Paula Gallardo
Una persistente caída ha ido registrando el uso del cheque en las transacciones financieras en los últimos años.
De hecho, de casi representar el 46% del total de las operaciones en el sistema de pagos de bajo monto en 2003, ha caído hasta ubicarse en el 15% el año pasado.
Y el uso de las nuevas tecnologías tiene gran responsabilidad en este cambio, sobre todo desde que los bancos pusieron a disposición de los clientes sus plataformas para operaciones online.
Ejemplo de ello es que el sistema E-Banking ha tenido un crecimiento explosivo desde 2003, año en que representaba el 8% de las transacciones financieras, para ubicarse el año pasado con un 29% de las operaciones.
Una situación similar ocurre con los plásticos que saltaron desde el 19% hace siete años a 31% en 2010, gracias la masificación de terminales de pago como Redcompra y en el último año del Pin Pass para las tarjetas de crédito, disponibles en locales comerciales de todo tipo.
Otra de las razones de este incremento -según el informe de Estabilidad Financiera del Banco Central para el segundo semestre del ejercicio pasado- "podría estar relacionado tanto con la adopción de estrategias comerciales de la banca como con el aumento de la oferta de créditos de consumo de alto monto y sin intereses, particularmente para clientes de mayores ingresos".
En la industria miran con cierta resignación esta realidad.
Según el presidente de la Asociación de Bancos, Hernán Somerville, "para nosotros el uso del cheque sigue siendo simbólico, no podemos negarlo y, a veces, estas cifras me dejan algún grado de preocupación porque el cheque está muy vinculado al sistema financiero".
Sin embargo, admite que lo que ocurre con el instrumento "es una realidad internacional, porque el costo de procesamiento del cheque es entre seis y siete veces el de una transacción electrónica".
También caen los montos
Respecto de la cantidad de dinero transada a través de cheques, también ha tendido a decrecer, aunque a una velocidad muchísimo menor al número de operaciones.
Si en 2009 se transaron
$ 336.650 miles de millones, el año siguiente dicha cifra cayó a
$ 326.985 miles de millones, es decir, $ 9.665 miles de millones menos, equivalente a un retroceso en torno al 3%.
Sin embargo, en términos de cantidad, siguen transándose montos superiores que en el resto de los instrumentos.
De hecho, sumando las operaciones a través del cajero automático, tarjetas no bancarias y bancarias y débito, se transaron $ 24.658 miles de millones en 2009, cantidad que aumentó en 2010 a $ 29.159 miles de millones, pero sigue por debajo del cheque. Esto da cuenta que la documentación de dinero "sigue siendo predominante en cuanto a monto de las operaciones", dice el Banco Central.
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