
Brasil y los desafíos de 2015
(Infolatam).- “Sea quien sea el próximo presidente de la República, 2015 no será un año de fácil digestión. Hay dos problemas apremiantes: el deterioro de las cuentas externas y la inflación. Y un tercero: las restricciones fiscales después del festival de exenciones no planificadas en los últimos años. Con todos estos riesgos en juego, probablemente la política económica no va a variar mucho, gane quien gane: será cautelosa, aguantando hasta que la recuperación de la economía mundial traiga una solución externa”.
(Especial para Infolatam por Rogelio Núñez)-.Venezuela y Argentina son los dos países con mayor nivel de inflación de América latina. Sin embargo, hay otros países latinoamericanos que, con tasas muchos más bajas, están entrando en un terreno peligroso de alta inflación cercana a los dos dígitos o superior al 5%.
La inflación es como la fiebre, una señal para el cuerpo humano, y en este caso para un país, que anuncia que existen otros problemas en la economía, asociados al aumento de los precios, además de la inflación en sí misma.
El caso uruguayo
Uruguay es uno de esos casos emblemáticos. No tiene un inflación de dos dígitos pero en 2013 marcó el 8,75%, la más alta de la región después de Argentina y Venezuela.
Las medias impulsadas por el gobierno de José Mugica han conseguido contenerla pero no bajarla y el acuerdo alcanzado por el ejecutivo con comerciantes e industriales “para combatir la inflación” congeló el precio de 300 productos parece agotado.
Así pues el próximo gobierno (sea de continuidad del Frente Amplio o de la oposición blanca o colorada) se va a encontrar con este como uno de los principales retos a afrontar.
El actual vicepresidente Danilo Astori ya ha adelantado que de acuerdo a lo que conversó conTabaré Vázquez, los pilares del programa económico del candidato frenteamplista en caso de llegar al gobierno.
Estos serán el “desarrollo de la capacidad” humana y física, y el control inflacionario: “Tenemos el principal problema de controlar las presiones inflacionarias que tiene Uruguay hoy, y es un tema que hay que cuidar mucho”.
Astori, ministro de Economía de Vázquez entre 2005 y 2010, ha confesado que Tabaré, que encabeza las encuestas con el 44% de la intención de voto, le ha transmitido una especial preocupación por la inflación, y en referencia a este punto subrayó que uno de los motivos que presionan la inflación al alza es “estructural” y se debe al continuo crecimiento de del país que “ha durado por un periodo inédito”.
Los países latinoamericanos tienen en su “adn” histórico una clara potencia de la capacidad destructiva que tiene la inflación. Los años 80, la “Década Perdida” estuvo marcada por fenómeno de hiperinflación.
Esa situación está lejos, muy lejos de producirse ahora, pero una inflación por encima del 5% o de dos dígitos en la actual coyuntura sería desastroso para el país latinoamericano que la padeciera.
Brasil y el recuerdo de la hiperinflación
Brasil lucha en estos momentos en varios frentes: el social por la protestas, el económico por la desaceleración y el de la imagen internacional debido al Mundial de fútbol. Y uno de esos combates es contra la inflación, que en 2013 marcó el 5,9%.
La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, ha reconocido que las cosas no están del todo de bien en la economía del país debido al alza de la inflación.
A pesar de ello, ha subrayado que los precios están bajo control y que no habrá crisis en el año 2015.
En concreto, la mandataria ha asegurado que “es absurda esta historia de decir que va a explotar en 2015, es ridícula”.
Y reiteró que Brasil “es un país sólido, con estabilidad económica, una industria sofisticada, muy atractiva para el capital internacional”.
En cifras, la inflación acumula un avance del 6,15% en los últimos doce meses. Dicho guarismo se acerca peligrosamente al 6,5% que es el máximo tolerable por el Ejecutivo. En la cena, la política ha aprovechado para criticar la propuesta de un sector opositor que pide reducir la meta de inflación al 3%.
Por ahora el gobierno considera que en la segunda mitad del año la inflación se desacelerará.
“Un repunte en la inflación en Brasil en marzo debido a un alza en los precios de los alimentos será temporal, aunque en la medición en 12 meses debería superar el techo del rango meta, ha dicho el ministro de Hacienda, Guido Mantega.
“La inflación no superará el umbral. Esto podría suceder en 12 meses, pero de enero a diciembre la inflación estará dentro del objetivo”, dijo Mantega.
El objetivo oficial del Gobierno es de un 4,5 por ciento para el Indice de Precios al Consumidor Amplio (IPCA), con un margen de tolerancia de más o menos dos puntos porcentuales.
Brasil vivió unos traumáticos años 80 a causa de la hiperinflación que no fue derrotada hasta que Fernando Henrique Cardoso puso en marcha en 1994 el Plan Real que en línea generales mantuvo Lula da Silvadurante su gobierno y legó a Dilma Rousseff.
¿Chile amenazado por al inflación?
A la preocupación por la inflación en Uruguay y Brasil se ha unido últimamente uno de los mejores alumnos de la región, Chile. Un país que tuvo en 2013 una inflación modélica, del 3%, pero que en 2014 está viendo como crece a la vez que la economía se desacelera.
La inflación en Chile sorprendió al alza en abril, presionada por los efectos de la depreciación del peso en los últimos meses y aumentó un 0,6 por ciento.
Con la cifra mensual, la inflación acumulada en 12 meses trepó al 4,3 por ciento, algo no visto desde inicios del 2012 y que supera el rango de tolerancia del 2,0 al 4,0 por ciento que maneja el Banco Central.
La inflación acumulada en lo que va del año llegó a un 2,1 por ciento, su mayor nivel desde 1996.
Pero esta situación, que requeriría quizá una subida de las tasas, choca con síntomas de ralentización de la economía.
Algunos, incluso, hablan ya, un poco exageradamente como el diario La Tercera, de estangflación: “El principal conflicto que genera un escenario de estanflación es que dificulta las decisiones de política monetaria del Banco Central, el que debe optar entre implementar medidas para frenar el aumento en los precios, como un alza en la tasa de interés, pero que afectan el desempeño de la economía y por tanto impactan el empleo, o por el contrario generar una política expansiva que podría presionar aún más al IPC. La estanflación también complica el manejo de la política fiscal que se ve enfrentada al mismo dilema: impulsar el crecimiento a través de un mayor gasto fiscal ejerciendo más presión sobre los precios, o contribuir al control de la inflación restando impulso a la economía”.
Pero más allá de que eso acabe o no ocurriendo, Chile tiene, como Brasil y Uruguay, un problema estructural. Y un problema estructural requiere de reformas integrales que a día de hoy no parece que los gobiernos de la región -salvo el chileno- estén con la voluntad y la fuerza política suficiente de acometerlo.
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