Una recesión siempre es dolorosa, pero cuando viene acompañada de caos en el sistema financiero su huella es mucho más profunda, estimó ayer el organismo al divulgar parte de su informe semestral Perspectivas Económicas Mundiales (WEO, su sigla en inglés).
Tras analizar 88 casos de crisis en los últimos 40 años (incluyendo la crisis de la banca de 1981 en Chile), el organismo calculó que siete años después de un colapso financiero el PIB tendencial de un país cae cerca de 10%. “Lo alentador es que, en promedio, las crisis bancarias no parecen reducir de manera permanente el crecimiento del producto a mediano plazo, aunque en este caso las variaciones entre países también son sustanciales”, agregó.
Según el organismo, la destrucción de riqueza se debe a la caída en la inversión y a que el alto desempleo suele persistir por largo tiempo, y a que es necesaria una transferencia de mano de obra entre sectores.
El Fondo calificó de “enérgica” la respuesta macroeconómica entregada por las autoridades hasta el momento, en forma de estímulo fiscal y monetario sustancial. “Sin embargo, las inquietudes que continúan rodeando las pérdidas ponen de relieve la importancia de implementar reformas para elevar el producto a mediano plazo y facilitar el desplazamiento de recursos entre sectores una vez superada la crisis”, según el documento.
El informe Perspectivas Económicas Mundiales completo, incluyendo las proyecciones económicas, será publicado el 1 de octubre, antes de la reunión del Fondo en Estambul, el 6 de octubre.
El caso de Chile
El FMI destacó que Chile implementó fuertes ajustes en los ’80, incluyendo grandes reformas a las pensiones y a los impuestos, y registró un incremento significativo en el mediano plazo. “De todas maneras, tras su mayor crisis financiera y de balanza de pagos en 1981, Chile también revirtió parcialmente la mayoría de sus reformas de comercio y de cuenta capital que fueron implementadas en los ’70”, describió.
DiarioFinanciero.cl
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