2007/03/08

¿Y después de abrirse en bolsa, qué?

Poco se escucha de las obligaciones y costos posteriores al debut en bolsa. El hecho es que esto implica grandes cambios para las empresas
Miércoles, 07 de Marzo de 2007
Una vez que la adrenalina de la apertura en bolsa pasó y los aplausos, road shows y prorratas quedan atrás, comienza una nueva etapa para las empresas. Ya no se trata de conseguir inversionistas, ni de vender un proyecto futuro, sino de empezar a concretar las promesas hechas y crear valor para los accionistas.
Desde 2003 a la fecha ya suman 11 las compañías que han optado por seguir el desafiante camino que lleva a la bolsa local: Corpbanca, La Polar, Cencosud, SalfaCorp, Ripley, Sigdo Koppers, Invermar, IAM, Paz Corp, Sonda y Forus, además del club de fútbol Colo Colo. Muchos recordarán los intensos road shows ante inversionistas nacionales y extranjeros previos a la apertura de Sonda o el remate de Ripley con la participación de la top model estadounidense Cindy Crawford.
Y todo indica que la racha aperturista debiera continuar, pese a la volatilidad de los últimos días. Al menos, ya varias empresas han reconocido públicamente sus intenciones de debutar en la plaza local, tales como Socovesa, Indura, la salmonera Multiexport y el club de fútbol Universidad de Chile.
Sin embargo, ¿qué sucede el día después de salir a bolsa? Más allá de los beneficios, que a primera vista son lo más visible, esto implica importantes costos y responsabilidades para las empresas.
El día después
Uno de los principales elementos a tener en cuenta una vez en bolsa, es la necesidad de contar con información periódica, clara y transparente dirigida al mercado. Es recomendable tener alguna persona o departamento responsable de las relaciones con los inversionistas, explica Javier Vergara, gerente de servicios para la industria financiera de Ernst & Young.
El desempeño financiero de la compañía y las expectativas del mercado sobre su evolución son variables que pueden tener un impacto importante en el precio de la acción.
De ahí la importancia del área de Investor Relations que generalmente depende de la gerencia de inversiones. "Su objetivo es mantener informado al mercado de capitales del desempeño actual y las perspectivas futuras de la empresa. Esto se logra a través de organizar desayunos, conference calls y hacer participar a la empresa en seminarios para inversionistas", explica el gerente de finanzas corporativas de LarrainVial, Martín Engel.
Esto también facilita la labor de los equipos de estudio de los bancos de inversión, cuyos informes apuntan a mantener informados a los inversionistas del desempeño de la firma.
Gobierno corporativo
El paso de ser una empresa familiar o con un grupo controlador fuerte, a ser una firma con cientos de accionistas obliga a un cambio de estructura corporativa, ya que la empresa no será más de unos pocos. "El gobierno corporativo finalmente impone un nuevo sistema de toma de decisiones, que es más profesional", afirma Emilio Sanfuentes, gerente general de Burson Marsteller, agencia de comunicaciones con experiencia en la asesoría de empresas que se han abierto en bolsa.
Para implementar este nuevo sistema es necesario definir nuevas estructuras y metodologías que muchas veces eran inexistentes, como el ingreso de directores independientes.
Aquí entran también temas como el resguardo de la información privilegiada (quiénes y cuándo conocen la información), y los conflictos de intereses. Para enfrentar estas situaciones se debe contar con un buen esquema de gobierno corporativo.
Otro cambio importante dice relación con las nuevas reglas a las que deberá someterse la compañía en su calidad de sociedad anónima abierta. En simple, someterse a nuevas regulaciones, auditorías, entrega de Fecus, fiscalización de la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS), entre otros.
Este paquete de normas contables y legales implica costos a tener en cuenta, dada la necesidad de contar con abogados y contadores que asesoren a la empresa con las nuevas exigencias.
Nueva mentalidad
Una realidad insoslayable es que una vez abierta en bolsa, las empresas deben enfocarse cien por ciento en la rentabilidad económica. Si antes un propietario podía priorizar proyectos motivados por asuntos personales, de ahora en adelante los inversionistas le exigirán proyectos rentables.
Así, ese espacio de libertad con que cuentan las firmas cerradas se pierde al entrar en bolsa, pues los accionistas exigen resultados concretos.
Por último, cabe destacar que si la empresa accede a la bolsa emergente, a través de la cual los inversionistas que participaron de la apertura acceden a beneficios tributarios, la compañía necesitará contratar los servicios de "market maker" de una corredora de bolsa.
Esto, para aumentar la liquidez de la acción, a través de tener puntas compradoras y vendedoras.
Mundo de las finanzas, Economía y Negocios Magdalena Winter D.

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