2011/07/18

Señales de Alerta que Contenía la Memoria del 2005 de La Polar

Un endeudamiento creciente, problemas de caja, elevados documentos y cuentas por cobrar a empresas relacionadas cerradas, las mismas que generan mayoritariamente los resultado consolidados, son algunas de las luces de alerta que arroja la lectura de la memoria del retailer. 

La primera interrogante que debieron despejar los auditores y fiscalizadores era el giro de la empresa. Pese a que se diseminó la fama de que La Polar era Joya del Retail, sus resultados eran generados por filiales cerradas de servicios.

Que en cinco años el número de clientes crezca en 1.600.000 personas, es un dato que merecía ser pesquisado para asegurar una expansión en base a una cartera sana.
Basta leer la memoria de La Polar de 2005 para comprender que ya en esa época las cuentas de los estados financieros no  cuadraban con el mensaje del presidente Norberto Morita a los accionistas. No se necesitaba acceder a información reservada ni confidencial; estaba a la vista.

CARTA A LOS ACCIONISTAS
Todo parte con un mensaje rimbombante y exitista, apoyado en cifras que podrían postularse como milagro financiero pero cuyo origen es imposible dilucidar, pues provienen de empresas relacionadas cerradas.

El ejercicio 2005 “fue otro año extraordinariamente positivo para la empresa (…) y se rompieron récords históricos de ingresos y resultados”, relata Morita en su carta.
Sin embargo, el flujo de efectivo mostraba que el corazón del negocio tenía problemas, ya que la Recaudación de Deudores por Venta fue más baja que el Pago a Proveedores y Personal, que es el ítem más relevante en términos de egresos de caja operacional. Obviamente, esto condujo a una cifra negativa, en torno a $30 mil millones, en el Flujo Neto de la Operación, por lo que la obtención de préstamos pasó a ser la fórmula para mantener el esquema funcionando y pagar dividendos.

También es llamativo que las ganancias de La Polar no provengan mayoritariamente del negocio del retail, sino de empresas relacionadas que ofrecen servicios de apoyo a la gestión.

De los $19.209 millones de utilidad registrada por La Polar en 2005, $11.512 millones los aportó la empresa relacionada Inversiones SCG S.A., cuyo directorio estaba conformado por Pablo Alcalde, María Isabel Farah y Raúl Sotomayor, como presidente. Esta lucrativa firma se dedicaba al otorgamiento de créditos comerciales.

Otros $4.831 millones fueron aportados por Asesorías y Evaluaciones S.A., cuya función era hacer las evaluaciones de riesgo para los clientes de las tiendas comerciales que solicitaran créditos para financiar sus compras. El directorio era idéntico al anterior.
Incluso, el servicio de cobranza también era ejecutado por una filial, Collect S.A., y sus utilidades llegaron a $2.186 millones, contando con el mismo directorio. También hay una cuarta sociedad, Tecnopolar, así como una corredora de seguros y otra relacionada a la publicidad y marketing.  

Todas estas filiales fueron constituidas entre 1998 y 1999, como sociedades anónimas cerradas, y no se entrega un detalle de la información financiera. De las 100 páginas que contiene la memoria de La Polar, sólo seis fueron destinadas a esas filiales, lo que es inaceptablemente mezquino, si se considera que son ellas las que aportan las mayores ganancias de La Polar. Por lo tanto, es una incógnita de dónde provienen sus utilidades, y eso debió abordarlo la empresa auditora. No lo hicieron tampoco las clasificadoras de riesgo, banca, SVS y corredoras de bolsa.

INDICADORES FINANCIEROS
No se ajusta a la realidad aquéllo de que “los indicadores financieros describen una situación de extrema solidez patrimonial y liquidez creciente”, según señala Morita en su mensaje.

Por el lado de los pasivos, se corrobora una política de sostenido endeudamiento. Es así que en 2005 el Pasivo a Largo Plazo representó el 32% del Total Pasivos y Patrimonio, lo que se compara con el 13,6% anotado en 2003. Esto mismo hizo que el Leverage (Pasivo Circulante + Pasivo a Largo Plazo, respecto al Patrimonio) trepara hasta 1,37 veces, llegando a un proporción preocupante si se considera que la caja de la venta del retailer no alcanzaba para cubrir el costo de la mercadería vendida y los pagos al personal.

También se afirma que la “liquidez corriente subió de 1,7 a fines de 2004 a 2,7 veces a fines de 2005”. Lo que no precisó el presidente de la compañía es que los Activos Circulantes tuvieron un aumento proveniente de Documentos y Cuentas por Cobrar a Empresas Relacionadas, cuyo significado y valor económico es un misterio. De hecho, esta cuenta representó el 77% del Total Activos Circulantes.

Además, si la situación patrimonial y de liquidez era tan sólida, ¿por qué la empresa se vio obligada ese año a reestructurar pasivos por US$65 millones y colocar un tercer bono securitizado?

ACTIVOS

El total de Activos creció 27% en 2005, implicando un aumento de $44.853,5 millones. Sin embargo, esa expansión se debió en buena parte a los $41.366 millones que aumentaron los Deudores por Venta. Lo llamativo es que las Existencias prácticamente se mantienen estables, sin reflejar una expansión del negocio del retail.

De esa forma, las Deudores por Venta de corto plazo elevan su peso en el Activo Total, pasando de 39,5% en 2003 a 51,1% en 2005. En cambio, las Existencias reducen su importancia, al representar el 11,4% del Activo Total en 2005. Es esperable que si la masa de clientes crece, también lo hagan los stock de productos, cuestión que no sucede en la “Joyita” del retail.

Los Deudores a Largo Plazo es otra cuenta que requiere atención, por cuanto no se comprende que una empresa de este giro venda sus productos en un horizonte de largo plazo y cuyo monto sea incluso mayor que el de las Existencias.

Los Activos Fijos, por su parte, denotan una estructura muy liviana, basada en arriendos, ya que contempla un monto que apenas representa el 33% de las Cuentas por Cobrar de corto plazo. Aunque esto no implica una anomalía, era un dato relevante para los acreedores, pues no hay qué rematar en caso de quiebra.

PROPIEDAD
Un cambio de propiedad relevante sucedió en 2005: el accionista mayoritario, Siglo XXI S.A. enajenó su participación, tras lo cual Celfin pasó a ser el principal propietario con una cuota de 24,35%. 

Cabe recordar que en 1999 Southern Cross tomó el control de la compañía, creando la sociedad Comercial Siglo XXI S.A., la cual en 2003 se abrió a la bolsa. En esa oportunidad colocó un 20% de la propiedad, recaudando US$30 millones, lo que le permitió reducir el leverage a la mitad. Sin embargo, en noviembre de ese mismo año el accionista mayoritario vendió “silenciosamente” un 26% adicional  –nadie sabe a quién–, pues dicho movimiento no quedó registrado como hecho esencial. La autoridad fiscalizadora tampoco emitió alguna comunicación al mercado accionario.

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