2011/05/20

El terremoto se lleva por delante un 3,7% de la economía japonesa

Nadie dudaba de que el terremoto de Japón, que provocó el tsunami que se convertido en una pesadilla nuclear para todo el mundo, fuese a suponer un seísmo de consecuencias igualmente dramáticas en la economía del país del sol naciente. Pero nadie esperaba que el batacazo fuera tan grande. Según los datos oficiales dados a conocer ayer, Japón ha perdido un 3,7% de su PIB en el primer trimestre de 2011 comparado con el año anterior y un 0,9% si se tienen como referencia los últimos tres meses de 2010. Se cortan así, de cuajo, los brotes verdes que apuntaban a una lenta recuperación de la tercera economía mundial.
Los más agoreros ya vaticinaban un desplome, pero como mucho del 2%. Sin embargo, la crisis energética que ha provocado el cierre de las centrales nucleares de Fukushima y Hamaoka se ha traducido en un descenso de la capacidad productiva de grandes multinacionales que todavía no ven la luz. De hecho, el desplome de la producción industrial de marzo fue del 15,3%, el mayor de la historia de Japón.
Se estima que hasta 24.000 empresas están afectadas y que 600 podrían echar el cierre definitivo. Ahora, el país asiático vuelve a la recesión, que se confirma cuando cae la riqueza de un territorio durante dos trimestres seguidos, porque el último cuarto del año pasado el PIB ya había perdido un 0,8%. Actualmente, el volumen de la economía del país, sin tener en cuenta el alza de los precios y la fluctuación de la moneda, se encuentra en niveles similares a los de 1991. Es el fruto de dos décadas de estancamiento.
Sin optimismo
Las previsiones que alcanzan hasta junio no son optimistas. La crisis nuclear de Fukushima todavía no se ha cerrado y las labores de reconstrucción de la zona afectada, que tendrán una factura superior a los 200.000 millones de euros, están en su infancia -además de que, obviamente, no se puede poner un pie en los 30 kilómetros del perímetro de seguridad nuclear-. Por si fuera poco, componentes clave de la industria de automoción, que se fabrican en Japón y se distribuyen a marcas de todo el planeta, están ralentizando los planes de algunas empresas que ya buscan alternativas en otros centros manufactureros de la región, lo que podría dar un espaldarazo a Corea del Sur.
Pero, de momento, no está siendo así. Los mercados de valores se desplomaron ayer tanto en Japón como en la vecina capitalista de la península de Corea. Y, curiosamente, cayó más el Kospi de la segunda, un 2%, que el Nikkei de la potencia en peligro, que se dejó sólo un 0,43%. En cualquier caso, todos estos datos parecen confirmar la teoría de que las catástrofes naturales siguen siendo más dañinas para la economía que beneficiosas, como aseguran quienes ven en los necesarios procesos de reconstrucción una demanda de trabajo que puede ser un revulsivo similar al de los planes de reactivación que incluyen infraestructuras.
«La economía seguirá débil, pero la razón no se debe a un declive de la demanda internacional, como sucedió tras la crisis de Lehman Brothers», reconoció el ministro de Economía, Kauro Yosano, que, sin embargo, prevé que su país crezca un 1% en el año fiscal actual.

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