El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que ha prometido realizar cambios para conseguir una salida definitiva de la recesión, está recurriendo a los consejos de los líderes empresariales con el fin de conseguir ideas para encontrar trabajo para 15 millones de desempleados estadounidenses y, de paso, borrar su imagen "anti empresas".
Obama ya se reunió con el director ejecutivo de WalMart, Michael Duke; el ex CEO de Procter & Gamble, Alan Lafley; y el ex presidente de PepsiCo, Steven Reinemund. También ha hablado con el ex presidente de EE.UU., Bill Clinton, y hay más reuniones en camino.
"Durante las próximas semanas voy a estar reuniéndome con mi equipo económico, con líderes empresariales para desarrollar políticas específicas y recomendaciones presupuestarias para el próximo año", declaró Obama en un discurso el lunes.
A pesar de alcanzar varios logros desde que se convirtió en presidente (como sacar a General Motors de la quiebra y jugársela por expandir la cobertura de salud a cerca de 30 millones de estadounidenses), los expertos creen que el tema que más le pesa es el desempleo.
"El comienzo de la recuperación es cuando se deja de fingir que es un problema sólo político o de mensaje", comentó a Bloomberg el ex asesor del presidente Clinton, Paul Begala.
Ayuda de republicanos
Debido a que algunos de los consejeros senior que asistían a Obama durante el primer semestre ya no están, el presidente debe encontrar una personalidad que ayude a establecer las prioridades y disciplina dentro de la Casa Blanca, como un experto fiscal que aproveche los nexos entre política y políticas, o un CEO para calmar a la comunidad empresarial que se queja de que la administración Obama no los escucha. Por eso, el presidente está estudiando incorporar a su equipo a alguien del empresariado que lo asista en la creación de empleos.
Pero también se ha acercado a los republicanos para coordinar iniciativas, como hizo el lunes con la extensión para los recortes de impuestos de la era Bush, que involucra un recorte en los impuestos laborales.
"Tendrán un gran debate con los republicanos sobre cómo crear puestos de trabajo y cómo recortar los impuestos y el déficit. Necesitan un equipo económico que sea capaz de eso", enfatizó el senador por New Hampshire, Judd Gregg, un republicano que alguna vez fue abordado para trabajar como primer secretario de Comercio de Obama.
Aunque el presidente de EE.UU. se vio perjudicado con la derrota de las elecciones legislativas de noviembre, aún puede ganar fuerza como les sucedió a algunos de sus antecesores, entre ellos Harry Truman, Ronald Reagan y Bill Clinton. En el caso de Clinton, la recuperación económica estaba bien establecida en 1994 y el desempleo había estado cayendo por más de dos años. En 1996, cuando Clinton ganó la reelección, el desempleo había caído a 5,4% y la economía crecía a una tasa anual de 4,4%.
Pero la economía de Obama podría no seguir el mismo camino. Proyecciones apuntan a un crecimiento del PIB de 3,2% para fines de 2012 y una tasa de desempleo de 8,7% durante el año, según una encuesta a economistas realizada por Bloomberg.
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