Cristina Fernández deberá enfrentar los 14 meses restantes de su mandato y definir la carta presidencial para 2011.
En los meses previos a la elección de Cristina Fernández como Presidenta, en octubre de 2007, una de las preguntas más recurrentes era si la entonces senadora podría conducir el país tal como lo había hecho su esposo, Néstor Kirchner, desde 2003. La respuesta de los analistas era, una y otra vez, que el matrimonio Kirchner era un equipo político bien engrasado, desde los tiempos de gestión en Santa Cruz, donde ambos se repartían las funciones en forma equilibrada y que la operatividad de esa dupla política se invertiría una vez que Fernández fuese la titular de la Casa Rosada.
Sin embargo, a poco andar la Presidencia de Cristina K quedó claro que no existía ese equilibrio, que Kirchner era el hombre fuerte del país, que las decisiones más transcendentes las tomaba él junto a la mandataria, y que el máximo referente político de la corriente peronista seguía siendo el ex gobernante. Ya sea como máximo asesor presidencial o como mayor defensor de la gestión presidencial desde el podio de algún acto partidario.
Por eso, la muerte de Néstor Kirchner echa un manto de dudas sobre cómo serán los 14 meses restantes de la Presidencia de Cristina Fernández, quién o quiénes ocuparán los espacios de poder que mantuvo hasta su muerte el ex presidente -más allá de sus cargos de diputado y secretario general de la Unasur- y quién será el candidato presidencial del kirchnerismo en las elecciones de octubre de 2011. "La muerte de Kirchner abre incertidumbres, porque el país se encamina hacia un año electoral. Plantea nuevas interrogantes de cómo el peronismo y el kirchnerismo procesarán esta ausencia, cómo la procesará la presidenta en su último año y cómo la procesará Cristina Fernández para conducir la sucesión dentro del kirchnerismo", aseguró el columnista del diario Clarín Eduardo van der Kooy.
Como sea, la ausencia de Néstor Kirchner -quien "no dejó de ser protagonista de la política argentina durante la gestión de su esposa y se preparaba para lanzar su candidatura para las elecciones presidenciales del año que viene", destacó el diario transandino La Nación- obligará de alguna manera a su viuda a "ocupar el centro de la escena" política, tanto como presidenta en tanto como máximo referente de su sector político, como afirmó el analista Rosendo Fraga en una columna de opinión. Fernández "tiene la oportunidad de modificar, rectificar, corregir, cambiar una serie de aspectos, estilos, orientaciones y políticas impuestas por su marido, que llevaron a una situación inédita, que un gobierno con la economía creciendo al 9% tenga la aprobación de sólo uno de cada tres", advirtió.
Luchas intestinas
Pero también se verá una lucha subterránea -o no tanto- entre quienes eran cercanos al ex presidente tanto para ganar influencia ocupando parte de la que Kirchner deja vacante, como entre quienes intentarán mantenerse en el poder, a pesar de haber perdido su mayor padrino político y de que podrían verse desplazados por los eventuales nuevos vientos. Es previsible que tanto el ministro de Planificación, Julio de Vido, como el jefe de gabinete, Aníbal Fernández, busquen acrecentar su poder, mientras que el sindicalista Hugo Moyano y el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, podrían ver en peligro sus proyecciones políticas. Ello, sin contar la posibilidad de que la falta de Kirchner posibilite el regreso de personeros que se enfrentaron con el ex gobernante, pero no así con la presidenta, como fue el caso del ex jefe de gabinete Alberto Fernández.
La consultora Graciela Römer, citada por la agencia Ansa, habló de un antes y un después. Es "evidente el impacto político por su muerte", debido a su influencia en el gobierno y en la política nacional. "Me parece temprano para hacer una evaluación, pero veo dos escenarios posibles: o se agudiza la polarización política o se relaja en una búsqueda de gobernabilidad; o se refuerzan los sectores duros del gobierno o emergen las palomas, los conciliadores", sostuvo. Además, tras la muerte de Kirchner, el liderazgo del peronismo que el ex presidente ostentaba pasa formalmente a manos de su Vicepresidente, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, quien en las últimas semanas había mantenido veladas disputas con el ex presidente.
De hecho, Scioli ha estado siendo sondeado por los sectores opositores del peronismo para que levante su candidatura presidencial. Cristina Fernández también deberá definir quién será la carta presidencial para el próximo año y, ante la muerte de Kirchner y el distanciamiento del gobernador bonaerense, podría verse obligada a apostar por la reelección. De esta forma, sería la segunda ocasión desde Carlos Menem (1989-1999) que un presidente argentino busca una nueva elección.
www.latercera.cl
No hay comentarios.:
Publicar un comentario