La compra de Volvo por parte de la empresa Zhejiang Geely a la compañía estadounidense Ford Motor, que alcanzó
US$ 1.800 millones, fue la mayor adquisición internacional de parte de un fabricante chino y confirma el posicionamiento de su industria.
De acuerdo a fuentes citadas por Reuters, Geely ya consiguió financiamiento por US$ 2.700 millones para la compra. El excedente se destinará a ampliar su negocio y a contar con capital para los ciclos de caída de la industria automotriz.
"Este trato cambia el juego significativamente. En diez años, el mercado automotriz chino duplicará el tamaño del mercado estadounidense", aseguró a Reuters una de las fuentes relacionadas con el acuerdo que demoró más de 18 meses.
La compra plantea un desafío para el presidente de Geely, Li Shufu, para devolverle el prestigio a la marca Volvo, que espera reducir la deuda de US$ 23.500 millones que arrastra desde 2006. Shufu aseguró que se propone dar vuelta la situación de Volvo dentro de dos años. Ya planea una fábrica en Beijing, la cual construirá 300.000 unidades al año y duplicará la producción actual.
"Si él (Li Shufu) puede volver a Volvo rentable en China al menos ayudaría a compensar las pérdidas en Europa y los mantendría arriba y funcionando", asegura el analista en IHS Global Insight, John Zeng.
China toma la delantera
La compra viene a confirmar la supremacía del mercado chino. En 2009 ya logró quitarle el lugar a Estados Unidos como el mayor mercado automotor del mundo.
Y como muchos fabricantes chinos, Geely espera emular el éxito mundial de marcas japonesas y coreanas como Toyota, Honda y Hyundai.
Geely, el décimo mayor fabricante de automóviles en China, espera vender 400.000 unidades en el país, subiendo un 23% del año pasado. En 2009 ya vendió más de 325.413 unidades a nivel mundial, un aumento de cerca de 59% en comparación con 2008.
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