2010/11/08

Emergentes pondrán a prueba las lecciones de la crisis asiática en nueva burbuja de capital

Pasó hace más de una década, pero se mantiene fresca en la mente de los gobiernos de los países emergentes. El fantasma de la crisis asiática de fines de los "90 reaparece hoy ante el continuo aumento en el ingreso de los flujos de capital, pero esta vez, en Asia están mejor preparados.

Según expertos, el alza de los flujos hacia el sur se explica por tres factores principales: el diferencial de tasas de interés entre los países desarrollados y los emergentes, el diferencial de crecimiento entre economías avanzadas y en desarrollo, y la mayor liquidez en el mercado, proveniente del estímulo que han aplicado los gobiernos y bancos centrales de las naciones industrializadas.

Para estimular el tambaleante crecimiento, Estados Unidos, la Unión Europea y Japón han bajado sus tasas de interés de referencia a niveles cercanos a cero, mientras que los países en desarrollo, como Brasil, Perú, India y Chile, han debido aumentar los tipos para enfrentar las crecientes presiones inflacionarias, provenientes de la robusta recuperación de la demanda interna luego de la crisis financiera global.

Al incrementarse la brecha, y con los fondos que se han originado por lo barato del crédito en el mundo desarrollado, los inversionistas optan por invertir en los activos más riesgosos, pero con mejor rendimiento, que ofrecen los mercados emergentes.

El problema podría agravarse, ya que si la decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos de aplicar una segunda ronda de relajamiento cuantitativo, una herramienta de política monetaria no tradicional que busca bajar las tasas de interés de largo plazo, es exitosa, la liquidez aumentará y el diferencial de tasas se ampliará, lo que aumentará el atractivo de los países emergentes.



Atractivo del sur

Debido a estos factores, los flujos de capital hacia los mercados emergentes están creciendo, hacia dos regiones en particular: Asia Pacífico y Latinoamérica.

Según el Instituto de Finanzas Internacionales, un grupo de la industria bancaria, los flujos de capital privado neto hacia los países en desarrollo aumentarían 42% este año, a US$ 825 mil millones.

La última edición del Panorama Económico Mundial, publicado por el Fondo Monetario Internacional en octubre, consignó que el total de flujos hacia Asia emergente en los cuatro trimestres previos se había más que cuadriplicado respecto de 2008.

Entre los activos que han concentrado atención de los inversionistas están las divisas y las bolsas. El real brasileño se apreció 39% frente al dólar entre principios de 2009 y septiembre de este año, y el baht tailandés subió 16% en el mismo período, según datos citados por Economist Intelligence Unit.

Los mercados bursátiles de Chile y Colombia están en máximos récord, mientras que los precios de las acciones de Indonesia y Filipinas han subido 40% en lo que va del año.

En Filipinas los flujos netos de portafolio sumaron
US$ 1.400 millones entre enero y septiembre, más de seis veces la cifra del mismo período del año pasado. Incluso en Tailandia, que ha enfrentado una severa crisis política, el índice bursátil de referencia alcanzó su mayor nivel desde 1996.

El Foro Económico Mundial, en su informe de Estabilidad Financiera publicado la semana pasada, expresó su preocupación por los efectos de los flujos de capital privados en las economías en desarrollo. "Un país con un PIB menor que US$ 30 mil millones a US$ 40 mil millones, como Camboya o Letonia, podría verse superado por la acción concertada de sólo unos pocos inversionistas", advirtió el reporte.

Los flujos de capital masivos, según el Foro, pueden generar tres principales peligros: la aparición de burbujas, desequilibrios cambiarios y desequilibrios de madurez o liquidez.

Para enfrentarlos, recomendó impulsar mercados de activos locales profundos, mercados cambiarios locales profundos y mercados de deuda local bien desarrollados.



Fantasma de los "90

Después de que la crisis asiática los golpeara con fuerza en 1997 y 1998, países como Tailandia, Indonesia y Corea del Sur han tomado resguardos para no cometer los mismos errores y no tener que recurrir nuevamente al Fondo Monetario Internacional en busca de financiamiento de emergencia.

A mediados de los "90, el masivo ingreso de capital barato creó un auge económico y financiero en Asia Pacífico, que en 1997 se convirtió en una profunda recesión cuando los inversionistas extranjeros retiraron abruptamente sus inversiones.

Según la columnista de Reuters, Krishna Kumar, para evitar que eso se repitiera, las naciones afectadas impusieron políticas conservadoras en la industria bancaria, se preocuparon de acumular reservas en moneda extranjera y han adoptado una actitud proactiva en la política monetaria y fiscal.

Las autoridades de Indonesia, por ejemplo, donde cientos de empresas y bancos cayeron en default por la crisis asiática, recurrieron a Japón, Australia, el Banco Mundial y el Banco Asiático de Desarrollo para pedir
US$ 5 mil millones de capital de respaldo para apoyar a su economía después de que Lehman Brothers colapsara en 2008, comentó la ministra de Comercio del país, Mari Elka Pangestu, en una entrevista concedida a Bloomberg.

La última de las lecciones sea quizás la más importante. En lugar de construir campos de golf, como ocurrió durante el período de auge de mediados de los "90, naciones como India e Indonesia pueden aprovechar los flujos de capital para realizar los proyectos de infraestructura y desarrollo que necesitan.



DiarioFinanciero.com

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