El fantasma de una nueva recesión económica amenaza de nuevo, y esta vez, de la mano de la siempre firme Alemania. En plena escalada de la crisis de deuda en Europa y Estados Unidos y con los mercados alterados, la primera economía europea anunció ayer un decepcionante crecimiento de un 0,1% en el segundo trimestre, cuatro décimas menos de lo esperado. La Oficina de Estadísticas revisó además a la baja la expansión del primer trimestre, de un 1,5 a un 1,3%. En términos interanuales y con ajuste inflacionario, el PIB alemán creció un 2,8%. Francia, por su parte, registró un crecimiento nulo entre abril y junio, por debajo del 0,2% previsto por el banco central y lejos del 0,9% del trimestre anterior.
El frenazo de las economías alemana y francesa, lastró a la eurozona, que entre abril y junio avanzó un 0,2%, según informó la Oficina Europea de Estadísticas, Eurostat. Entre abril y junio, la economía de los 17 países de la zona euro creció así un 0,2%, una décima por debajo de lo pronosticado por los analistas y seis menos del crecimiento registrado en el primer trimestre del año, cuando llegó al 0,8%.
En España, la desaceleración es más moderada que en otros países, de una décima, al crecer el PIB un 0,2% en el segundo trimestre frente al 0,3% del primero, según los datos del INE que confirmaron las previsiones divulgadas por el Banco de España. La economía española ralentizó su crecimiento en el segundo trimestre del año y las perspectivas para los próximos meses no son halagüeñas, así como para el resto del mundo. Varios analistas consideran que el dato del segundo trimestre está dentro de lo esperado y coinciden en que el ritmo de crecimiento trimestral se mantendrá estancado en el entorno del 0,2% en lo que resta de año, por lo que ven difícil que en 2011 se pueda alcanzar el avance del 1,3% previsto por el Gobierno.
Los expertos creen que el crecimiento anual del PIB estará en el entorno del 0,8%, aunque con el riesgo de que sea aún menor por las dudas sobre la recuperación de la demanda interna y por un peor comportamiento del sector exterior como consecuencia de la ralentización económica de la zona euro.
BOLSA La zona euro se ha visto afectada en los últimos meses por la crisis de la deuda de algunos países así como por la inestabilidad de Estados Unidos, donde gobierno y oposición retrasaron durante semanas la aprobación de un nuevo techo de endeudamiento. Ayer hubo buenas noticias desde el otro lado del charco, pero nada frenó a los parqués europeos, de nuevo en números rojos al cierre.
La agencia de calificación crediticia Fitch Ratings confirmó ayer la máxima nota de solvencia AAA de EE.UU. con perspectiva 'estable' al considerar que los pilares fundamentales de la solvencia del país continúan "intactos", aunque advierte de que podría tomar alguna acción "negativa" sobre el rating estadounidense si empeoran las perspectivas económicas o si los legisladores son incapaces de alcanzar un acuerdo para recortar el déficit en al menos 1,2 billones de dólares (833.330 millones de euros). Fitch se desmarca así de las otras dos agencias de calificación e impulsa a la economía estadounidense con esta decisión. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos celebró ayer la noticia al insistir en que sus bonos merecen la máxima nota, la triple A.
Además, la producción industrial de EE.UU. registró en julio un crecimiento del 0,9%, lo que supone más del doble que el 0,4% observado el mes anterior y el mejor dato en lo que va de 2011, según informó la Reserva Federal de EE.UU.
Sin embargo, el Ibex 35 cerró la sesión con una leve caída del 0,4% y dejó atrás la tendencia positiva de las tres últimas jornadas, arrastrado por los datos económicos, que siguen alimentando el temor de los inversores a una nueva desaceleración económica. El índice DAX 30 de la Bolsa de Frankfurt cerró con una bajada de 27,34 puntos, un 0,45%, hasta las 5.994,90 unidades. El parqué milanés cedió un 0,87% al cierre. El CAC-40 de París, por su parte, otro 0,25%.
Entre tanto, Obama anuncia que, "en septiembre, pondré en marcha un plan específico para estimular el crecimiento, crear puestos de trabajo y controlar el déficit. Mi intención es conseguir que se haga". Lo afirmó en su primer día de la gira en autobús que desarrolla por el Medio Oeste. En concreto, el presidente de EE.UU. apuntó la posibilidad de crear una línea de crédito fiscal para fomentar la contratación, también entre las personas de mediana edad. Y es que Obama, continuará hoy su gira por tres estados rurales del país para promover su agenda económica y contrarrestar el entusiasmo republicano de cara a las presidenciales.
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