(Especial para Infolatam por Rogelio Núñez)-.
El proyecto de integración más joven de América latina, la Alianza del Pacífico, se pondrá en marcha este miércoles en la cumbre de Antofagasta, en el norte de Chile que reúne al anfitrión, el presidente chileno Sebastián Piñera, al de México, Felipe Calderón, al de Colombia, Juan Manuel Santos, y al de Perú, Ollanta Humala. A ellos se sumarán, en calidad de países observadores, los cancilleres de Panamá y Costa Rica así como el de Canadá y el Rey de España como invitado especial.
El centro astronómico de Cerro Paranal, uno de los observatorios más
modernos del mundo ubicado en el desértico norte de Chile, acogerá este
miércoles la cumbre presidencial de la Alianza del Pacífico. En el
“Hotel/Residencia” Paranal, una construcción en “L” que tiene un techo
en forma de domo de 35 metros, los mandatarios se darán cita para
impulsar el acuerdo con el que se busca saltar de forma coordinada a la
conquista del Asia-Pacífico.
Los gobernantes aprovecharán además su estadía para realizar una
visita a los telescopios y la sala de comandos de Paranal, observatorio
astronómico ubicado a 130 kilómetros al sur de la norteña ciudad
chilena de Antofagasta. El observatorio Paranal está situado 12
kilómetros hacia el interior desde la costa del Pacífico, en pleno
desierto de Atacama, considerado el más árido del mundo.
Colombia, Chile, México y Perú suscribirán en Antofagasta el acuerdo
marco para la Alianza del Pacífico, un ambicioso proyecto que busca
coordinar las políticas comerciales de los países de la cuenca del
Pacífico con vistas a ser un bloque con mejor acceso y más atractivo para Asia.
Si bien en estos momentos está integrado solo por Chile, Perú,
Colombia y México, el objetivo es que siga creciendo con la inclusión de
Panamá y Costa Rica y el resto de países centroamericanos.
¿Qué busca la Alianza? Sus objetivos quedaron expuestos claramente en
la “Declaración de Lima”, firmada el 29 de abril de 2011, los
presidente expresaron su “firme compromiso de avanzar progresivamente
hacia el objetivo de alcanzar la libre circulación de bienes, servicios,
capitales y personas”.
Así, en una primera etapa darán prioridad a los trabajos en las
siguientes áreas: movimiento de personas de negocios y facilitación para
el tránsito migratorio, incluyendo la cooperación policial; comercio e
integración; facilitación de comercio y cooperación aduanera; servicios y
capitales, incluyendo la posibilidad de integrar las bolsas de valores y
mecanismos de solución de diferencias”.
Una integración que mira a Asia
La Alianza tiene un doble propósito: Integrar mejor a la región y a
la vez establecer una estrategia coordinada para afrontar el reto
asiático. El anfitrión Sebastián Piñera confirma ambos
extremos: “la Alianza del Pacífico es una iniciativa que busca una
integración más profunda, más amplia y más rápida que la que hemos
obtenido con otros mecanismos de integración en América Latina”.
Un integración que parte de que “casi todos los países que formamos
parte de la Alianza del Pacífico tenemos tratados de libre comercio
entre nosotros, pero queremos ir a una integración física, a una
integración energética, al libre tránsito de las personas”, ha dicho Piñera.
Pero no se trata solo de integrarse, consiste también en unirse para
estar mejor posicionados ante el ascenso de las economías asiáticas
lideradas por China: “no pretende rivalizar con otro tipo de acuerdos y
alianzas que existen en América Latina, es simplemente una manera de
avanzar mas rápido y llegar más lejos en nuestra integración y en
nuestra proyección hacia el Asia-Pacífico”, ha comentado el presidente
chileno.
La Alianza es una potencia económica con aspiraciones a seguir creciendo y uniendo miembros.
Según el canciller chileno, Alfredo Moreno “hay
mucho interés en ir ampliándose (…) Esta es una Alianza que pretende
proyectarse hacia el futuro … Esta es una de las iniciativas de
integración más relevantes que se están haciendo en nuestro continente …
estos países representan el 40% del Producto Geográfico de América
Latina y el 55% de todas sus exportaciones, son los países más abiertos
en el continente, los que están creciendo más fuerte y hay un enorme
beneficio en realizar un trabajo conjunto”.
Efectivamente, nos encontramos ante el nacimiento de un coloso
comercial que ha optado por el pragmatismo a la hora de impulsar la
integración, por ejemplo celebrando cumbres virtuales más baratas y eficientes.
El colombiano Juan Manuel Santos ratifica la
importancia de la apuesta: “la Alianza para el Pacífico representa cerca
de 206 millones de consumidores; tiene un PIB, entre los cuatro países,
de cerca de 1,7 billones de dólares; eso es más o menos el 35 – 36 por
ciento del PIB de toda América Latina, y representa más del 55 por
ciento de las exportaciones de la región”.
El proyecto, que aún está dando sus primeros pasos, tiene muchas virtudes, como señala para Infolatam Carlos Malamud, investigador principal para América latina del Real Instituto Elcano:
“los pasos dados apuntan a que hay otras vías para la integración
regional distintas a las tradicionales y agotadas de Mercosur o la CAN. Y
también de las que insisten en la concertación política, como Unasur o
CELAC. Los dos modelos han mostrado limitaciones y contradicciones. La
integración ha sido una continua huída hacia adelante donde las
estructuras antiguas se superponían con las modernas, sin un camino
razonable para unas y otras. Por el contrario, la Alianza ha mostrado
mayor flexibilidad y menor burocratismo, si bien los pasos dados son aún
limitados”.
