Durante
el domingo he tenido tiempo para avanzar con algunas cuestiones
“rutinarias” que me generan gran satisfacción.
Desayunar con mis hijos y esposa, almorzar con el resto de la familia y
leer el diario, entre otras cosas. Precisamente, leyendo las noticias
internacionales me topé con el conflicto Rusia-Ucrania, donde se indicaba
que este último cancelaba los pagos por la importación del gas ruso.
Ahí pensé:
“Sobre llovido, mojado”…
La semana pasada fuimos testigos de una nueva corrección del mercado global
de acciones, con foco en Estados Unidos. Se trató de la tercera semana
consecutiva de pérdidas, con el condimento que la magnitud de la caída se
fue incrementando con el correr del tiempo.
Como señaló un colega mío, “el circo ha comenzado”…
Consumada una caída de las acciones tecnológicas del 8,5% desde su máximo
alcanzado recientemente, los pronosticadores de grandes correcciones de la
Bolsa han salido a flote. Están en todos lados, en los programas de TV, en
los diarios y desparramando sus informes pesimistas entre sus suscriptores.
Se trata de los mismos analistas que, hasta hace muy poco, proyectaban que
las bolsas seguirían subiendo, sin advertir siquiera que los máximos
históricos alcanzados podrían constituirse en un riesgo extremo para sus
inversiones.
Ahora nos quieren convencer de que las acciones están muy altas, que las
ganancias corporativas estimadas no serán tales y que el escenario
económico no es el más propicio. Y que todo se complica aún más con el
creciente riesgo geopolítico entre rusos y ucranianos.
De allí que Merrill Lynch ha pronosticado que una corrección de 10% a 15%
de las acciones es posible durante los próximos meses.
Déjeme decirle algo: ¡Es todo basura!...
Todos estos argumentamos para justificar la caída bursátil ya estaban
instalados hace tiempo en el escenario, pero lo mejor para los grandes
bancos era hacer caso omiso a los mismos.Pretendían que la música siguiera
sonando, así la fiesta continuaba mientras ellos se enriquecían a costa de
las operaciones de las inversiones minoristas.
Seguramente el “chivo expiatorio” de las próxima semanas será Rusia y su
líder, Putin. Ya lo pude ver en el diario del día domingo y en muchos
informes que recibí de distintas entidades.
Lo que le sugiero es que no compre ese argumento pata entrar en pánico,
sino utilícelo a su favor.
Putin puede
hacerle ganar mucho dinero
Particularmente creo que cualquier opinión que pueda provenir de un
analista sobre el impacto de Rusia en los mercados bursátiles es en vano.
Acá no hay mucho que discutir, sino más bien observar los datos de la
realidad. Eso es lo que debe importarnos como inversor para hacer grandes
negocios.
El próximo cuadro es revelador:

El
29,3% del gas que utiliza la Unión Europea proviene de Rusia. Y ese gas
importado, a su vez, representa el 7% del total de la energía total que
consume el Viejo Continente.
¿Qué significa esto?
Básicamente que el poder de fuego que tiene Europa sobre Rusia es limitado
y que, por el contrario, el de Putin es muy grande. ¿Se imagina acaso qué
pasaría si de la noche a la mañana Rusia suspendiera los envíos totales de
gas a Europa?
Pero no solamente la importancia relativa de Rusia sobre el continente
europeo proviene desde lo energético, sino también desde lo financiero.
John Maynard Keynes, el reputado economista, señaló con mucho atino lo
siguiente:
“Cuando le debés US$ 10.000 al banco, tenés un problema. Cuando le debés
US$ 1 millón, el problema es del banco”.
Un paralelismo se puede hacer hoy con la deuda rusa y sus acreedores.
Veamos lo siguiente:

Hoy
los principales bancos de los países desarrollados tienen, entre sus
activos, deuda rusa por US$ 264.200 millones. Sin dudas que se trata de un
gran problema para estas entidades, ya que una caída generalizada de dichos
bonos tendrá un efecto negativo importante sobre sus balances.
He de aquí que las instituciones harán lo que sea necesario ante sus
respectivos gobiernos para evitar sanciones económicas muy severas contra
Rusia que puedan debilitar su capacidad de pago.
Este es un nuevo ejemplo del poder limitado que tienen las grandes
economías globales para poner límites al avance ruso sobre Crimea, Ucrania.
Entonces, en el peor de los casos, si Occidente avanza con mayores
sanciones económicas sobre la economía rusa, el impacto podría ser
contraproducente para dichas economías. Y no solo eso, sino que muchas
empresas rusas se verían beneficiadas por el contexto, por ejemplo, de una
disparada de los precios del petróleo y gas.
Uno de las principales cartas para jugar a este escenario, con una dosis
elevada de riesgo, es la petrolera rusa Gazprom (OTC: OGZPY) que cotiza al ridículo valor de dos
veces en su relación Precio / Ganancia.
Todo lo anterior supone que Putin no tiene otra alternativa que salir
victorioso del actual conflicto. Quizás usted, asumiendo riesgos, pueda
también seguir este camino.
Un saludo cordial.
Diego
P.D.: Si quiere compartir opiniones o ideas de inversión, lo invito a
seguirme en Twitter: @diegomb80
|
|
No hay comentarios.:
Publicar un comentario