Durante la apertura económica de China, Deng Xiaoping invitó a los chinos del exterior a invertir.
por Pedro Schwarze
Hasta ahora, el gobierno cubano se ha negado a calificar los cambios económicos anunciados como reformas y menos a definir el tipo de modelo que aspira a aplicar, si es que se trata del chino, del vietnamita o de otro ya puesto en marcha. Sin embargo, los analistas creen ver en los pasos dados y las modificaciones aprobadas en el congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) una versión caribeña y a escala reducida de lo que hizo Deng Xiaoping hace más de tres décadas en China. La última muestra de esto serían los silenciosos esfuerzos que estaría dando La Habana por atraer a empresarios del exilio cubano, muchos de ellos residentes en Miami, para que en un futuro no muy lejano inviertan en nuevos negocios en la isla. Todo ello, pese a las diferencias políticas entre unos y otros.
Durante la apertura económica de China, a fines de los 80, Deng optó por una reforma profunda, al punto de decidirse a invitar a los chinos del exterior, a quienes el régimen había demonizado durante años, a apostar por el futuro e invertir en el país. Para ello, entre 1979 y 2000 se aprobaron más de 360 leyes y regulaciones destinadas a incentivar el "retorno" a China de nacionales expatriados.
El resultado fue que la mayor parte de las inversiones que dieron fuerza y consistencia a la reforma provinieron de chinos que habían edificados sus fortunas más allá de las fronteras de la China comunista, especialmente de Hong Kong (entonces una colonia británica), Taiwán y Singapur. Actualmente, el 70% de la inversión extranjera directa de China proviene de la diáspora. El caso de Taiwán es relevante y emblemático, ya que muestra cómo los intereses económicos de dos entidades políticamente enfrentadas con un origen histórico común (para Beijing, Taiwán es un isla rebelde y parte integral de China) pueden estar por sobre los conflictos geopolíticos e ideológicos.
Ahora, es el gobierno de Raúl Castro el que estaría dispuesto a recibir inversiones de la diáspora para así levantar la economía cubana. Y las primeras y más evidentes señales de eso fueron el viaje que hizo en febrero a La Habana el destacado empresario exiliado Carlos Saladrigas y la entrevista que este millonario le brindó a la revista Palabra nueva, del Arzobispado de la capital cubana. Saladrigas, hasta hace poco un miembro del ala dura del exilio cubano, esa que se niega a negociar y a levantar las restricciones impuestas por Washington a la isla, es confundador de la empresa The Vitcam Group, considerada en 1998 como la mayor compañía hispana en Estados Unidos.
En abril, el Grupo de Estudios de Cuba (CSG), creado en 2000 por Saladrigas, presentó un proyecto destinado a incentivar las reformas microeconómicas en Cuba, a través de la concesión de microcréditos desde EE.UU. a pequeños empresarios en la isla. Entre quienes aparecen apoyando esta iniciativa hay otros renombrados y acaudalados cubano-norteamericanos, deseosos de invertir en Cuba. Está Miguel Mike Fernández, dueño -entre otras cosas- de la cadena de farmacias Navarro, la mayor compañía de este tipo focalizada al mercado hispano de EE.UU.
Saladrigas -quien en 1997 se sumó activamente a una campaña para evitar el viaje de un crucero desde Miami a La Habana para los cubanos que querían presenciar la visita de Papa Juan Pablo II a Cuba en 1998- sostuvo en la entrevista que "nadie hoy discute que Cuba necesita cambiar, hasta el propio Presidente Castro lo ha dicho. Nosotros queremos ser activos facilitadores, no obstáculos al cambio". Para eso afirmó que "el empresariado cubano en el exterior tiene mucho que contribuir a la Cuba del futuro. (...) Creemos en la necesidad de crear un capital cubano criollo". Pero apuntó a la necesidad de que se les reconozca su calidad de cubanos y no se los califique de inversores extranjeros. Destacó la garantía de esta inversión, ya que "el capital criollo tiene una tasa de reinversión mucho más alta que el extranjero". "Muchos empresarios del exilio desearán invertir en Cuba, en sociedad con cubanos de la isla", declaró.
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