2011/10/02

Ejecutivos deben ser líderes y gerentes

El fin del debate acerca del callejón sin salida de la diferenciación.

 
Hace 30 años, Abraham Zaleznik introdujo la diferenciación influyente entre los líderes y los gerentes, argumentado que se trataban de dos tipos diferentes de personas, con distintas personalidades, actitudes y metas.

Alentados por los escritos de luminarias como Bennis y Kotter, el contraste se abrió camino en lo profundo de la consciencia de los ejecutivos en todo el mundo; y sigue apareciendo regularmente como una pregunta en los programas de desarrollo ejecutivo.
Aunque superficialmente la dicotomía sirve a un propósito útil, es una forma de ver el trabajo de un ejecutivo más confuso que ilustrativo.

Contrastar los conceptos de administración o gerencia y de los líderes es un ejercicio intelectual que termina menguando a ambos.

La administración, según nos dieron, está asociada con “controlar y resolver problemas”, mientras que el liderazgo se dedica a “motivar e inspirar”.

Se dice que los gerentes están para “administrar y mantener” mientras que los líderes deben “innovar y desarrollar.”

A los gerentes se les pregunta “cómo y cuándo”, mientras que a los líderes se les pregunta “qué y por qué.”

El punto crucial de la diferenciación es que la gerencia es transaccional y encaminada al estado estable mientras que el liderazgo es de transformación y enfocado al cambio.
El papel de los “gerentes o administradores” está confinado a las tareas aparentemente aburridas e insignificantes de obtener resultados dentro de los modelos de negocios actuales.

El papel de los “líderes”, por otro lado, se centra en la misión heroica de crear nuevos modelos de negocios.

Este crudo contraste alimenta la idea de que usted es un líder o un gerente. A partir de las descripciones anteriores, a los ejecutivos se les sembró la duda sobre qué aspiraciones deben seguir.

LA DISCREPANCIA
El diferenciar a los líderes de los gerentes en realidad motiva a los ejecutivos a pensar por sí mismos en esos términos exclusivos mutuamente.

Pero pregunte a cualquier presidente ejecutivo lo que se espera de los ejecutivos ambiciosos y la respuesta será ¡ambos!.

La capacidad de organizar bien las cosas es crucial de hecho, exactamente igual de raro que tener la habilidad de inspirar y cambiar.

Preguntar si la gerencia y el liderazgo son diferentes distrae al ejecutivo de concentrarse en lidiar y responder mejor ¿qué puedo hacer para agregar valor en áreas donde hace falta?
 
Preston Bottger y Jean-Louis Barsoux.

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