"...donde todo se reduce a la economía y la política. Y todo lo demás: la cultura, el deporte, la familia, el barrio, el desarrollo de las regiones, el cuidado de la naturaleza, parece que no importan". La Polar: "Es un escándalo financiero inédito y gravísimo en Chile (...) afecta al sector porque el manto de duda cae sobre muchos".
por: Por José Tomás Santa María
Cuenta que después de cada entrevista, recibe numerosos llamados con quejas por sus dichos. Por eso, quizás, Felipe Lamarca habla cada día menos.
Cuando lo hace, no cambia su estilo deslenguado y agudo, el mismo que lo hizo famoso como presidente de la Sofofa -"las prisas pasan y las cagadas quedan" fue su histórica frase para las reformas laborales- y que sigue marcando pauta hoy, con la mirada privilegiada que le dan sobre la economía y la realidad del país los directorios en que participa como Endesa, Deutsche Bank, Un Techo para Chile, América Solidaria, y la presidencia de Ripley.
Por eso se apasiona hablando de la fiebre de movilizaciones en el último mes.
"Hay un segmento grande de la sociedad chilena que todos los días tiene dos horas de locomoción para llegar a su trabajo, ocho horas laborales, y dos horas de micro de vuelta. Llega a su casa a preocuparse de su señora, hijos, ve algo de TV, para al final dedicarse un buen rato a ponerle candados a todas las puertas para que no lo asalten. Además está endeudado, el colegio de sus niños es malo y si se enferma sabe que está liquidado. Eso es muy estresante, provoca una fatiga vital donde, además, no se ve solución. ¿Usted no saldría a la calle?", pregunta directo.
Por todo eso, se juega por una reforma tributaria que baje el IVA y suba el impuesto a las empresas -como ex director de Impuestos Internos en tiempos de Pinochet, conoce bien el tema- y por una reforma política que termine con el binominal.
-¿Qué responsabilidad tiene ese endeudamiento en esta "fatiga" de los chilenos?
-Tiene dos caras de la moneda. Una es poder comprar a plazo cosas que necesito, porque al contado no puedo. Ahora, el plazo tiene un costo alto. Y como además en este mundo todos los días nos dicen que hay que vestirse de tal forma, usar tal auto, se hacen estereotipos, empieza la competencia y finalmente terminas comprando cosas para que no te jodan más. Ese bulling publicitario es muy complicado.
-Pero usted es presidente de Ripley y el retail es el mayor incitador de esa publicidad.
-Pero desgraciadamente todos tenemos que vivir en Chile y lo importante es que seamos fieles a nuestro actuar y lo hagamos lo mejor posible. Lo perfecto es enemigo de lo bueno. Hay que tratar que las dos caras de la medalla sean lo más equilibradas posible, aunque debo reconocer que uno no siempre lo consigue. Y buscar mecanismos que faciliten un poco, por ejemplo, el pago de la deuda.
-Este sector está en el ojo del huracán por el caso la Polar, ¿el retail tiene una cara positiva o negativa?
-Las cosas son como son. La prueba sería decir: ya, desde ahora se acabaron los malls y las tiendas. Y entonces el sábado y domingo la gente no podría ir al mall. Hay que ser razonables, las cosas van avanzando a que los intereses no sean tan altos. En donde uno trabaje, siempre le van a decir que "usted poluye" o que en tal industria tienen turnos toda la noche. Todo tiene dos caras. Ahora, uno debiera decir: tenga buenas, pero pocas cosas. Tenemos que relajar las costumbres, ésta no es una carrera por el consumo.
-¿Cuánto ha afectado la imagen del retail el caso La Polar?
-Es un escándalo financiero inédito y gravísimo en Chile, como los ocurridos en otras latitudes. De alguna manera afecta al sector porque el manto de duda cae sobre muchos. Han bajado algunas acciones de empresas, aunque llegaron tarde a fiscalizar, ahora empiezan a hacerlo ex post para ver qué otra cosa se pueden encontrar.
Creo que esto irá decantando, pasando. Pero también refleja que algunos en el mundo financiero que venden bonos, recomiendan acciones, al final no son tan serios y pulcros. Todos tienen un poco de culpa.
Nueva generación, desigualdad y diversidad, claves en la protesta
-¿Cómo está viendo la insatisfacción de la gente que la lleva a portestar, en un país que crece al 6% y con miles de empleos al año?
-Hay varios fenómenos. Primero hay una generación que está pidiendo cancha. Los que estamos hoy somos los mismos que estábamos en los '70 u '80, llevamos 25 o 30 años en la política, en la economía.
