2013/04/27

El mito de la caverna!


Gerardo Sigg
Gerardo Sigg
El mito de la caverna de Platón, metáfora o alegoría que sintetiza el pensamiento platónico sobre la teoría de las ideas, explica cómo el conocimiento de la realidad –total- que hace el ser humano del mundo, lo realiza a través de la concepción de dos existencias o ‘dos mundos’: el mundo sensible -conocido a través de los sentidos- de las cosas particulares y, el mundo inteligible -sólo alcanzable mediante el uso exclusivo de la razón-, que no es un lugar o espacio físico sino un ‘ámbito’ de esencias inteligibles –las ideas-, de aquello que es materia de puro conocimiento, sin intervención de los sentidos. El mundo inteligible, el mundo de la razón, el mundo de la realidad incorpórea –el mundo del inmaterialismo platónico- está constituido de las ideas –éticas, estéticas, matemáticas, etc.-, de aquello por lo que una cosa particular es lo que es, es el ámbito de los conceptos, del conocimiento, de los modelos, del juicio y del razonamiento, está compuesto de aquello que Platón llamaba las sustancias, subrayando, de esta forma, su objetividad y validez universal, su ‘existencia’ en el mundo como una realidad trascendente y no inmanente a las cosas.


Pero si alguien tiene sentido común, recuerda que los ojos pueden ver confusamente por dos tipos de perturbaciones: uno al trasladarse de la luz a la tiniebla, y otro de la tiniebla a la luz; y al considerar que esto es lo que le sucede al alma, en lugar de reírse irracionalmente cuando la ve perturbada e incapacitada de mirar algo, habrá de examinar cuál de los dos casos es: si es que al salir de una vida luminosa ve confusamente por falta de hábito, o si, viniendo de una mayor ignorancia hacia lo más luminoso, es obnubilada por el resplandor. Así, en un caso se felicitará de lo que le sucede y de la vida a que accede; mientras en el otro se apiadará, y si se quiere reír de ella, su risa será menos absurda que si se descarga sobre el alma que desciende de la luz.


Sócrates dialogando con Gluacón en La República, de Platón.


Actualmente, el ‘cuerpo’ de la ciudad, por el transcurrir de su tiempo e historia y por la ‘huella’ impresa del paso de sus ciudadanos, ha materializado dos tipologías de cavernas; las cavernas tangibles, resultado de una amplia diversidad de fenómenos antropogénicos y naturales, como las cuevas, minas y oquedades físicas que forman parte de la estructura geológica de la ciudad y que van desvelado su silenciosa presencia en forma de grietas y fracturas subterráneas, y las cavernas inteligibles, que se manifiestan como metáforas de la oscuridad, sombras e imágenes construidas artificialmente por el manejo que se hace de la aplicación normativa que, aprovechando la oscuridad de la caverna y el manejo de la luz, se deforman las imágenes –jurídicas, normativas, éticas, etc.- que regulan las actuaciones de todos –actores privados, públicos y sociales- en el territorio de la ciudad.


Las primeras, las cavernas tangibles, las cavernas que estructuran y han estructurado –y desestructurado- históricamente el subsuelo de la ciudad, en la mayoría de los casos, representan un riesgo real y significativo para muchos ciudadanos quienes, en la búsqueda de un lugar para establecer su morada y por la incapacidad del estado para ofertar vivienda digna –en este caso, al menos, vivienda sin riesgo para sus moradores-, optan por asentarse encima de ellas, en muchos casos, por desconocimiento de su silenciosa presencia o por la falta de alternativas ofertadas, en particular por los programas públicos de gobierno, en otras ubicaciones del territorio que escapen a sus dominios.


Viven riesgo 250 mil en la Álvaro Obregón

De los 750 mil habitantes en Álvaro Obregón, 250 mil viven bajo algún tipo y grado de riesgo, afirmó el Delegado Leonel Luna.

Entre ellos se encuentran los deslaves cerca de barrancas, taludes y lechos de ríos, los hundimientos en construcciones que se encuentran sobre material de relleno o cascajo, así como los agrietamientos en viviendas sobre minas.

