2008/10/29

Dolarización de los portafolios: quién gana y quién pierde

A esta altura, ya ni vale la pena analizar si hay mejores alternativas que refugiarse en el dólar: las últimas semanas han demostrado que los argentinos siguen corriendo instintivamente al billete verde en los momentos de incertidumbre. De manera que, asumiendo la realidad inexorable de la dolarización masiva de los portafolios, lo que corresponde es saber cuáles son los usos más inteligentes para los billetes recién adquiridos. Perderán quienes vayan al dólar como refugio de inflación. Les irá mejor a quienes hayan abandonado otras divisas. Sacarán un empate los que miren inmuebles y autos.

Ya está, a pesar de que las notas periodísticas y los analistas le advirtieron que comprar dólares podía no ser un buen negocio, usted ya lo hizo. Instintivamente sentía la compulsión de cambiar todos sus valores (fueran pesos, euros, bonos, acciones o porotos de soja) por billetes verdes, y ahora confía en que ante cualquier terremoto económico estará cubierto.

Ya lo dijeron los expertos: es un momento en el que la gente ha decidido dolarizar su portafolios. De manera que lo más relevante en este momento no es seguir argumentando a favor o en contra de los hechos consumados, sino de analizar las ganancias o pérdidas de cada uno de estos portafolios verdes, según cuál sea el perfil de su propietario.

Si usted fue uno de los que sintió pánico en las últimas semanas ante el agravamiento de la crisis global y la llegada de sus coletazos al mercado argentino, debe haber pagado por encima de $ 3,20, pensando que la devaluación del peso será aún mayor en los días por venir. Dentro del panorama de incertidumbre que domina al mercado en estos días, los economistas prevén que el gobierno no dejará que la cotización de la divisa suba mucho más, ya que el Banco Central ha dado señales de estar dispuesto a utilizar las reservas para evitar corridas contra el peso, y porque además sabe que una devaluación demasiado brusca generaría presiones inflacionarias. Y no va a permitir ninguno de esos escenarios cuando tiene por delante un año electoral. Entonces, con un margen para que el dólar se ubique durante 2009 en el entorno de $ 3,50, lo que sí resulta claro es que, una vez más, la inflación tiene probabilidades de superar a la devaluación. O, dicho de otra forma, que los precios y salarios de la economía argentina suban en términos de dólares.

Dicho esto, aquí está la suerte que puede correr su portafolios dolarizado:

Si sacó los pesos de un plazo fijo

Tiene probabilidades de perder poder de compra hasta un 9%, de acuerdo a la tasa que pague cada banco. Tomemos como ejemplo a las entidades de mayor tasa. La Capital del Plata paga un 17,25% a 30 días y un 19% a tres meses, mientras el Banco Privado paga 17,5% a 30 días y además entrega un voucher de Falabella por $ 100 para los que hacen por primera vez un depósito de $ 10.000. El Banco Meridian da un 17% y el Santander Río un 16%. Esto implica que, para los que miden su patrimonio en dólares pero no tienen miedo de ahorrar en pesos, el plazo fijo o los fondos de money markets sigue siendo una buena elección: pierden o apenas empatan contra la inflación local, pero ganan en términos de dólares.

Suponiendo que dentro de 12 meses el dólar pueda ubicarse en torno a $ 3,50, quien siga en el plazo fijo, habrá ganado un margen que puede variar entre 6% y 9%. El riesgo, por supuesto, es la disparada del dólar, un escenario que luce improbable. Aun así, quien quiera seguir en plazo fijo, puede acortar los períodos de renovación y analizar en cada oportunidad el riesgo, además de obtener una tasa que se irá ajustando a las previsiones de inflación y devaluación.

Resumiendo, si usted mide su patrimonio en dólares, le conviene seguir en plazo fijo: cada vez que calcule a cuántos dólares equivalen sus ahorros, le dará una cifra más alta. Si no logró resistir la ansiedad y canceló el plazo para comprar dólares que luego guardó en el colchón o en la caja de seguridad, habrá comprado tranquilidad pero va a perder contra su vecino que, con estómago más fuerte que usted, seguirá renovando el plazo fijo en pesos.

Si compró como una protección contra la inflación

Usted perdió un 15% de sus ahorros, pues se estima para los próximos 12 meses una suba de precios de al menos un 25% anual, mientras el billete subirá su cotización pero, según la opinión generalizada no debería subir mucho más de un 10%. Ahora, si se cuenta el spread (o sea, la diferencia entre el precios que usted debió pagar primero por comprar los dólares y luego por convertirlos a pesos), entonces sufrió una pérdida del 20% de su poder adquisitivo. Pero, en momentos de turbulencia como estos, a veces la tranquilidad de estar dolarizado puede más.