La apuesta de Chile, Perú, Colombia y México
Para Chile, la cumbre de Antofagasta representa una apuesta muy importante. De hecho, el diario chileno La Segunda calificó así a la cita: “la Cumbre de la Alianza del Pacífico se presenta como uno de los hitos clave en materia de política exterior de la administración piñerista
-el Presidente, personalmente, se jugó por el éxito de la cita y se ha
mostrado un entusiasta partidario del bloque- y será la antesala de una
jugada más ambiciosa: la realización de las cumbres de Celac y de la
Unión Europea-América Latina, esta última, en enero de 2013 y que espera
congregar a unos 60 jefes de Estado”.
Por eso, el gobierno de Sebastián Piñera ha apostado fuerte a que sea un éxito y para evitar posibles conflictos. En especial con Perú pues su canciller Rafael Roncagliolo condicionó la presencia de Ollanta Humala a la firma de un acuerdo para desminar la zona fronteriza.

Felipe Calderón, Ollanta Humala, Juan Manuel Santos y Sebastián Piñera se reúnen para dar un impulso a la Alianza del Pacífico
La Alianza surgió como una idea peruana, del expresidente Alan García pero tiene ahora en Perú al país más reticente ya que Ollanta Humala ha
reflejado en varias ocasiones su malestar por el tinte ideológico que
ve en el proyecto favorable al libre comercio frente a la postura
sostenida por los países del ALBA.
Por eso, el canciller Roncagliolo ha sido bien claro a la hora de ratificar que “la Alianza del Pacífico es un mecanismo económico, no ideológico ni político”.
En realidad, que Perú pudiera, en un futuro, desmarcarse del proyecto
sería más debido a posibles conflictos de tinte nacionalista con sus
socios, especialmente con Chile, que por una pretendida influencia de
Brasil o un sesgo ideológico humalista.
Los intereses comerciales de Perú con Asia son evidentes y la actual
bonanza económica peruana se sostiene en los estrechos vínculos con
China.
De nuevo, el canciller de Perú, Rafael Roncagliolo,
fue el encargado de ratificar que su país otorga una “especial
prioridad” a la iniciativa de la Alianza del Pacífico: “el Gobierno
asigna una especial prioridad a la iniciativa de la Alianza del Pacífico
que está dirigida a acelerar la integración con importantes socios de
la región e incrementar nuestra presencia en la Cuenca del Pacífico”.
Por su lado, el gobierno de Colombia que encabeza Juan Manuel Santos
ha hecho igualmente una fuerte apuesta por diversificar el comecio de
su país y la apuesta es clara, el Pacífico, como evidenció su reciente viaje a China, que ya es su segundo socio comercial.
En ese viaje, el presidente colombiano señaló la importancia de la
Alianza del Pacífico, porque busca la unión comercial de Colombia, Perú,
Chile y México para fortalecer los intercambios con Asia y China:
“Colombia es una plataforma muy interesante para exportar desde nuestro
país por los numerosos TLC con la región, Canadá y EEUU desde la semana
próxima”.
Por otro lado, la presencia de México en la Alianza es uno de los
principales motivos que provoca que este proyecto sea irado con
desconfianza por Brasil, que percibe como el gigante norteamericano
incursiona en su territorio, Sudamérica.
México busca diversificar también sus relaciones comerciales,
acercarse a la región y entrar en una plataforma que le permita afrontar
el reto asiático, competidor suyo a la hora de exportar a Estados
Unidos. México ya se ha comprometido a otorgar visas gratuitas para los
empresarios de los países miembros de la Alianza del Pacífico como parte
de sus esfuerzos por fomentar la libre circulación de personas, uno de
los objetivos de la Alianza.
Felipe Calderón piensa en una zona de libre comercio
mirando hacia el Pacífico: “vamos por más ahora. Vamos por más porque
hemos negociado acuerdos de libre comercio, prácticamente en toda la
región … estamos construyendo, además, una poderosa Alianza del
Pacífico, donde ya formamos parte Chile, Perú, Colombia y México.
Estamos invitando a otros países del Pacífico y se han incorporado como
observadores Costa Rica y Panamá. Y vamos a hacer una verdadera zona de
libre comercio en América Latina mirando al Pacífico”.
La Alianza del Pacífico nace hoy con mucha fuerza y con la esperanza
de no repetir los fracasos de tantos proyectos de integración en América
latina (Mercosur o la CAN) asentados en los viejos modelos de
integración burocrática o ideológica.
Como señala Isabel Rodríguez de la Universidad del Desarrollo de Chile en el diario La Tercera,
este “acuerdo es más que un tratado de libre comercio e incluye temas
como la interconexión física y energética, la cooperación policial y la
libre circulación no sólo de bienes y servicios, sino que también de
personas. Por último, que los países latinoamericanos se apoyen entre sí
para exportar bienes manufacturados con mayor valor agregado, puede ser
una oportunidad para enfrentar con mejor pie a China y el continente
asiático, aportando a la dinamización de las economías y al fomento de
las industrias locales. De paso, ayuda a amortiguar diferencias
políticas”.


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