Entre 2007 y 2012 se registraron 50 deslizamientos en barrancas, 170 hundimientos y 865 afectaciones por taludes…En total, en ese mismo periodo resultaron afectadas 280 viviendas por eventos de riesgo, en tanto que víctimas fatales se han registrado 15 en los últimos 10 años.


Ciudad REFORMA, lunes 22 de abril de 2013


Las segundas, las cavernas inteligibles, metafóricamente constituidas por las sombras ‘proyectadas’ de las imágenes construidas ad hoc por quienes, estando detrás del muro de la caverna platónica, en clara situación de poder y control de la realidad –de la luz que da forma a dichas imágenes-, deforman, transforman y desvirtúan las ideas y acuerdos, los modelos y juicios en los que se establecen los derechos y obligaciones de todos los ciudadanos, y en los que descansa la posibilidad de garantizar el orden y la legalidad –la sustancia o la esencia de los ordenamientos legales- al conjunto de entrelazamientos sociales, económicos y políticos de la Symploké urbana de la ciudad de México.


Acusan a la Seduvi por obras irregulares

Vecinos de 14 colonias en Álvaro Obregón acusaron a la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda (Seduvi), a la Secretaría de Gobierno del DF y a la Delegación Álvaro Obregón de solapar violaciones del uso de suelo en cinco inmuebles en esta demarcación, cuyos favorecidos son constructores inmobiliarios.

En Rada 44, Marisma 54 y Médanos 142, se están construyendo departamentos cuyos valores van de los 1.1 a los 4 millones de pesos, cuando el certificado de uso del suelo que obtuvieron fue por Norma 26, es decir, sólo podrán construir vivienda de interés social cuyo valor máximo no exceda los 709 mil pesos.


Ciudad REFORMA, sábado 20 de abril de 2013


Desde la perspectiva normativa-jurídica-administrativa –suponiendo sin conceder, que este fuera un ámbito constituido por aquellos ciudadanos que, en un proceso de evolución social, se encuentran fuera de la caverna y les asiste la razón-, la violación de la normatividad urbana y, específicamente, la violación de la sustancia –del espíritu- de la Norma 26 (Norma para Incentivar la Producción de Vivienda Sustentable, de Interés Social y Popular), cuyo origen y principios, precisa y específicamente, buscan proteger los valores circunscritos en todas aquellas acciones dirigidas a garantizar –y avanzar en la construcción de- el interés general y el bien común, a través del fomento e incentivo a la construcción de vivienda para los grupos más necesitados y vulnerables de la ciudad, es la aplicación que transgrede esta Norma, con toda razón, una acción que debe ser sancionada, castigada y penalizada. Es una acción –concertada que desconcierta- que claramente –a la luz del día que supone estar fuera de la caverna- deforma, de manera perversa, la motivación original de la Norma: incentivar, como resultado de las asimetrías del mercado inmobiliario y del mercado de suelo urbano vigentes, la promoción de vivienda social y popular, de vivienda con un valor en el mercado menor a los 720 mil pesos. Recordemos que el objetivo de la norma es introducir un incentivo normativo que permita la construcción –como el eslogan institucional expresa- de más y mejor vivienda.

En este sentido y atravesando el mundo de lo inteligible, la interpretación jurídica de la norma y de su uso irregular –ilegal, por decir lo menos- debe estar inscrita en aquello que no se ha cumplido, en aquello que ha sido transgredido y, a partir de este punto, lograr materializar lo que la propia norma establece y fomenta, la interpretación del espíritu de la norma debe focalizar dicha transgresión –suponiendo sin conceder, como dicen los abogados-, que, en estos casos específicos, radica en la modificación del valor expectativo –esperado por los desarrolladores- comercial de las viviendas, con la finalidad de ‘encuadrarlo’ en el supuesto de la norma, es decir incorporarlas al parque inmobiliario de la ciudad en un valor por debajo de los 720 mil pesos.


