2010/09/27

Crece tensión comercial entre China y EE.UU. ¿Quién ganaría en una guerra económica?

Isabel Ramos Jeldres






El Congreso de Estados Unidos aumentó el viernes las tensiones en el forcejeo con China por el bajo nivel del yuan. El Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes aprobó un proyecto que permitirá que la mayor economía mundial aplique impuestos a los bienes que provengan de países con monedas subvaluadas.


Ante el incremento de los conflictos comerciales, algunos expertos comienzan a debatir sobre quién sería el ganador y quién sería el perdedor en una potencial guerra económica entre Estados Unidos y China.


Una guerra donde las armas serían los dólares, acciones y bonos, y no las balas ni las bombas. Los soldados, en tanto, serían los banqueros de Wall Street, operadores de hedge fund y economistas.


Este escenario, que podría parecer ciencia ficción, ya fue simulado en marzo de 2009 por militares y funcionarios de inteligencia de Estados Unidos. Y el resultado fue una estrepitosa derrota de la potencia occidental. "No había forma de que Estados Unidos ganara", escribió Eric J. Weiner en su libro "El mercado en las sombras" (The Shadow Market), donde analiza cómo los gobiernos autoritarios emplean medios financieros para obtener fines geopolíticos.


Según el autor, si las tensiones llegan a un extremo, China puede recurrir a un "arma nuclear": vender sus posiciones en deuda estadounidense, que se estiman mayores a
US$ 1,5 billón (millón de millones). Con ello, haría caer el valor de la moneda estadounidense, provocando un caos a nivel internacional.






Escalada del conflicto


Las acusaciones estadounidenses de que China mantiene artificialmente bajo el nivel del yuan, creando una ventaja comercial injusta, no se ha apaciguado ni siquiera luego de que China terminara con la fijación cambiaria.


Un día antes de la votación del comité parlamentario, el presidente Barack Obama presionó al primer ministro chino Wen Jiabao en el marco de la Asamblea General de la ONU.


Según expertos, el conflicto seguirá escalando a medida que en Estados Unidos se sigan perdiendo empleos. Según el director del Peterson Institute for International Economics, C. Fred Bergsten, si se obliga a China a elevar el valor de su moneda, se podrían crear 500 mil empleos en Estados Unidos, la mayoría de ellos en manufactura y con sueldos superiores al promedio.


Sin embargo, presionar a China puede tener un costo económico alto para Washington, si las autoridades chinas deciden comenzar a vender la deuda estadounidense que poseen.


Gabriel Stein, del Lombard Street Research, discrepa. Según Stein, "la lección de los "30 es que los países con superávit con demanda doméstica estructuralmente débil resultan más perjudicados en una guerra comercial". Este argumento podría desarmarse si la demanda interna china comienza a dinamizarse.


De todos modos, lo cierto es que una guerra comercial entre China y Estados Unidos tendría un impacto profundo en el resto del mundo, ya que la nación asiática es la segunda economía mundial, tras superar a Japón, y el mayor tenedor mundial de reservas en moneda extranjera.


Costo de la guerra


En diciembre del año pasado, China se convirtió en el principal exportador a nivel mundial, superando a Alemania. Por lo tanto, una interrupción de sus envíos tendría consecuencias en los principales destinos de sus exportaciones, como Estados Unidos, Hong Kong, Japón, Corea del Sur y Alemania.


Asimismo, se verán afectados los países que abastecen a China, como Japón, Corea del Sur, Taiwán, Estados Unidos y Alemania, que en conjunto enviaron US$ 452.400 millones al país asiático el año pasado.


Algunos de los países más afectados serían los productores de materias primas, como Chile y Brasil, que tienen ahora a China como el principal destino de sus exportaciones, debido al alza de la demanda por minerales.


El profesor de política comercial de la Universidad de Cornell, Eswar S. Prasad, ha dicho que Estados Unidos saldría herido de una guerra comercial, debido a que Beijing es un mercado creciente para las exportaciones estadounidenses, debido a las señales de un aumento en la demanda interna.


Prasad, quien fue jefe de la división de China del Fondo Monetario Internacional, advirtió que los impuestos harán que los líderes chinos sean menos cooperativos, no más cooperativos.


Como reacción, China podría usar medidas difíciles de detectar para discriminar en contra de los intereses estadounidenses.


Asimismo, según expertos, es poco probable que los bienes que Washington importa actualmente desde China, como juguetes, televisores y ropa interior, sean reemplazados por bienes fabricados en Estados Unidos. En cambio, podrían ser importados desde otras locaciones de bajos costos laborales, como México, Vietnam o Indonesia. Por lo tanto, el impacto positivo sobre el mercado laboral podría ser sólo parcial.


En lugar de poner énfasis en la divisa, argumentó el presidente del Consejo Empresarial EE.UU.-China, John Frisbie, las autoridades estadounidenses deberían enfocarse en mejorar el acceso de las empresas norteamericanas al mercado chino, un mercado con 1.300 millones de consumidores.


Las compañías estadounidenses también se verán afectadas en caso de una guerra comercial, ya que muchas de ellas tienen una gran exposición en China, de donde proviene hasta un 45% de sus ingresos. Por ello, los expertos advierten que en caso de conflicto, no habrá ganadores, sino sólo perdedores.




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