2010/02/26

¿Quién detiene la inversión?

El año pasado la inversión extranjera directa que llegó al país apenas sumó 11 mil 417 millones de dólares. Es la peor cifra que se tiene registrada en la última década y media y es consecuencia del desplome de la inversión en el mundo que, según cálculos de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), habría caído en 39% en 2009.

México siguió esa tendencia global de contracción de capitales aunque con mucha mayor profundidad que en otras latitudes. Aquí la inversión extranjera directa se desplomó 50.7% en 2009, una caída que se añade a la de 2008 cuando la inversión extranjera cayó más del 15%.

Y no se trata sólo de satanizar la caída mexicana. De hecho, al igual que ocurrió en todo el mundo, América Latina sufrió una fuerte contracción en los flujos de inversión extranjera directa que llegaron a la región. Según la UNCTAD esta caída fue de 41%.

De hecho Brasil, la estrella económica de la región, también resintió una caída importante en este renglón, aunque no en la medida de México. Brasil recibió más de 26 mil millones de dólares en 2009, una cifra 2.3 veces mayor que lo que llegó a nuestro país.

Lo que es importante recalcar es que si bien la crisis global contrajo fuertemente los flujos de inversiones directas en el mundo el año pasado, esto por sí solo no explica el grave proceso de estancamiento y declinación que está viviendo México desde hace años como imán para atraer inversiones extranjeras al país.

Se nos dice desde el gobierno que en este año de recuperación tendremos inversiones extranjeras directas por unos 20 mil millones de dólares —que en realidad ha sido el promedio de inversiones en los últimos años sin crisis económica en el mundo—. Sí, pero Brasil espera para este 2010 captar alrededor de 45 mil millones de dólares con una agresiva política de atracción de capitales foráneos en sectores estratégicos. Y lo mismo está ocurriendo de forma sobresaliente en Perú, en Chile o en Colombia.

Hay que decirlo, México ya no es tan atractivo para los grandes capitales como aquellos países que antes mirábamos por encima del hombro. Y si estamos dejando de captar 15 o 20 mil millones de dólares anualmente en inversión extranjera por razones objetivamente atribuibles al mal funcionamiento de nuestro sistema político y de toma de decisiones de políticas públicas, entonces asuntos como la reforma política ya no es un tema exclusivo de los políticos, sino del bienestar colectivo, comenzando por los millones de desempleados y subempleados producto de la falta de inversión en el país.

No hay duda, señores. La mediocre inversión que captamos es directamente proporcional a la mediocridad de nuestra clase política. Habrá que comenzar por allí.

Sígale la pista…

Por cierto que ayer el Banco de México al dar a conocer la inversión extranjera directa de 2009, no solo revisó al alza en ¡2,220 millones de dólares! la inversión extranjera directa al tercer trimestre del 2009, sino que incluso se aventó la puntada de revisar las cifras de inversión extranjera directa de los últimos 45 trimestres anteriores —desde 1998—. Así no se construye confianza en las cifras oficiales. El área de Análisis de El Semanario lo reportó atinadamente y con todo detalle ayer.

http://impreso.milenio.com

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