En el mundo financiero es un hecho: cualquier movimiento en el Lejano Oriente tiene su efecto a nivel global y las consecuencias se hacen sentir con fuerza.
La decisión de China de aumentar su tasa de referencia para préstamos y depósitos a un año en 25 puntos base generó incertidumbre en las bolsas mundiales, las que cerraron el martes con fuertes bajas en su principales indicadores.
Un panorama en que el mercado más afectado fue el peruano. La medida anunciada por el Banco central chino provocó un retroceso en los precios de los metales, lo que evidentemente no cayó nada bien en una bolsa cuyo mayor componente es el minero.
Producto de lo anterior, el IGVBL de Lima descendió 3,03%.
En tanto, el efecto chino también se sintió en la mayor economía del mundo generando incertidumbre en los inversionistas de ese país, a lo que se sumaron otros factores como decepcionantes resultados reportados por Bank of America y Goldman Sachs, además de la baja de las acciones tecnológicas.
Tras mostrar desempeños planos durante gran parte del día, el Dow Jones cerró con un caída de 1,48%, mientras que el S&P 500 lo hizo en 1,59%.
Panorama distinto fue el vivido por la bolsa local. El IPSA logró mantenerse en el terreno de las ganancias con un alza de 0,37%, gracias al avance de Cencosud.
DiarioFinanciero.com
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