2012/04/21

Familia Eskenazi: Los socios argentinos que Cristina Fernández dejó en YPF

El año 2007, Enrique Eskenazi y el presidente de Repsol, Antonio Brufau, saludan a la presidenta Cristina Fernández.

Es uno de los grupos empresariales más poderosos de su país, dueño de cuatro bancos, e ingresó a YPF en una operación que, según la prensa transandina, habría sido orquestada por el propio ex Presidente Kirchner.

Es una de las principales familias empresariales de Argentina -con inversiones en rubros que van desde la energía hasta la banca- y hoy están en el ojo del huracán. Se trata de los Eskenazi, controladores del grupo Petersen y dueños del 25% de YPF, la petrolera expropiada por el gobierno argentino y cuyo accionista principal era hasta comienzos de esta semana la española Repsol.

Tras acusarla de no reinvertir utilidades en la empresa, la decisión de la Presidenta Cristina Fernández sólo afectó al 51% de la firma española y dejó inalterada la parte de la propiedad de los Eskenazi, lo que ha llevado a los medios trasandinos a gastar toneladas de tinta especulando razones.

¿Quiénes son los Eskenazi? La historia de su fortuna entrega más de algún indicio para entender lo que está ocurriendo.

Grupo nació en los '20 y los Eskenazi llegaron el '80
Los orígenes de Petersen, Thiele & Cruz Arquitectos e Ingenieros se remontan al año 1920. Como dice su nombre, se trataba de una empresa dedicada a la ingeniería y la construcción en la que los Eskenazi no tenían arte ni parte.

Paralelamente, Enrique Eskenazi -ingeniero químico, nacido en 1925- ocupaba distintos cargos en empresas del grupo Bunge y Born, en ese entonces uno de los más importantes de Argentina. Pero en 1981 decide separar aguas e ingresó como directivo en Petersen, Thiele y Cruz. Al poco tiempo tomó el control de la propiedad y ya en los años 90 puso en marcha un intenso proceso de diversificación que los llevó a trasformarse en uno de los principales grupos económicos del país.

Es así como el grupo Petersen, presidido por Enrique Eskinazi, de 87 años, participa actualmente en 5 sectores: Ingeniería y Construcción, Energía, Finanzas, Agroindustrias y Servicios Urbanos.

La empresa madre es Petersen, Thiele & Cruz, donde desarrollan obras viales, hidráulicas, electromagnéticas, urbanísticas y de arquitectura. En finanzas, son propietarios de cuatro bancos regionales: Banco San Juan, Banco Santa Cruz, Nuevo Banco de Santa Fe y Nuevo Banco de Entre Ríos.

En el área agroindustrial tienen dos empresas: Santa Sylvia -con 10 mil hectáreas de producción de viñas y olivos ubicadas en el valle de Zonda, a 10 km de la capital de la provincia de San Juan- y la viña Xumek.
En servicios urbanos, tienen Mantenimientos y Servicios, dedicada a recuperar y mantener espacios urbanos.
El último sector al que ingresaron es el energético. En 2008 compraron a Repsol el 14% de YPF, y unos años después aumentaron al 25%.

Hoy, los negocios son manejados por los hijos de Enrique Eskenazi, quienes participan en los directorios : Esteban, Ezequiel -actor profesional que actuó en Highlander II-, Matías y Sebastián Eskenazi Storey. Este último, casado con la periodista Analía Franchín, es el que ha estado más expuesto públicamente, ya que ocupa la gerencia general de YPF.
Su estrecha relación con la familia Kirchner

¿Cómo los Eskenazi se hicieron tan poderosos en tan poco tiempo? Si bien sus compatriotas les reconocen capacidades empresariales, aseguran que jamás habrían llegado donde están si no fuera por la amistad que tenían con el ex Presidente Néstor Kirchner, difunto esposo de la actual Presidenta Cristina Fernández.

La prensa trasandina asegura que la llegada del grupo Petersen a YPF fue orquestada en 2007 por el propio Kirchner , como parte de una estrategia para "argentinizar" la petrolera. Eso explicaría por qué el gobierno sólo expropió la parte española, sin tocar a los Eskenazi.

El martes pasado, en una acalorada sesión en el Congreso, el senador de la Unión Cívica Radical, Gerardo Morales, se preguntaba: "¿Por qué (el gobierno) no mencionó la responsabilidad de la familia Eskenazi?, ¿por qué se expropia solamente la parte española?". Los legisladores hicieron hincapié en otro detalle: la forma de pago por la que se acordó el ingreso de los Eskenazi, a través de la cual el grupo Petersen no pagó por las acciones que compró, sino que se acordó con Repsol que esa deuda fuera cancelada con los dividendos futuros, algo que -según los detractores- impulsó el reparto de utilidades.

Por esto mismo, para algunos el escenario actual "es el peor que les podía suceder a los Eskenazi". Según el sitio Expansion.com, "debido a la forma en la que la familia se hizo con esa participación, solicitando un crédito por valor de US$3.400 millones a un grupo de bancos y a la propia Repsol, los Eskenazi sin duda habrían preferido la expropiación".

Según los medios, al grupo Petersen aún le quedan por pagar unos US$1.200 millones, los que, anticipan, seguramente deberá renegociar.

www.lasegunda.com

 

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