va a estar en un rango de US$ 6.000 a US$7.500 millones. Obviamente, en 2012 será muy difícil cubrirlo. En tres o cinco años podremos aspirar al autoabastecimiento, pero eso depende de qué hagan con YPF, si termina pareciéndose a Pemex o a Petrobras, y su visión estratégica.

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