Las pláticas entre ambos países para alcanzar un acuerdo en materia automotriz avanzan, pero aún están lejos de concluir y el fantasma de un eventual rompimiento ronda las reuniones, debido a que la nación sudamericana busca ventajas contrarias al acuerdo comercial.
Después de una primera ronda de negociaciones con México, Brasil puso sus cartas sobre la mesa. El país sudamericano quiere adelantar la apertura de vehículos pesados -pactada hasta 2020- , establecer cupos de importación e incrementar el contenido regional en vehículos ligeros, para equilibrar el comercio bilateral.
De no alcanzar un acuerdo satisfactorio, lo más probable es que el gobierno que encabeza Dilma Rousseff mantenga su posición inicial de denunciar el Acuerdo de Complementación Económica (ACE) 55, que regula el comercio en el sector automotriz entre ambas naciones, lo que supondría el fin a dicho convenio, aunque necesitaría el apoyo del resto de los países que conforman el Mercosur, es decir, de Argentina, Paraguay y Uruguay.
Esto, sin duda afectaría a la industria automotriz mexicana, que el año pasado cerró con cifras históricas en producción y exportación de vehículos alcanzando 2.5 y 2.1 millones de unidades, respectivamente.
Si bien, Estados Unidos continúa siendo el principal mercado de las exportaciones mexicanas de autos con una participación de 63.3%, Brasil se ha convertido rápidamente en uno de los principales objetivos comerciales de México.
El año pasado, el país sudamericano compró a México 131,384 vehículos, cifra 76% superior a la de 2010 (74,605 unidades) y que representó una participación del 40.8% del total de las exportaciones a Latinoamérica, lo que lo convierte en el mercado numero uno.
Cabe mencionar que Latinoamérica ya es el segundo mercado más importante de México. En 2011, se exportaron a la región 321,863 automóviles, cifra 56% superior a la obtenida en 2010 (206,468 unidades), alcanzando una participación del 15% del total de las exportaciones, desplazando a Europa al tercer lugar con una participación del 10.3%.
El panorama no luce nada sencillo para la delegación mexicana encabezada por el Secretario de Economía, Bruno Ferrari, no sólo por el peso que tiene Brasil en las exportaciones mexicanas de autos, sino también porque empresas como Nissan, General Motors, Volkswagen, Ford, Chrysler, Honda y Mazda, presentes como observadores en las negociaciones, podrían ver afectadas sus operaciones y planes de expansión en el país, de no lograr un acuerdo satisfactorio.
Recientemente, Nissan, Honda y Mazda anunciaron nuevas inversiones en México, que en conjunto suman 3,300 millones de dólares (mdd). Las firmas automotrices niponas planean construir plantas de producción en el país, que tendrán una capacidad de producción conjunta de 515 mil unidades anuales y generaran 9,200 empleos directos en total.
Hasta hora, Mazda es la única que se ha pronunciado al respecto. La compañía que en México preside Leopoldo Orellana dijo que la postura de la empresa es la de continuar con el acuerdo, mientras este vigente, ya que dentro de dicho marco se determinó realizar la inversión en el país, lo cual podría tener algunos ajustes en la medida en que se desarrolle la relación.
Mazda tiene previsto iniciar la operación de su planta en México en 2013. La producción estaría dirigida a los mercados local e internacional, entre ellos Brasil.
La señal que manda Brasil a la inversión extranjera con la decisión de modificar un
acuerdo comercial cuando éste no le convenga, es negativa.
Reglas clarasEn el papel, México tiene tres opciones: ceder a las pretensiones brasileñas, dar por terminado el ACE 55, o renegociar el acuerdo, de tal manera, que ambas naciones salgan ganando. Al parecer, se inclinará por este último.
México, ha expresado que cualquier posible modificación al ACE 55 tendrá que ser mutuamente satisfactoria, con el objetivo de incrementar el comercio bilateral.
Desde Brasil, Bruno Ferrari dijo que es necesario que ambos países continúen trabajando para avanzar hacia una relación económica y comercial más profunda, basada en reglas claras y confianza mutua a partir de lo logrado hasta ahora en el proceso de integración bilateral.
“México y Brasil son las economías más grandes de la región latinoamericana en términos de población y de Producto Interno Bruto. México reconoce la relevancia del mercado brasileño para las exportaciones y las inversiones mexicanas por lo que la postura del gobierno mexicano es escuchar la problemática que Brasil está presentando”, señaló.