Expropia GDF predio para viviendas de interés social

El Gobierno del Distrito Federal (GDF) publicó un decreto a través del cual se expropia a favor del Instituto de Vivienda del Distrito Federal (InviDF) un predio de 180 metros cuadrados con la finalidad de edificar viviendas de interés social.
El decreto, publicado este viernes en la Gaceta Oficial del Distrito Federal, señala que…el GDF pagará a los propietarios la indemnización constitucional correspondiente…


Distrito Federal EL UNIVERSAL, viernes 22 de junio de 2012


A pesar de la irregularidad de la aplicación normativa –que debe ser penalizada, a favor del interés general y el bien común que resguarda la propia normatividad urbana- que supuso la construcción del conjunto o de los conjuntos habitacionales, y echando mano de su presencia material concreta, debemos preguntarnos ¿cuál debe ser el futuro de dichos conjuntos: demolerlos o integrarlos de conformidad a la norma que les dio origen? ¿Cómo hacer más y mejor vivienda de interés social y popular en la ciudad de México? Una manera es como lo hicieron los desarrolladores inmobiliarios de los conjuntos habitacionales denunciados por los vecinos por la aplicación irregular de la Norma 26. Claro! A la fecha, independientemente del valor final expectativo esperado por los desarrolladores -y suponiendo que no se ha concretado su venta a terceros-, dichos conjuntos habitacionales ya construidos –o por terminar- deben integrarse armónicamente a la ciudad, deben entenderse como una valiosa aportación e incorporación edilicia, como nuevos componentes urbano-inmobiliarios que integran valor agregado urbano e inmobiliario social y popular a la ciudad, deben ser considerados, de conformidad con la Norma que les dio origen -para Incentivar la Producción de Vivienda Sustentable, de Interés Social y Popular- y, vía su expropiación -fundada y motivada en el interés general y público que supone la construcción de vivienda de interés social y/o popular- y, por supuesto, como resultado de una actividad, a todas luces, ilegal, para destinarlos para ser ocupados por los beneficiarios de los programas de vivienda públicos, para todos aquellos que, en su espera –y desesperación- ubican su vivienda en zonas de riesgo y, además, engordan las listas de ‘beneficiarios’ de la vivienda del Invi.


Destinarán a vivienda de interés social recursos remanentes del GDF
Hay un déficit de casi 28 mil casas cada año: ALDF

En entrevista (Erasto Ensástiga, presidente de la Comisión de Presupuesto de la Asamblea Legislativa), el asambleísta señaló que la solicitud hecha hace unos días por el Ejecutivo local resulta procedente, pues en la actualidad el Distrito Federal tiene una demanda anual de 35 mil viviendas de interés social y la oferta apenas ha sido de entre cinco y siete mil casas de este tipo.


Capital LA JORNADA, sábado 2 de junio de 2012


Desde la perspectiva del derecho -que muchas veces está más chueco que el ya convertido en un clásico de la diplomacia internacional, el multiafamado acuerdo de Heydar Aliyev-, de quienes detrás del muro construyen, o pretenden construir, las imágenes que se proyectan al interior de la cueva y que exploran una salida ‘legal’ o inscrita en las leyes y normas, recurriendo, en busca de ‘inconsistencias’ o ‘deficiencias’ de la norma, de lo que llaman el espíritu de la ley o de la norma –el principio generador, el carácter íntimo, la esencia o sustancia de algo, su principio impulsor, su esencia inspiradora, su idea original- escudriñando, a través de la interpretación del cuerpo legal y normativo que rige dichas actuaciones, descifrar o desvelar el espíritu o espíritus que la inspiran o inspiraron, sus elementos esenciales, los criterios primarios que le han dado origen o que forman parte de su estado original. Sin embargo, esta actividad no siempre deriva en la presentación del espíritu verdadero de la norma, por el contrario y en muchas ocasiones, se ‘busca’, en los propios instrumentos normativos, las inconsistencias que permitan una interpretación alternativa o exótica! Una salida que, en muchos de los casos, no fomenta acciones a favor de la construcción de una ciudad más justa y equitativa.

