2010/02/24

Presidente de Toyota se declara "profundamente arrepentido" por retiros

El presidente de Toyota, Akio Toyoda, dijo estar "profundamente arrepentido" por los más de ocho millones de retiros y las muertes producidas por las fallas en sus vehículos, en un documento leído ayer ante el Congreso de Estados Unidos. "Mi nombre está en cada automóvil", sostuvo Toyoda, que hoy deberá testificar en persona ante los parlamentarios. La presentación del ejecutivo se producirá en medio de crecientes voces que denuncian una campaña orquestada por Washington para desprestigiar a la automotriz. El gobierno de Estados Unidos es ahora una parte interesada en el debate, luego de adquirir una participación en las automotrices rivales General Motors y Chrysler, a través de un rescate fiscal.

El ejecutivo japonés aseguró además que los clientes de la automotriz cuentan con su compromiso personal y que "Toyota trabajará dura e incesantemente para restaurar la confianza de los consumidores".

"Perseguimos un crecimiento por sobre la velocidad a la que podíamos capacitar a nuestra gente y nuestra organización", aseguró el presidente de Toyota, dando a entender que los retiros fueron causados por fallas en el entrenamiento de su personal.

Ayer declaró también el representante de Toyota en Estados Unidos, Yoshi Inaba, quien aseguró que se probaron "rigurosamente las soluciones" y que están confiados "en que con estas reparaciones, los vehículos Toyota volverán a ser los más seguros".



Conflicto de interés

En tanto, los republicanos comienzan a denunciar con creciente insistencia que el gobierno no puede ser juez y parte en este conflicto, debido a sus intereses en el sector. "Hay un claro conflicto de interés", dijo el republicano Michael Burguess. "En la batalla entre lo económico y la seguridad, esto último debe venir primero", agregó Burguess. Sus declaraciones reflejan las sospechas de que la Casa Blanca está aplicando políticas proteccionistas en el sector automotriz, debido a su participación en General Motors y Chrysler. El gobierno de Barack Obama tiene una participación de 61% en General Motors y de 10% en Chrysler, luego de aprobar paquetes de ayuda para ambas compañías por un total de US$ 64 mil millones para salvarlas del colapso. "Es seguro que el gobierno ha dado señales de que está discriminando directamente a su competidor", comentó el republicano Mitch Daniels.

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