El funcionario sostuvo que la relación comercial entre México y Brasil es mutuamente benéfica para ambos países. “Más aún, ésta contribuye a apuntalar el desempeño económico de América Latina, el cuál en los últimos años ha sido reconocido por instituciones internacionales como el Foro Económico Mundial (WEF por sus siglas en inglés)”.
El ACE 55, que entró en vigor en 2003, ha permitido que las industrias automotrices de México y Brasil exploten sus complementariedades y avancen en la integración de sus procesos de producción, a través del libre comercio de sus bienes (vehículos y autopartes), generando así crecimiento económico en ambas naciones. Actualmente, el 51% del comercio bilateral se da bajo el marco del ACE 55.
Si se contabiliza la suma de los saldos de las balanzas en el periodo 2003-2011, Brasil registra un superávit acumulado de más de 21,500 mdd. En particular, en el comercio de los productos cubiertos por el ACE 55 México ha registrado un déficit comercial acumulado con Brasil de 10,412 mdd.
En 2011, México obtuvo por primera vez un superávit comercial total con Brasil por un monto de 330 mdd. En particular, en el comercio de vehículos y autopartes fue de 887 mdd.
De regreso en México, Ferrari dejó en claro durante una conferencia de prensa, donde se dieron a conocer los detalles del Foro Económico Mundial para America Latina que se llevará a cabo en México, que no cederán a las pretensiones de Brasil y que buscarán un acuerdo satisfactorio para ambas naciones, donde prevalezca el crecimiento del comercio
y no el proteccionismo. “Nosotros estamos dispuestos a negociar, siempre y cuando haya reciprocidad, lo que pida Brasil, México también lo estará pidiendo”.
“El ACE 55 es un acuerdo que se creo en México por una decisión política hace ya más de 10 años, en el cual lo que se buscaba era asistir y beneficiar a las economías de Sudamérica, particularmente las del Mercosur y en ese momento se tomó una decisión muy difícil para la industria mexicana, que fue la de apoyar las exportaciones e importaciones con los países sudamericanos, así fue como iniciamos nosotros ese proceso, que en un principio fue muy costoso para nosotros, pero México nunca ha tenido miedo a la competencia”, señaló.
En ese sentido, el funcionario indicó que es una pena que México se tenga que sentar con Brasil a hablar de modificar el ACE 55 y no del crecimiento del comercio entre ambos países, que hoy supera los 8,000 mdd. “Latinoamérica vive un momento importante, de crecimiento, que debe ser aprovechado por todos los países de la región, nosotros queremos una mayor relación comercial con Brasil y con el resto de los países”.
El funcionario indicó que la próxima semana se reunirán nuevamente con Brasil para continuar con las pláticas. “Nosotros invitamos a los equipos técnicos de Brasil a reunirnos ahora en México, si lo consideran, y estaríamos
tratando de concluir el tema hacia el viernes de la próxima semana (10 de marzo)”.
tratando de concluir el tema hacia el viernes de la próxima semana (10 de marzo)”.
Ferrari reiteró que los pactos se deben cumplir y que el crecimiento económico debe ser para todos los países y no sólo para los mercados internos.
En el papel, México tiene tres opciones: ceder a las pretensiones brasileñas, dar por terminado el ACE 55, o renegociar el acuerdo, de tal manera, que ambas naciones salgan ganando. Al parecer, se inclinará por este último.
Brasil, pierde competitividadDe acuerdo con IQOM Inteligencia Comercial, el conflicto comercial en el sector automotor entre México y Brasil se explica por la preocupación que existe en la industria y gobierno brasileños respecto al importante crecimiento reciente de sus compras externas.
En un análisis, la firma de asesoría en comercio exterior explica que en los últimos años las importaciones brasileñas se han incrementado más rápidamente que las exportaciones, en buena medida, impulsadas por la apreciación de la moneda brasileña.
Sostiene que el sector automotriz (autos y autopartes) es el principal contribuyente al déficit comercial que Brasil mantiene con México. En los últimos años, este desbalance en favor de México se ha incrementado de manera significativa. Las importaciones brasileñas de bienes automotrices mexicanos se han duplicado entre 2008 y 2011.
Sin embargo, apunta, México no es el único socio con el que Brasil sostiene un déficit comercial en el sector automotriz. Otros países con saldo comercial automotor positivo con Brasil son: Alemania, Corea del Sur, Japón, China y Estados Unidos. Desde septiembre del año pasado las importaciones de autos provenientes de estos países han sido afectadas por el Impuesto sobre Productos Industrializados (IPI).