Las alternativas jurídicas-normativas-administrativas para resolver y sancionar la transgresión a la normatividad urbana son pocas y, en base a la experiencia que se tiene de otros casos similares, no necesariamente representan la mejor opción. Una alternativa, que parecería ser la mejor es la clausura y la posterior demolición del conjunto –suceso jurídico-normativo-administrativo escasísimo en la ciudad de México-, acción que supone la desintegración o desincorporación –eliminar el cuerpo edificado- que ya ha sido materializado, que integra un valor urbano agregado a la ciudad -resultado de la transformación positiva que la sociedad hace de su territorio y del uso y transformación de los recursos de los que cuenta para dotarse de espacios habitacionales para el pleno desarrollo de sus habitantes-. La desincorporación por demolición –si fuera el caso, pero que podemos estar seguros que difícilmente será la opción que se tome- de dichas actuaciones irregulares o ilegales, como posible resultado de la valoración y sanción jurídica o judicial, castiga y penaliza, no sólo al infractor, sino a la ciudad en su conjunto, ya que, en vez de integrar dicho valor agregado de la ciudad se le destruye –como símbolo de la denuncia ciudadana- negando, a futuro, la posibilidad que representa su presencia para ayudar a resolver los problemas urbanos de reubicación de viviendas en riesgo, del déficit de vivienda urbana y de ejecución, racional, equitativa y sustentable, del presupuesto dedicado a la promoción de vivienda de interés social y popular.

El acto de destrucción ‘irracional’, de demolición de dichas estructuras edilicias, a pesar que, con certeza, se erigirían como símbolo de la legalidad y de la denuncia ciudadana y que se entendería como una acción de ‘justicia’ urbana, sin embargo y ubicados en el mundo inteligible, no representa necesariamente la mejor opción –recordemos la destrucción de la biblioteca de Alejandría, una acción de desintegración estructural de un bien universal, que no abonó a la construcción de una sociedad más equitativa, sino que se quedó exclusivamente en una acción inmediatista, símbolo de la conquista de una visión del mundo sobre otra-, el resultado de dicha acción sería desperdicio de obra, contaminación y una pérdida significativa de espacio habitable, espacio necesario para resolver múltiples necesidades de habitación en la ciudad.

Dadas las circunstancias actuales del ámbito de la vivienda en la ciudad de México:
•    250 mil viviendas en riesgo, sólo en la Delegación Álvaro Obregón; 3 conjuntos habitaciones construidos al amparo de la Norma 26, pero que se pretenden vender por encima del valor que permite la Norma y también ubicados en la Delegación Álvaro Obregón;
•    la posibilidad de expropiación de inmuebles para destinarlos a los programas públicos de vivienda del GDF, que derivan de aquellas acciones ilegales realizadas por particulares en la ciudad, y
•    el déficit de 28 mil viviendas, aproximadamente, que se tienen en la Ciudad al año,
¿no sería más racional –más inteligente-, incorporar dichos conjuntos habitacionales, irregulares actualmente, a los criterios del espíritu de la Norma 26 e integrarlos al conjunto de acciones públicas dirigidas a incentivar la construcción de vivienda de interés social y popular, con un valor por debajo de los 720 mil pesos, vía una expropiación en esos términos? Lo que se requiere es darle la vuelta a la tortilla!, modificar, desde el mundo de lo inteligible, desde la incorporación de ideas nuevas para resolver conflictos añejos, la previsible resolución jurídica-administrativa –no hay delito que perseguir!- y avanzar hacia la construcción de una resolución normativa-urbana que integre dichas acciones como valor agregado de la ciudad, ofertadas por un personaje/desarrollador que, derivado de su actuación ilegal, el sistema jurídico-normativo-administrativo-social lo transforma, lo convierte –como sucede con el personaje principal del largometraje de Roland Joffé, La Misión, el capitán Rodrigo de Mendoza- en un donador de ayuda humanitaria sin fines de lucro, en una especie de carmelita descalzo contemporáneo!!


¡Triste época la nuestra!, es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio.

Albert Einstein

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