Si estaba en euros o en otras divisas y se pasó al dólar

El que vendió sus euros hace tres meses, cuando orillaban los $ 5 y compró los dólares en ese momento, que cotizaba a 3,05, hoy se hizo una ganancia de un 20% en sólo 90 días. O sea, obtuvo una renta del 80% anual en dólares. Una alternativa clásica para quienes acostumbran seguir los consejos de los expertos es diversificar el riesgo, en este caso por la vía de contar con una canasta de monedas.

Es que el escenario de crisis internacional pone una nota de duda respecto de cuándo se dará la recuperación del dólar frente a las demás divisas. Pero lo que sí parece claro es que la relación entre el euro y las principales divisas que hemos visto en los últimos tres años (con un euro subiendo en forma ininterrumpida) ya no se repetirá.

Si lo pone nervioso el hecho de no saber cuándo ni en qué medida se profundizará la recuperación del dólar, escuche la recomendación de los expertos para este tipo de situaciones: tener parte del ahorro en un conjunto de monedas duras (no en única moneda) resulta una estrategia razonable aunque, estadísticamente, el comportamiento de los mercados de moneda es el más difícil de anticipar. “La situación actual es de un tenor tan extraordinario que hace que hasta los analistas más expertos encuentren relativizado el valor de las herramientas tradicionales de análisis, en las que se apoyan normalmente. Por eso, para un inversor individual de perfil conservador, la mejor solución para abordar este dilema es conformar una canasta de monedas debidamente diversificada”, explica Rodrigo Alvarez, gerente de Economía y Finanzas de Ecolatina.

z Si compró dólares pensando en el mercado automotor

Empató. La conveniencia de comprar en este momento no es equivalente para todos los casos. El entorno internacional podría determinar que los autos importados tengan una leve baja en términos de dólares. Sin embargo, dado el aumento de los costos de producción en pesos por la inflación, sería esperable que el precio de los vehículos en la Argentina aumenten en el corto plazo. Para los autos producidos en Argentina, con un mayor componente de costo local, la posibilidad es que los precios sigan más a la inflación que al dólar. Dado que la inflación sería mayor que la depreciación del peso, para las terminales automotrices los costos de producción (medidos en dólares) aumentarían; en este escenario, el precio de los autos en dólares se encarecería.

Conclusión, si compró dólares pensando en comprar un auto, no calculó mal. Para un auto nacional, posiblemente su dinero pierda algo de valor adquisitivo en el corto plazo, así que debería apurarse.

Si compró para un negocio inmobiliario

Empató. O mejor dicho, quizás en el corto plazo pierda algo, pero de aquí a un año su elección habrá sido correcta. En el mundo, las propiedades están bajando por la crisis de crédito, y ello llevó a muchos jugadores a preguntarse si no habrá también una burbuja de precios en el mercado local, esperando para explotar. Pero, como advierte Javier Marcus -profesor del posgrado en mercado de capitales de la Universidad del Salvador- hay que ser cauto en el análisis, porque, a diferencia de lo que ocurre en el exterior, “el mercado argentino depende poco del crédito y a su vez es refugio ante situaciones de crisis. Por este motivo, es de suponer que en el corto plazo las propiedades, al menos, no bajarán”.

Los mayores aumentos en las propiedades se darán en aquellas que se ubiquen por debajo de los u$s 100.000, que es donde se concentra la mayor demanda, y donde las subas podrían hasta a llegar a superar el 15% anual. Hay pocos productos inmobiliarios por debajo de ese valor, por lo que es una búsqueda difícil para el inversor minorista. Además, en Capital Federal es muy difícil encontrar inmuebles a estrenar buenos debajo de los u$s 1.700 el metro cuadrado. De hecho, un informe inmobiliario de Deloitte detectó que se observaron incrementos muy significativos en barrios poco tradicionales para las tendencias dominantes, como San Nicolás, San Telmo, Paternal, Villa Riachuelo y Parque Chacabuco, donde se duplicó la superficie permisada. También se dieron aumentos en Núñez, Saavedra, Villa Crespo, Devoto, Liniers, Mataderos, Villa del Parque y Monte Castro.

La historia reciente muestra que ante devaluaciones bruscas las propiedades caen, en términos de dólares, pero con una tendencia a la recuperación rápida. De hecho, hoy son pocas las zonas donde los precios sean inferiores a los de los años de la convertibilidad. En los próximos 12 meses, con un entorno inflacionarios y un dólar relativamente controlado, el principal motor que empuje los precios seguirá siendo el costo de la construcción, que de todas formas está llegando a un techo impuesto por el enfriamiento de la economía.

Conclusión: si compró dólares pensando en un inmuebles en la franja inferior a los u$s 100.000 hizo bien, pero tenga en cuenta que en el corto plazo todavía habrá un inercial empuje al alza. En el mediano plazo, la probabilidad de que los precios sigan subiendo en dólares es mucho menor.

http://www.cronista.com

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