El modelo de crecimiento impulsado por el consumo en Brasil, que fue un imán para la inversión en el último decenio, está mostrando signos de agotamiento en tanto la industria vacila y la economía tiene dificultades para reactivarse luego de haber experimentado una desaceleración el año pasado.
Se prevé que un informe del gobierno mostrará que el producto interno bruto creció 0,5% en el primer trimestre, según la media de estimaciones en un sondeo de Bloomberg que abarcó a 47 analistas. Si bien suponen que ese ritmo se acelerará, los economistas pronostican que la segunda economía en desarrollo más grande después de China crecerá menos de 3% por segundo año consecutivo en 2012, por detrás del resto de América Latina.
La demanda del consumidor impulsada por la expansión del crédito, una estrategia que fue llevada adelante por dos presidentes sucesivos, vacila pese a que el gobierno baja los impuestos y disminuye los costos de endeudamiento para sostener el gasto de los 40 millones de brasileños que salieron de la pobreza entre 2003-2011. Las ventas minoristas apenas subieron en febrero y marzo, mientras que las ventas de vehículos cayeron 11 por ciento en abril en la medida que la tasa de incumplimiento de pago entre consumidores que se quedaron sin dinero creció hasta 5,8%.
“Brasil tuvo una década fantástica y ahora está entrando en una desaceleración”, dijo por teléfono desde Nueva York Michael Shaoul, presidente de Marketfield Asset Management. “La gente debe mucho y tiene demasiadas cosas”.
CARGA DE LA DEUDA
Los inversores temen que algunos de los sectores de mayor crecimiento en Brasil pierdan fuerza. El Índice MSCI Brasil de Consumo Discrecional de las empresas de construcción y minoristas se desplomó 10% este año en comparación con una caída de 4% del índice bursátil Bovespa. Una desaceleración de los préstamos hipotecarios, que crecieron 43% en los últimos 12 meses, constituye un particular riesgo para el mercado de la vivienda, dijo Shaoul.
En tanto la crisis de la deuda europea se ahondó, generando pérdidas de US$3.900 millones en los mercados de acciones desde mayo, el gobierno abandonó su objetivo de aumentar el crecimiento desde 2,7% el año pasado hasta 4,5%. En el último sondeo semanal del banco central los economistas redujeron su pronóstico para el crecimiento en 2012 por tercera semana consecutiva hasta 2,99 por ciento.
Casi un cuarto de los hogares brasileños, particularmente los correspondientes a los segmentos de menores ingresos, están sobre-endeudados, según MB Associados, una firma consultora económica con sede en Sao Paulo. Esto significa que gastan más del 30 por ciento de los ingresos totales en pagar deuda, en comparación con un promedio de 10,9% correspondiente a todos los hogares estadounidenses.
En vez de tratar de estimular la demanda con más medidas crediticias, los diseñadores de la política deberían concentrarse en eliminar los cuellos de botella que vienen desde hace tiempo para acelerar el crecimiento, como impuestos elevados, burocracia y una infraestructura débil, dijo Arminio Fraga, ex director del banco central y presidente de la bolsa Bovespa BM&F.
“Llegó el momento de que Brasil avance del lado de la oferta, invirtiendo más”, dijo Fraga, socio fundador del administrador de activos Gavea Investimentos Ltda., con sede en Río de Janeiro, en una entrevista el 22 de mayo. “A partir de ahora es crucial prestar más atención a la productividad”.
Se prevé que un informe del gobierno mostrará que el producto interno bruto creció 0,5% en el primer trimestre, según la media de estimaciones en un sondeo de Bloomberg que abarcó a 47 analistas. Si bien suponen que ese ritmo se acelerará, los economistas pronostican que la segunda economía en desarrollo más grande después de China crecerá menos de 3% por segundo año consecutivo en 2012, por detrás del resto de América Latina.
La demanda del consumidor impulsada por la expansión del crédito, una estrategia que fue llevada adelante por dos presidentes sucesivos, vacila pese a que el gobierno baja los impuestos y disminuye los costos de endeudamiento para sostener el gasto de los 40 millones de brasileños que salieron de la pobreza entre 2003-2011. Las ventas minoristas apenas subieron en febrero y marzo, mientras que las ventas de vehículos cayeron 11 por ciento en abril en la medida que la tasa de incumplimiento de pago entre consumidores que se quedaron sin dinero creció hasta 5,8%.
“Brasil tuvo una década fantástica y ahora está entrando en una desaceleración”, dijo por teléfono desde Nueva York Michael Shaoul, presidente de Marketfield Asset Management. “La gente debe mucho y tiene demasiadas cosas”.
CARGA DE LA DEUDA
Los inversores temen que algunos de los sectores de mayor crecimiento en Brasil pierdan fuerza. El Índice MSCI Brasil de Consumo Discrecional de las empresas de construcción y minoristas se desplomó 10% este año en comparación con una caída de 4% del índice bursátil Bovespa. Una desaceleración de los préstamos hipotecarios, que crecieron 43% en los últimos 12 meses, constituye un particular riesgo para el mercado de la vivienda, dijo Shaoul.
En tanto la crisis de la deuda europea se ahondó, generando pérdidas de US$3.900 millones en los mercados de acciones desde mayo, el gobierno abandonó su objetivo de aumentar el crecimiento desde 2,7% el año pasado hasta 4,5%. En el último sondeo semanal del banco central los economistas redujeron su pronóstico para el crecimiento en 2012 por tercera semana consecutiva hasta 2,99 por ciento.
Casi un cuarto de los hogares brasileños, particularmente los correspondientes a los segmentos de menores ingresos, están sobre-endeudados, según MB Associados, una firma consultora económica con sede en Sao Paulo. Esto significa que gastan más del 30 por ciento de los ingresos totales en pagar deuda, en comparación con un promedio de 10,9% correspondiente a todos los hogares estadounidenses.
En vez de tratar de estimular la demanda con más medidas crediticias, los diseñadores de la política deberían concentrarse en eliminar los cuellos de botella que vienen desde hace tiempo para acelerar el crecimiento, como impuestos elevados, burocracia y una infraestructura débil, dijo Arminio Fraga, ex director del banco central y presidente de la bolsa Bovespa BM&F.
“Llegó el momento de que Brasil avance del lado de la oferta, invirtiendo más”, dijo Fraga, socio fundador del administrador de activos Gavea Investimentos Ltda., con sede en Río de Janeiro, en una entrevista el 22 de mayo. “A partir de ahora es crucial prestar más atención a la productividad”.
www.latercera.com
No hay comentarios.:
Publicar un comentario