2010/02/28

No sirve de mucho tener buenas leyes si es que no se hacen cumplir

Cindy Contreras G.

Llegó al cargo cuando la polémica salida de Alberto Etchegaray por falta de precisión en sus antecedentes académicos tuvo a la Superintendencia de Valores y Seguros en el ojo del huracán. Le tocó regular casos emblemáticos de uso indebido de información privilegiada, dos corredoras de bolsa cerraron sus puertas y fueron acusadas de irregularidades durante su gestión, y participó en la creación de nuevas normativas, como la Ley de Gobiernos Corporativos.
Cuatro años después, y a dos semanas de dejar su cargo, el superintendente Guillermo Larraín define su paso por la entidad como eficiente y proactiva.

Hermético sobre su futuro profesional, insiste en que está analizando “muchas alternativas” y que aún no tiene nada cerrado. Pero consultado sobre su evaluación, lanza enfático: los casos de las corredoras Alfa y Serrano fueron “lo más feo” de su gestión. ¿Y lo más difícil? El caso LAN y la fallida fusión D&S-Falabella, vienen primero a su mente.

Con todo, se lo ve satisfecho y sentencia: “Los mercados financieros, tanto en valores como en seguros, hoy están en mejor pie que hace cuatro años”.

- Cuando asumió el cargo, ¿cuáles fueron los principales problemas que identificó y ahora, mirando hacia atrás, cuáles logró solucionar?

- Llegué en un momento particular porque había un superintendente que abandonó la SVS en forma intempestiva, así que llegué a hacerme cargo de un problema más que a pensar y tener un diagnóstico afinado. Pero hay algo que ha sido importante en estos años y es darse cuenta de la relevancia del rol sancionador, de hacer cumplir la ley. Esa parte de la pega no estaba en mi ADN y he aprendido que es realmente muy importante. No sirve de mucho tener buenas leyes si es que no se hacen cumplir efectivamente. Al mercado también le costó entender que el espíritu con el cual la Superintendencia sanciona es pro desarrollo del mercado, porque pone límites a los abusos.

- ¿Cree que será recordado como el superintendente del “uso de información privilegiada”?
- Esa fue una arista importante, pero también hicimos mucho por algo que me resulta más natural y atractivo, que es la parte de desarrollo del mercado propiamente tal que me gustaría que fuera recordado.

También quedó un proyecto de ley que está listo y tiene que ver con la reforma de la SVS. Hoy requiere una estructura distinta a la que ha tenido en los últimos 80 años. En algún minuto se consideró enviarlo cuando se iba a mandar MKIII al Congreso y producto de la crisis se postergó; hubo mayor necesidad de mandar proyectos de ley relacionados con el manejo de la crisis y, por lo tanto, el próximo gobierno tendrá que ver si lo quiere enviar o no.

- En el caso LAN, la SVS aplicó el criterio del deber de abstención. ¿Fue lo más difícil que le tocó en su gestión?
- Fue el caso con el cual entré y la tensión estuvo en tener que resolver en un plazo muy breve de tiempo, unas ocho semanas. Era un tema muy complejo legalmente y con una connotación pública bastante clara. Me costaría decir si ese u otro fue el más complicado, porque la verdad es que nos tocó ver muchos casos complicados, como por ejemplo la fusión de D&S-Falabella, y otros de gobierno corporativo, como FASA.

Y la SVS tuvo la capacidad de enfrentar todos esos casos con mucho profesionalismo, dedicación, con mucho sentido de deber y de urgencia.

Los "llamados"
- ¿En esos minutos recibió algún tipo de presión?
- La primera cosa que tiene que quedar clara es que cuando te sientas en este asiento, tienes que estar dispuesto a que algunas personas traten de ejercer presión, y por todos lados. Quiero ser súper claro: la persona que es superintendente tiene que estar dispuesto a que llegue algún llamado por teléfono de alguien.

Yo recibí llamados a lo largo de toda mi gestión, de gente que quería una cosa u otra y siempre consideré que eran llamadas legítimas en el sentido de que querían expresar un punto de vista sobre distintos temas. Y acá no me estoy refiriendo a un caso particular, sino que a todos los casos, incluso hasta dos semanas atrás o una.

- ¿Y cómo manejó esas presiones?
- Con prudencia, con criterio y sobre todo con buenos argumentos. Para poder manejar bien esas manifestaciones de interés de personas dentro del sector privado, tienes que tener mucha solidez en tus argumentos. Y muchas veces tienes que reconocer que la contraparte tiene un punto de vista válido y hay que saber cómo poder acomodarlo y a veces ha pasado que hay elementos que vale la pena considerar.

- A su juicio ¿había muchas malas prácticas en el mercado?
- Como en todos los mercados, las cosas no son puramente blancas o negras. Acá, efectivamente, hay gente que se aprovecha de ciertas asimetrías de información que son indeseables desde una perspectiva de mejor funcionamiento del mercado.
Recuerdo que hace dos años y medio en un seminario, hubo distinguidos analistas de la plaza que recordaban cómo en los '80 e, incluso, en los '90 era casi un orgullo usar información privilegiada y había gente que se jactaba de que su fortuna se debía a que tenía muchos amigos, la cultura del "datito". Y eso es algo que los mismos participantes del mercado se han ido dando cuenta que es nocivo, entonces el estándar ha ido subiendo. No hemos hecho algo distinto a lo que la propia sociedad ha ido haciendo. Hicimos lo que correspondía hacer.
- ¿Y las deudas pendientes?

- Una comisión de valores. Lo que esta crisis muestra es que el status de los reguladores financieros está subvalorado en el resto del mundo.
Chile tiene un tema muy importante para trabajar: cómo les damos a los reguladores financieros el status que merecen en la economía. Otro punto pendiente en el que nos estamos quedando atrás es en el tema bursátil; la bolsa como institución co-administradora del mercado tiene un potencial de movilizar recursos, de generar mercado, productos, y es donde estamos totalmente sub-utilizados.

- ¿En los casos que la SVS aún tiene investigaciones pendientes, de aquí al 11 de marzo habría un pronunciamiento?

- Creo que no. Si no hemos avanzado más rápido es porque ha costado probar las cosas que queríamos probar, en algunos casos -en el de Madeco en particular- hemos tenido que recurrir a la cooperación internacional porque hubo muchas órdenes que venían de afuera. La prescripción todavía nos permite esperar un tiempo a ver si surgen antecedentes nuevos, así que estamos a la espera y la SVS tendrá que quedarse con los ojos bien abiertos para ver si en el futuro aparece algún elemento que ayude a cerrar algunos de esos casos.

- ¿Queda satisfecho?
- Quedan esas cosas pendientes, pero porque a lo mejor el tiempo fue muy corto como para poder madurar ciertos temas como país que son importantes.

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