Según observadores de la industria, las formas electrónicas del papel podrían convertirse en uno de los grandes avances de la próxima década. Las versiones actuales de lectores electrónicos son caras, ya que normalmente cuestan centenares de dólares.
Pero su gran ventaja sobre el papel común es que el contenido puede ser actualizado electrónicamente con una enorme cantidad de información almacenada en las memorias de las computadoras.
Tras invertir alrededor de US$ 1.000 millones en el desarrollo de las tecnologías vinculadas con el papel electrónico y otras adquisiciones relacionadas, la compañía taiwanesa Prime View International, con sede en Taipei, da cuenta de dos tercios de la oferta de pequeñas pantallas para libros electrónicos. Liu, cuya firma integra el conglomerado Yuen Foong Yu, que es el mayor productor de papel convencional de Taiwan, considera que ese año fue clave para el desarrollo del papel electrónico. “Vimos que podía afectar el futuro del papel común. Podíamos haberlo ignorado, o tratado de destruirlo, pero decidimos sumarnos al proyecto”.
Las ventas de las actuales versiones de libros electrónicos como el Kindle, de Amazon, o el Sony Reader, que utilizan ambas pantallas de PVI, podrían llegar a 10 millones de unidades en 2010, lo que duplica la cifra esperada de libros electrónicos 2009. Recientemente PVI fortaleció aún más su posición en el mundo de los lectores electrónicos con la adquisición de la compañía estadounidense E Ink.Fundada en 1997, E Ink es la mayor proveedora del mundo de las diminutas cápsulas químicas que van dentro de la tinta digital y se mueven bajo el control de un campo eléctrico. PVI pagó US$ 215 millones al contado por la empresa de EE.UU., más acciones que, al precio actual, tienen un valor de alrededor de US$ 300 millones.
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