También hay una demanda de equidad. A este país le ha ido bien, crece el PIB pero con una desigualdad muy grande. Eso molesta y se expresa en voz de protesta. Y la tercera es una demanda de diversidad: el país es más ancho que las caderas de la economía y la política, hay otras cosas como cultura, valores, miradas.
-¿Cree que hay un apernamiento de la clase dirigente?
-Las cosas llegan hasta un límite en que empiezan a rebalsarse. ¿Hay alguna apertura en la política? Si alguien quiere pasar de parlamentario a ministro, por ejemplo, su reemplazo no puede ser designado a dedo. Yo voté por una persona, se va, y ahora resulta que me ponen a un señor que no conozco y por el que no habría votado jamás. ¿Qué legitimidad tiene eso?, tiene que haber un sistema democrático para remplazar a quienes se van.
-Para eso habría que cambiar el sistema binominal.
-Claro, en un mundo que avanza no puede haber sólo un duopolio político. No soy experto, pero ese sistema fue bueno para la transición, pero hoy este país tiene más colores.
-¿Y eso se expresa en las manifestaciones?
-Detrás de las manifestaciones hay una verdad del porte de una catedral y quienes dirigen el país debieran darse cuenta. Estamos sentados sobre un montón de cosas que no nos gustan. Este no es el Chile que nos gusta, donde todo se reduce a la economía y la política. Todo lo demás: cultura, deporte, familia, barrio, desarrollo de las regiones, cuidado de la naturaleza, parece que no importan.
Gobierno: "El equipo es bueno pero la mirada tiene que ser más amplia"
-Y los políticos, ¿están leyendo bien este descontento?
-Claramente no.
-¿Cómo ha visto al gobierno este año y medio?
-Desconcertado, primero por el terremoto y después por las protestas. Este gobierno tenía muy bien pensado y trazado su plan y le salieron cosas no pensadas como éstas. Pero no ha cambiado el fondo: no ha mejorado la salud, la delincuencia, la educación.
El equipo es bueno pero la mirada tiene que ser más amplia, distinta y focalizada. No van a resolver todos los problemas del país en 4 años, pero abóquense a resolver algunos.
-¿Qué le parecieron los nombres del cambio de gabinete?
-Bien, pero las cosas hay que hacerlas.
-¿Cree que eso motiva la baja del Presidente en las encuestas?
-Tenemos un Presidente muy inteligente, activo, que hace las cosas, hace andar a su equipo. Si uno tuviera que decirle algo es que tiene que ser más cercano a la gente, hablar más fácil, tener más contacto.
" Tenemos un IVA de 19%, es decir, al más pobre de los pobres, que consigue un poco de plata para comprar un pan, le cobro 20% de impuestos en circunstancia de que las empresas pagan 17% por sus utilidades. ¿Es equitativo? No puede ser que el país mire esto sin decir nada. Si uno quiere dar una prueba de equidad, necesariamente tiene que tocar el tema tributario", dice Lamarca.
-¿Qué haría?
-El IVA está sobre la media mundial y los tributos de las empresas, bajo. Uno podía estar de acuerdo cuando el país necesitaba juntar capital, pero hoy no falta. Si uno quiere dar una prueba de equidad y aprecio por los más pobres, hay que bajar el IVA a 15% o 16%, y subir tranquilamente al 25% el de las empresas.
-El presidente de la Sofofa afirmó que hablar de reformas tributarias quitaría el foco al crecimiento económico.
-Está bien el crecimiento y se puso el foco ahí durante muchos años, pero la urgencia está en el grado de endeudamiento de los chilenos, de delincuencia, en educación y salud. El país crecerá igual, no creo esos cantos de sirena, las empresas crecerán igual con 18%, 20% o 25% de impuestos. Hay que hacer esta reforma y también una política, no podemos seguir con el binominal que reparte entre dos bandos.
-El empresariado se opuso decididamente a la última reforma tributaria, incluso tras el terremoto.
-Para eso uno elige autoridades que están por encima de las presiones laborales, sindicales. Cuando el país ha aumentado un par de puntos sus impuestos, ¿las empresas han dejado de crecer o de invertir?
-¿Cree que les falta generosidad?
-Hay que ser más generosos. No nos olvidemos que aquí se vendieron empresas estatales a precios ridículos, ha habido todo tipo de facilidades para que se generen empresas... uno tiene que agradecer lo mucho que se le dio. No desconozco que se ha trabajado mucho, con mucha eficiencia y que tenemos un buen empresariado, pero dependen de un entorno.
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