2011/10/06

El mapa oculto de América Latina



A menudo vemos en la propaganda del turismo latinoamericano paisajes de gran belleza natural: montañas coronadas de nieve, selvas exuberantes, lagos de plata, ríos llenos de vida, ciudades cosmopolitas de gran actividad nocturna, fauna y flora presentada como exótica; otra propaganda alardea sobre los recursos naturales, unos que aún esperan la explotación y otros en plena explotación como la muestra de la pujanza local.

Pero bajo esta cobertura idílica, existe un mapa que pocos conocen, incluso otros lo ignoran deliberadamente so pena arruine los “planes de desarrollo e inversión extranjera”, se trata de los cambios ambientales de la región latinoamericana, cambios que si bien auguran un futuro incierto en términos ambientales debido a la contaminación, destrucción de selvas, desechos industriales, crecimiento urbano desorganizado, entre otros aspectos, también el conocimiento de dichos cambios puede ser una herramienta para reflexionar sobre sobre las acciones futuras y las políticas públicas urgentes para el desarrollo sostenible de la región.

Se trata del libro “América Latina y el Caribe – Atlas de Nuestro Cambiante Medio Ambiente”, recién presentado por el Programa de las Naciones Unidad para el Medio Ambiente (PNUMA), que es el primer esfuerzo regional de los cambios ambientales de la región basado en “precisas y espectaculares imágenes satelitales” junto al “análisis a partir de datos rigurosos”.

“La información reportada en esta publicación refleja el panorama actual de los temas ambientales de la región y alertan sobre la realidad y magnitud de los problemas detectados. La observación de las imágenes satelitales proporciona un sentido a esta urgencia, y alerta sobre las responsabilidades que las generaciones actuales tienen sobre ellas mismas y las futuras”, afirma un comunicado del PNUMA.

Entre los principales hallazgos destaca la ausencia de una adecuada planeación urbana y territorial, lo que se traduce en descontrol de los residuos sólidos (basura) o el tratamiento de aguas residuales.

Pese a la exuberante vegetación, la degradación de la tierra, la desertificación, la erosión de suelos y costas son evidentes a lo largo y ancho del continente.

La tierra destinada a la agricultura aumenta a un ritmo alarmante, esto debido a que los cultivos de subsistencia como la papa, yuca, arroz y trigo, disminuyen por el incremento de cultivos para uso industrial, combustible y forraje. Tal como sucede en Bolivia y Brasil, por ejemplo.

En el tema de la minería, América Latina aún tiene vetas vírgenes, a las que las empresas mineras destinan el 23% de su presupuesto para la exploración, destinando más de 10,000 millones para dichas actividades. Así que no es casual que en Latinoamérica haya un fuerte movimiento antiminero por el grave daño que la explotación de los minerales causa al medioambiente.

Si bien el continente es el depositario del 30% del agua dulce de todo el planeta y casi el 40% de sus recursos hídricos son renovables, la presión aumenta, en especial la destinada a la irrigación, si a esto se suma el crecimiento poblacional y de la actividad industrial, por ejemplo, el agua podría no ser suficiente en el futuro.

Un aspecto importante, asociado al agua dulce, es la destrucción de los glaciares latinoamericanos, de los que el Panel Intergubernamental de Cambio Climático, calcula que la mayoría se habrá derretido entre los años 2020 y 2030. Algunos ya presentan graves e irreversibles daños. Los glaciares sudamericanos son vitales como fuente de agua para uso doméstico, agrícola e industrial.

La degradación de los ecosistemas costeros, como los manglares, humedales y arrecifes de coral, se debe a que un gran porcentaje de la población y de las actividades económicas se concentra en las zonas costeras latinoamericanas, esto se traduce en expansión urbana no planificada, aumento de aguas residuales urbanas e industriales y aumento de la acuicultura.

“La deforestación está muy extendida y en algunos lugares es rampante”, afirma el documento y que “según la FAO América Latina y el Caribe perdió cada año alrededor de 43 mil 500 Km2 de bosques entre 2000 y 2005. Esta área supera a una superficie como la de Suiza. Afirma el documento que la peor deforestación se registra en Sudamérica, en especial la Amazonía brasileña.

En el tema de los desastres ambientales el número de personas afectadas por las inundaciones, sequías y otros episodios hidrometeorológicos van en incremento a partir del 2000, así entre 1995 y 2006, casi 20 millones de personas fueron afectadas por los eventos climáticos.

El libro incluye más de 200 imágenes satelitales, mapas y gráficos, informes detallados por país, que permiten apreciar los fenómenos descritos, incluso algunas fotografías de la misma zona pero en diferentes tiempos, permiten aseverar que el deterioro ambiental es grave amenaza para el futuro de Latinoamérica.

Pese al escozor que pueda causar este documento, el primero y más real sobre el estado actual del medioambiente latinoamericano, los gobiernos y pueblos deben de conocerlo, es decir, este documento debe difundirse, analizarse y discutirse, para tomar las acciones urgentes y corregir el camino torcido, acciones, si bien amargas para los pueblos y gobiernos, pero necesarias para el futuro sustentable.

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