En el caso de las importaciones mexicanas de autos que provienen de empresas con fábricas en Brasil están exentas
del pago de este impuesto, lo que explica la actual iniciativa brasileña de revisar el acuerdo automotor con México.
del pago de este impuesto, lo que explica la actual iniciativa brasileña de revisar el acuerdo automotor con México.
IQOM considera que las propuestas presentadas por las autoridades brasileñas para atender sus preocupaciones buscan, por un lado, incrementar la participación de Brasil en el mercado mexicano, lo anterior a través del otorgamiento de acceso a vehículos pesados (los cuales están excluidos actualmente del ACE) y, por otro, disminuir la oferta de los vehículos mexicanos a su territorio, a través del establecimiento de restricciones como: cupos de importación o incremento de los requisitos de contenido regional en vehículos ligeros.
Para Sergio Gómez, director general de IQOM, modificar el ACE 55 sería un error, ya que éste ha funcionado bien
hasta hora.
hasta hora.
“El acuerdo no es el problema, Brasil trae un tema de costo, de competitividad, el real esta muy caro, el país sudamericano ha estado recibiendo grandes cantidades de dólares por sus commodities, esto ha ocasionado que el real se aprecie, y una consecuencia de eso es que la producción industrial sea cara, producir bienes industriales es caro y se está cayendo la producción”, explicó.
Entonces, señaló, “no es problema del sector automotriz de México, es un problema de Brasil, el pretender atenuarlo cambiando la jugada es un error, no se ataca el problema de fondo, yo creo que mover la cuota automotriz es una error, y se generara un problema sin atender el problema principal de competitividad que tiene Brasil”.
El especialista dijo que no cree el país sudamericano denuncie el ACE 55. “No va a pasar, el acuerdo no se va a caer, hay 1,000 mdd de exportaciones brasileñas a México, el impacto sería muy grande, hay una gran cantidad de empresas involucradas, VW, Honda, GM, Nissan, que tienen inversiones de los dos lados, saldrían perdiendo todos, debe reinar la congruencia y la cordura, se deben buscar acuerdos, no retroceder, sobre todo cuando se ha hablado de un TLC con México”.
Consideró que la señal que manda Brasil a la inversión extranjera con la decisión de modificar un acuerdo comercial cuando éste no le convenga, es muy negativa.
Miguel León Garza, profesor del IPADE y especialista del sector automotriz dijo que México debe exigir a Brasil que cumpla con el ACE 55, “no puede permitir que se baje a la mitad de la carrera, habrá que defender el acuerdo comercial tal y como está, y revisarlo hasta 2014”.
“México es una economía abierta desde 1994 con la firma del TLCAN y Brasil es una economía cerrada, muy proteccionista a través de barreras arancelarías, los trámites son muy complejos, la gente de queja de la burocracia”, señaló.
Sin embargo, explicó, el fondo del problema en el sector automotriz es la calidad y precio del automóvil hecho en México, que es muy superior al brasileño y muestra la calidad de la industria, de su capacidad logística, de la personalización de los vehículos para cada mercado al que exporta, lo cual es muy apreciado.
Indicó que en caso de que no se llegue a un acuerdo, México puede compensar la pérdida con mercados como el de Colombia, Perú, Argentina y Uruguay.
“Ellos no van a ceder, por lo que hay que estar preparados, si imponen aranceles a las exportaciones mexicanas de autos, hay que imponer cuotas a productos brasileños como los aviones Embraer y apoyar la fabricación en territorio nacional de aviones Bombardier, al final los más afectados serán los brasileños”, añadió.
“México es una economía abierta desde 1994 con la firma del TLCAN y Brasil es una economía cerrada, muy proteccionista a través de barreras arancelarías, los trámites son muy complejos, la gente de queja de la burocracia”, señaló.
Sin embargo, explicó, el fondo del problema en el sector automotriz es la calidad y precio del automóvil hecho en México, que es muy superior al brasileño y muestra la calidad de la industria, de su capacidad logística, de la personalización de los vehículos para cada mercado al que exporta, lo cual es muy apreciado.
Indicó que en caso de que no se llegue a un acuerdo, México puede compensar la pérdida con mercados como el de Colombia, Perú, Argentina y Uruguay.
“Ellos no van a ceder, por lo que hay que estar preparados, si imponen aranceles a las exportaciones mexicanas de autos, hay que imponer cuotas a productos brasileños como los aviones Embraer y apoyar la fabricación en territorio nacional de aviones Bombardier, al final los más afectados serán los brasileños”, añadió.
Por Sergio Castañeda y Diego Sosa
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