Debido a las crecientes presiones externas, el banco central de Brasil aplazó su meta de inflación para el próximo año. Sin embargo, tendrá grandes dificultades incluso para cumplir en 2012, porque el indicador partiría el ejercicio en 6,6%, según cálculos de la consultora Tendencias. La meta del instituto emisor es de 4,5% con un rango de variación de dos puntos porcentuales hacia arriba y abajo.
La principal amenaza para los planes de las autoridades es el incremento del salario mínimo de hasta 14%, según estimaciones del mercado reproducidas por O Globo. Este reajuste elevaría el gasto público en US$ 14.096 millones.
Freno al dólar
Pero más allá de las amenazas por inflación, las autoridades económicas tienen buenas razones para celebrar. Mientras la mayoría de las economías emergentes sufren por la apreciación de sus monedas, Brasil está logrando contener el alza del real gracias a los frenos impuestos al ingreso de capitales. Los flujos en dólares hacia Brasil se desplomaron 88% en abril a US$ 1.540 millones, comparado con los
US$ 12.700 millones que entraron el mes anterior.
La caída se produjo luego de que el 29 de marzo el gobierno elevara el impuesto para la venta de bonos y préstamos internacionales de más de un año a 6%.
Pese al éxito de la medida, el real se apreció 3,6% frente al dólar en abril. Con las tasas de interés de referencia en 12%, el amplio diferencial respecto de las tasas en las economías desarrolladas (en mínimos históricos), es un poderoso imán para los flujos de inversión que recorren el mundo buscando los mercados que ofrezcan los mayores retornos.
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