A primera vista, Richard Branson no parece el típico hombre de negocios. Su cabellera rubia y aspecto juvenil lo hacen lucir más como estrella de rock que como un exitoso empresario. Tiene más de 200 compañías que forman el grupo Virgin, en áreas que van de la música hasta los viajes espaciales. “Estoy preparado para probar de todo al menos una vez”, dijo, y como producto de su tenacidad y empuje, en 1999 la Reina lo nombró caballero por sus “servicios al emprendimiento”.
Si no está inmerso en alguna nueva empresa, viaja con su familia y amigos a Necker, su isla privada ubicada en el Caribe, rodeado de arenas blancas y arrecifes de coral. Y cuando no está en la isla, la arrienda al que pueda costearla: unos US$ 2.000 por persona, por cada noche de alojamiento.
Territorio Virgin
Nacido en 1950 en Surrey, Inglaterra, no fue un buen estudiante en el colegio, pero su instinto empresarial lo llevó a los 15 años a fundar su primer negocio, la revista “Student”. Luego, derivaría al mundo de la música con la creación de una compañía que vendía discos por correo, a la que bautizó con el nombre de Virgin. “No tenía nada de experiencia en los negocios. Era un nombre adecuado porque así nos sentimos cuando iniciamos una empresa: siempre es territorio virgen”, dijo sobre la elección del nombre. No sabía que éste sería el inicio de su imperio.
En 1973, lanzó el sello discográfico Virgin Records y contrató a la banda punk Sex Pistols. En una entrevista con la revista Playboy, Branson recordó que mientras la Reina lo nombraba caballero, él pensaba que 20 años antes había lanzado la canción “God save the Queen”, escrita por el grupo punk, que criticaba el respeto hacia la corona británica, “así que cuando la reina pasó la espada cerca de mi cabeza, no sabía si me la iba a cortar o a tocar mi hombro”. Años más tarde, vendió el sello a la disquera EMI. Después se concentró en los medios de transporte, con la aerolínea Virgin Atlantic, de cuyo 49% es dueño Singapore Airlines. También creó Virgin Trains, actualmente una de las empresas de ferrocarriles más importantes de Inglaterra, que en un principio tuvo que enfrentar las críticas de los usuarios por la impuntualidad del servicio.
Con la llegada del milenio, incursionó en una nueva veta, los servicios financieros, con Virgin Money. Hace unos días, anunció la compra del banco Church House Trust por 12,3 millones de libras (US$ 20 millones) que utilizará como plataforma vender más productos, ya que hasta el momento sólo ofrecía tarjetas de crédito y seguros. Además, retomó las negociaciones iniciadas en 2007 para adquirir el nacionalizado banco británico Northern Rock.
Veta filantrópica
En Sudáfrica tienen una escuela de emprendimiento que lleva su nombre, donde entrega a estudiantes pobres las herramientas necesarias para que inicien sus negocios. La experiencia ha resultado tan exitosa que ya planea abrir nuevas escuelas en Kenia, Estados Unidos y el Reino Unido.
Siempre preocupado del medio ambiente, creó Virgin Green Fund, para invertir en el desarrollo de tecnologías no contaminantes. Además, ideó un concurso para incentivar a los científicos a encontrar un método efectivo que extraiga de la atmósfera los gases del efecto invernadero. ¿El premio? US$ 25.000 para el genio que lo consiga.
El nuevo capricho de Sir Richard es vender viajes turísticos al espacio. Su filial Virgin Galactic presentó en diciembre la nave lo hará realidad: SpaceshipTwo (SS2), que tiene capacidad para seis pasajeros. El SS2 será transportado por una nave nodriza 16 kilómetros sobre la superficie terrestre, donde se desprenderá y se propulsará a 105 kilómetros de la Tierra. Desde ahí, realizará un vuelo suborbital y permanecerá cinco minutos en situación de ingravidez antes de volver a entrar en la atmósfera. El paseo durará unas dos horas. “La NASA no volverá a ser la misma tras nuestra entrada en esta industria”, comentó el día del lanzamiento. Cerca de 200 personas ya han desembolsado US$ 200.000 para ser los primeros turistas espaciales en 2011, cuando los vuelos comienzan a operar.
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