La empresa realizó fuertes provisiones que tienen variadas lecturas en el mercado, que castigó la acción.
Una estrategia contra la marea tuvo La Polar en medio de la crisis financiera, cuando en vez de restringir sus políticas de crédito optó por apoyar a una serie de clientes, los que ahora ya no puede “acompañar”.
Altas fuentes ligadas a la firma comentaron que esto es parte de un proceso paulatino, que tiene como fin cambiar en cierta forma cómo habían venido manejando en el negocio de crédito y sus políticas de riesgo, con el fin de tener un portfolio de colocaciones más sólido que responda a su crecimiento futuro.
Según cercanos a la empresa, ésta no sería la punta del iceberg de un proceso que revele falencias financieras, sino una medida a tiempo para evitar caer en insolvencias futuras en este negocio, ello pese a que en el mercado la movida tiene diversas lecturas, asimilándolo a lo que sucedió en compañías como Ripley o D&S, que reconocieron una gran incobrabilidad de una parte de la cartera y atravesaron largos períodos de reestructuración financiera.
Siguen definiciones
Lo que aún no se define al interior de La Polar es quién reemplazará a Nicolás Ramírez, ex gerente general de La Polar quien reemplazó a Pablo Alcalde, hoy presidente de la firma, pues no está claro si moverán a alguien de adentro de la firma o bien buscarán un ejecutivo en la industria. También está todavía en definición si la empresa se sumará o no como operador a Costanera Center.
DiarioFinanciero.cl
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