Hace un año, Barack Obama asumió como presidente de Estados Unidos con un gran respaldo popular y con una lista de compromisos para cumplir durante su mandato que entusiasmaron a los estadounidenses. Después de un año, no puede mostrar avances en el cumplimiento de esas promesas, lo que se ha reflejado en el descenso del su apoyo, que ahora roza el 50%.
Cuando juró el cargo, había una serie de puntos pendientes: la retirada de las tropas de Irak, la extensión de la cobertura de salud y sacar al país de la recesión más grave de los últimos años.
Lo incumplido
Hoy, las tropas no sólo siguen en Irak, sino que Obama anunció que aumentará el contingente de soldados en Afganistán para enfrentar a la insurgencia talibán.
Si bien la economía ha comenzado a arrojar cifras positivas, luego del gasto de miles de millones de dólares para salvar al sector financiero y estimular el consumo, la reactivación del mercado laboral sigue siendo un dolor de cabeza para la economía, con una tasa de desempleo que ronda el 10%.
Según una encuesta de la Universidad Quinnipiac publicada esta semana, el 45% de los encuestados piensa que Obama ha fracasado en su primer año, frente al 45% que cree que ha logrado éxitos. "A los estadounidenses les sigue gustando Obama y lo ven como alguien honrado y en quien pueden confiar, aunque no comparten sus puntos de vista", señaló a EFE el director adjunto del Centro de Encuestas de Quinnipiac, Peter Brown.
La mayoría de los estadounidenses ahora se opone a la reforma a la salud y cree que el presidente malgastó su primer año en una ley que no querían en un momento en que la economía real estaba sufriendo.
"Lo que nos dice el primer año del presidente Obama es que él y su equipo interpretaron su victoria electoral en noviembre de 2008 como un mandato para un cambio transformacional, cuando en realidad era todo empleos, empleos, empleos", dice Jim Lindsay, director de estudios en el Council on Foreign Relations.
Además, los proyectos de ley que se encuentran en el Congreso, enfrentan escollos. El Senado aprobó un proyecto de ley de reforma de la salud, pero aún debe conciliarse con la versión de la Cámara de Representantes.
La reforma de regulación financiera está en manos del comité respectivo del Senado, cuyos miembros están negociando en privado. La propuesta hecha por el presidente que busca establecer una Agencia de Protección Financiera al Consumidor parece vulnerable.
Las semanas anteriores a la cumbre de Copenhague, se esperaba que el Senado siguiera a la Casa de Representantes en la aprobación del sistema de bonos de carbono, pero incluso antes de que la cumbre terminara, los senadores demócratas de estados productores de carbón y la mayoría de los republicanos, habían endurecido su postura.
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