Quizá lo único inadecuado del estilo de hacer negocios de la empresa de autoservicios Chedraui es ese sutil énfasis que pone en que la cocina es un lugar al que pertenecen las mujeres.
Basta mirar su comunicación, enmarcada por cuatro frases: “cuesta menos tiempo, cuesta menos calorías, cuesta menos quedar bien y cuesta menos consentir”. Para cada frase, una mujer treintañera, cada una en su cocina, sonríe y muestra su felicidad. Las mujeres, pues, en la comunicación de Chedraui, a la cocina. Pero algo más dentro de su estrategia actual está funcionando, y bien, para esta firma veracruzana, que la semana pasada reportó datos interesantes a la bolsa, luego de más de un año de que sus títulos coticen en ese mercado.
Es relevante observar a Chedraui por cuanto representa a la típica empresa mexicana que enfrenta amplia competencia (en este caso, notoriamente, de Walmart, Soriana, Oxxo, etcétera), pero que ha logrado mantenerse activa y reportando crecimiento. Es decir, si quisiéramos elegir una industria en la que se requiere un ejemplo de combinación de dinamismo competitivo y equilibrio de fuerzas nacionales e internacionales, ésta sería idónea, con Chedraui siendo el paradigma representativo de la empresa mexicana que se está haciendo grande.
Chedraui dijo la semana pasada que sus ventas crecieron 14 por ciento, y que las ventas mismas tiendas en autoservicio lo hicieron a una tasa de 1.8 por ciento. La empresa ha incorporado casi una treintena de tiendas más en los últimos 12 meses, tanto en México como en EU. De hecho, su subsidiaria estadunidense le representó un impacto cambiario importante.
La empresa está remodelando tiendas y eso, según ella, ha afectado sus números. También señala una “lenta recuperación” en el consumo. En cualquier caso, Chedraui está acostumbrándose a rendir cuentas a sus inversionistas minoritarios, y en el camino, está exhibiendo un proceso sumamente valioso al ser ella misma una de las empresas más representativas del desarrollo por el que atravesamos.
Chedraui es el mejor termómetro para atestiguar todos los sinsabores y aciertos con los que la empresa mexicana pasará de la adolescencia a la adultez.
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