2011/08/01

Crisis de deuda EU: Un plan forzoso, pero endeble

EU ya no dispone de más tiempo para negociar un nuevo plan. El que tiene servirá para evitar el impago pero dista de ser lo mejor 



El plan para elevar el techo de la deuda acordado entre el presidente de EU, Barack Obama, y los líderes del Congreso, parece que se va abriendo camino en el Capitolio. Las últimas informaciones son que, luego de las reuniones mantenidas entre los líderes del Congreso y sus respectivas bancadas, y a la espera de que se sometan al voto tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado, han aumentado las probabilidades de que la propuesta sea aprobada y llegue a la mesa de Obama a tiempo para firmarla y convertirla en ley.


El acuerdo final consiste, en esencia, en elevar el techo de la deuda en 2.1 billones de dólares bajo la condición de que se recorte el gasto público en 2.4 billones de dólares durante los próximos 10 años. El techo de la deuda, como exigían los republicanos, se aumentará en dos fases: en la primera, se incrementará en 900,000 millones de dólares (mdd) condicionado a un recorte en el gasto de 917,000 mdd para los próximos 10 años. Además, esta subida será secuenciada: se concederá un margen de 400,000 mdd de forma inmediata, y otros 500,000 mdd en el otoño.


En la segunda fase, el techo se incrementaría en 1.2 billones de dólares bajo el requisito de que se recorte el déficit en otros 1.5 billones de dólares. Este programa de ajuste fiscal estará determinado por un Supercomité Bicameral y Bipartidista del Congreso, que en caso de  no lograr un consenso, procederá a realizar recortes del gasto de forma general. El voto sobre su propuesta está establecido para el 23 de diciembre.

LAS DEBILIDADES DEL PLAN


Sin embargo, el plan adolece de varias debilidades que pueden pasar factura al gobierno de Obama de cara a sus posibilidades de reelección para el 2012.



En primer lugar, Obama se ha mostrado como un presidente débil, que cada vez que ha sentido el resuello de los republicanos en el cogote, ha cedido sin lograr la principal demanda de los demócratas: acabar con los privilegios que su predecesor, George W. Bush, concedió a las clases más privilegiadas. Así, el plan, en caso de pasar, no cuenta con el ansiado incremento a los impuestos de los ricos (pese a que es favorecido por el 65% del electorado) ni con ninguna otra medida por el lado de los ingresos, por lo que concentra todos los esfuerzos fiscales en el lado del gasto, para frustración del bando demócrata.

Además, y en segundo lugar, Obama también transigió a la proclama republicana de elevar el techo en dos fases. Aquí, las dudas que surgen es si de verdad, una vez agotados los 900,000 mdd iniciales, y entrando ya en el 2012, el Comité y todo el arco parlamentario vaya a actuar con responsabilidad a la hora de negociar las futuras medidas fiscales si no lo hicieron ahora.  ¿No será aprovechado como un arma electoral y, en vez de ver un debate limpio, esté plagado de zancadillas, codazos, y a fin de cuentas, incertidumbre? ¿No exigirán los republicanos recortes en los programas más sensibles para los demócratas como el Medicare o el Medicaid? ¿Tendrá agallas Obama para vetar otra prórroga a los impuestos de los ricos en plenas elecciones?


En tercer lugar, y como resultado de lo anterior, no se ha logrado resolver la crisis de deuda con un acuerdo transparente, bien definido y de largo plazo. Además, el ahorro que se generará puede ser insuficiente para devolver la deuda a una senda sostenible. En esas circunstancias, ¿está seguro Obama de que en un momento dado las agencias de calificación no vayan a sacar la cuchilla y recorten la calidad de la deuda soberana de EU quitándole la “AAA”, cómo ya han venido amenazando?.


En cuarto lugar, un plan cuya ecuación de ahorro recae exclusivamente en el gasto supone una amenaza para la recuperación económica. La economía lleva renqueando desde que empezó el año, con un magro crecimiento de 0.4% en el primer trimestre y de 1.3% en el segundo. Y el tercero, pese a los pronósticos que apuntan a una recuperación en la actividad, empezó muy débil.


Hoy se publicó el ISM manufacturero para el mes de julio e inesperadamente, mostró una lectura de 50.9, la lectura más baja desde agosto de 2009, cuando apenas acababa de traspasar lo peor de la recesión. El dato contrasta con una lectura de 56.3 en junio y con una cifra esperada por el consenso de 54.0.


Entre los componentes, los nuevos pedidos cayeron a 49.2, la primera lectura por debajo de 50 desde junio de 2009, el de producción se redujo a 52.3 y el de empleo cayó a 53.5 comparado con 59.9 en junio. Hay que recordar que lecturas por debajo de 50 representan una contracción respecto al mes anterior y por encima de 50 significa expansión. Con estas cifras de julio, nada hace augurar que vayamos a presencia una recuperación rápida del sector.

Si la economía languidece y corre el riesgo de entrar en una “doble recesión”, ¿de verdad es el momento de apretarse el cinturón?   ¿Se le ha olvidado a Obama que está en medio de una “trampa de liquidez” al estilo de Japón, que la política monetaria está agotada, y que la única forma de salir es con más gasto público y no con menos?. El plan, por la urgencia que requiere, quizás se apruebe en el Congreso, y se haga a tiempo para evitar el impago de EU, pero desde luego está muy lejos de ser el óptimo. (El Semanario Agencia, ESA)



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