2011/05/13

Europa crece 0.8% impulsada por Alemania y Francia


Según la estimación de Eurostat, Grecia salió de la recesión, España muestra señales de recuperación y Portugal se hunde



 Europa se mueve a dos velocidades. El PIB de la eurozona durante el primer trimestre creció más de lo esperado y se debió a que el firme crecimiento económico de Alemania y Francia, las dos mayores economías de la eurozona, más que compensaron la debilidad de países periféricos (Grecia, Irlanda, Portugal, España), cuyos crecimientos están atenazados por los programas de austeridad fiscal.

El PIB de los 17 países de la eurozona creció 0.8% en el primer trimestre del año respecto al cuarto del año pasado. La cifra superó las expectativas del consenso de una expansión del 0.6% e implica una sustancial aceleración respecto a la tasa de 0.3% del cuarto trimestre del año pasado. Respecto al primer trimestre del año pasado, el crecimiento fue de 2.5%.

El PIB de Alemania, el segundo mayor exportador del mundo detrás de China y el pilar del crecimiento económico en Europa,  aumentó un formidable 1.5% tras registrar un incremento de 0.4% en el cuarto trimestre. El crecimiento fue mayor a lo pronosticado por el consenso de Bloomberg  (0.9%) y supone que el país teutón haya  recuperado ya los niveles previos a la crisis financiera de 2008. El desempleo en Alemania es el más bajo en 19 años.

Por otro lado, el PIB de Francia se expandió un 1.0%, la mayor tasa desde el segundo trimestre de 2006 contrasta con la tasa de 0.3% del trimestre anterior. El gobierno y el consenso de Bloomberg estimaban un crecimiento del 0.6%. Austria, con una expansión del 1%, y Holanda, con un crecimiento del 0.9%, también destacaron por su dinamismo.

Frente al dinamismo de Alemania y Francia sobresale el rezago en los países periféricos. España, por ejemplo, apenas creció un 0.3% respecto al trimestre anterior, y un 0.8% frente al primer trimestre de 2010, insuficiente para generar empleo en una economía donde la tasa de desempleo supera el 20%.  El aumento del PIB se produjo gracias al crecimiento de las exportaciones, en tanto que la demanda interna permanece muy débil. Por otro lado, si bien la economía griega creció un 0.8%, la de Portugal se contrajo un 0.7%.

Una Europa de dos velocidades pone al Banco Central Europeo (BCE) en un dilema, pues si bien Alemania precisa de mayores tasas de interés para evitar un sobrecalentamiento de su economía, un encarecimiento del dinero no sólo minaría aún más el pobre PIB de los países periféricos, sino que supondría un mayor costo de la deuda, dificultando su salida de la crisis. (El Semanario Agencia, ESA)



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