2011/07/25

Economía de EU, ¿en trance de perder la "AAA"?

A falta de un "gran acuerdo", lo único que queda es un arreglo a corto plazo cada vez más débil, lo que hace vulnerable la "AAA" 



Cada vez parece más claro que no habrá un “gran acuerdo” en lo que se refiere a la solución del techo de la deuda en EU. Y la situación cada vez está más enconada.


No habrá “gran acuerdo” porque para elaborar un plan de reducción del déficit de gran calado son precisas dos cosas: subir impuestos, y recortar el gasto en determinados programas de seguros sociales como el Medicare y el Medicaid. Pero subir impuestos es anatema para los republicanos, y motivo de excomunión para el ala más conservador del partido, el “Tea Party”; y aceptar recortes en el Medicare y Medicaid es anatema para los demócratas, sobre todo si no va acompañado de una subida de impuestos.


Que a falta de poco más de una semana para alcanzar la fatídica fecha del 2 de agosto, cuando teóricamente se agota el margen de deuda en EU y el gobierno se verá imposibilitado de pagar todas sus facturas, todavía no se haya alcanzado un principio de acuerdo, hace difícil imaginar que la situación se destrabe en los próximos días. Más cuando el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, todavía afirmaba el pasado viernes que estaban igual que al principio, sin coincidencias con los demócratas y con Obama, a pesar de las intensas jornadas de negociaciones que han tenido.


Por tanto, ya sólo es posible llegar a un acuerdo de corto plazo, pero también aquí la situación se ha enredado. El partido demócrata, de la mano del presidente del Senado, Harry Reid, quiere un acuerdo lo suficientemente profundo para que el tema del techo de la deuda no vuelva a tratarse hasta después de las elecciones de 2012. En consecuencia, propuso elevar el techo de la deuda en 2,400 mdd, un margen suficiente para olvidarse de él hasta después de la votación, asociado a un paquete de recortes del gasto de 2,700 mdd que no afectarían a los intocables programas sociales del Medicare y Medicaid.


Sin embargo, los republicanos se han percatado que el asunto del techo de la deuda puede ser un factor desestabilizador para Obama en un año de elecciones, más si las agencias de calificación meten ruido con sus amenazas de degradar la deuda soberana de EU.


De modo que ahora prefieren sólo aceptar elevar el techo de endeudamiento en 1,000 mdd a cambio de un recorte del gasto en la misma cuantía, lo que daría margen a Obama para llegar a final de año, pero no hasta la fecha de las próximas elecciones. El año que viene se pensaría en un plan más integral de reducción de déficit que incluyera más recorte de gastos, reformas de programas sociales y aumento de ingresos delineado por un comité legislativo.


Un acuerdo de ese tipo deja a Obama vendido de cara a las elecciones presidenciales de 2012, y los demócratas se oponen a aceptarlo. De hecho, Obama ya ha advertido que un acuerdo que no llegue cuando menos a 2013 será vetado por él.


El tiempo se acaba y apremia tomar una decisión cuanto antes: la Cámara de Representantes debería dar luz verde a una propuesta a más tardar el miércoles 27 de julio, de modo que dé tiempo a llevarla al Senado, lo revise, lo apruebe, y llegue a la mesa de Obama el 2 de agosto a más tardar. Eso implicaría que debería haber una propuesta ya mañana, dado que el proceso legislativo  de EU exige que cualquier proyecto de ley se publique tres días antes de que se vote.


¿Qué escenario se contempla? Desechada la posibilidad de un “gran acuerdo”, sólo será posible un arreglo de corto plazo: si los demócratas se salen con la suya, tendrán financiamiento hasta el 2013, ya con las elecciones celebradas. Pero si no, sólo tendrán financiamiento hasta el final de este año, y eso si Obama no veta un acuerdo de ese tipo, lo que complicaría alcanzar una solución antes del 2 de agosto.


En cualquiera de los escenarios de corto plazo, EU al final alcanzará una manera de evitar “la suspensión de pagos”, pero será un acuerdo muy endeble, insuficiente para reconducir a la deuda a niveles más confortables, y sujeto, en un futuro cercano, a las veleidades de los políticos posiblemente en el marco de unas elecciones presidenciales, con un elevado factor de incertidumbre para los mercados. Estas circunstancias, como ha dicho Mohamed El-Erian, director ejecutivo de PIMCO, el mayor fondo de renta fija del mundo, dejan la calificación “AAA” de EU vulnerable. Veremos si al final se vuelve a la cordura, sobre todo del “Tea Party”. (El Semanario Agencia, ESA)


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