Las fusiones de compañías buscan enfrentar una debacle económica que se traduce en incrementos de costos de operación y caídas en las demandas. La aviación comercial ha sido una de las más afectadas y, tras otras uniones, son ahora American Airlines y US Airways las que cambiarán la faz de esta industria.
La semana pasada, las aerolíneas American Airlines y US Airways anunciaron que sus juntas directivas habían votado a favor de su fusión, en una operación valuada en alrededor de 11 mil millones de dólares. Y a pesar de que esta alianza aún está a la espera de la aprobación de los reguladores antimonopolio en Estados Unidos, ambas compañías se han mostrado confiadas en que la unión se consumará.
No obstante, las implicaciones de esta transacción serían de gran importancia para la industria y para el mercado tanto estadounidense como de todo el mundo, pero en específico, es digno de analizar el impacto que tendría en los viajeros, tanto los casuales como los de negocio, quienes podrían ver beneficios, por ejemplo, en conectividad, pero afectaciones en las tarifas.
La nueva aerolínea, que ostentará el sencillo nombre de American Airlines, será dirigida por el actual director general de US Airways, Doug Parker, en tanto que el CEO de la actual American Airlines, Tom Horton, será el presidente del consejo de administración que se conformará de las juntas de ambas compañías. Posteriormente, Parker asumirá la presidencia de la compañía tras la primera junta anual de accionistas.
La compañía resultante de la fusión, que tendrá su sede en Dallas-Fort Worth, empleará a más de 100 mil trabajadores de ambas firmas, y transportaría alrededor de 187 millones de pasajeros al año. Para ellos, la fusión representaría un cambio que no será percibido a corto plazo (las mismas aerolíneas han especificado que la fusión se concretaría hasta dentro de 18 meses), aunque a largo plazo la historia quizá sea diferente.
Vientos a favor... y en contra
A corto plazo, los viajeros que hayan adquirido boletos tanto de American Airlines como de US Airways continuarán teniendo validez, de manera que las fechas y los horarios en los que se encuentre programado el vuelo serán respetados. En caso de que dicho vuelo viera afectado su itinerario debido a la unión entre los horarios de ambas líneas (esto cuando la fusión se haya completado), entonces la aerolínea se encargaría de notificar al viajero.
En tanto a largo plazo, la fusión podría significar tarifas más altas. Las aerolíneas en Estados Unidos han pasado durante la última década de ser seis a cuatro: Delta, United, American y US Airways, esto luego de diferentes alianzas. De concretarse la unión de American y US, sólo quedarían tres.
Cabe mencionar que la consolidación de la industria, en la que se reducen -aunque fortalecen- sus competidores, no necesariamente hace obligatorio que las tarifas se incrementen, pues deben tomarse en cuenta factores como el creciente costo de los combustibles, una baja en la demanda y a la situación económica en general. Sin embargo, menor competencia generalmente significa alzas en los precios.
Este probable incremento afectaría a las terminales aéreas en ciudades pequeñas, debido a la falta de competencia, esto en contraste con los aeropuertos en las grandes metrópolis.
Por otro lado, un beneficio para el pasajero de las dos compañías será la ampliación en el número de destinos que la nueva American Airlines ofrecerá. Los clientes de US Airways tendrán acceso a las rutas internacionales, particularmente las que conectan a la Unión Americana con América Latina y Europa. Mientras, los usuarios frecuentes de la antigua American podrán volar a través de la red de US, que tiene más rutas dentro de territorio estadounidense.
Sobre esto, la nueva aerolínea ha precisado que realizará 6,700 vuelos diarios a través de 336 ciudades en 56 países, operados con su flota conjunta de 600 aeronaves. De esta manera, los usuarios que cuenten con millas de viajero frecuente con cualquiera de las dos aerolíneas podrán utilizarlas para aprovechar la red de rutas que se conformaría a través de las ya existentes y de los "hubs" (terminales de conexión) que las conectan entre sí.
La nueva American Airlines también ha publicitado de manera preponderante las nuevas amenidades en sus aviones, como los asientos reclinables, sistemas de entretenimiento personal, conexión Wi-Fi a nivel mundial y más espacio entre asientos.
Cielos nublados
No obstante las declaraciones conjuntas de American y US Airways en torno a los beneficios que su fusión representaría, esta operación ha tenido sus críticos, como es el caso de Joe Brancatelli, experto en viajes, quien en su columna en Internet afirma no ver ningún beneficio de la unión para los usuarios, tanto para los del rubro turístico como los de negocios.
Brancatelli afirma que "cuando las aerolíneas dicen que van a conservar todo, es una mentira", y señala que esto se reflejará en sus rutas. Explica que, si bien son pocas las rutas que coinciden y redundarían entre las dos compañías, hay varios "hubs" pertenecientes a ambas aerolineas que se localizan dentro de la misma región, por lo que varios de ellos serán eliminados, afectando la conectividad.
Por ejemplo, US Airways opera uno de sus hub principales en la ciudad de Phoenix, Arizona, en tanto que American usa otro en Dallas, Texas. Sobre esto, el experto indica que, con la nueva aerolínea, el hub de Phoenix desaparecería al recortar los vuelos a este destino en favor de la capital texana. "Las compañías no se fusionan para mejorar nuestras vidas, lo hacen por sus propios fines", asevera.
Por su parte, Brian Kelly, del blog especializado en programas de viajeros frecuentes ThePointsGuy.com, ha indicado que lo más probable es que la nueva compañía se una a la alianza de aerolíneas OneWorld, a la que American actualmente pertenece, en lugar de Star Alliance, de la que US Airways había sido miembro. Esto, añade, dejaría a la nueva firma con 11 socios en lugar de 27, aunque incluiría a firmas importantes como British Airways, Cathay Pacific y Qantas.
Vientos de cambio
¿Qué impacto tendrá esta fusión en la aviación comercial alrededor del mundo? Como ya se mencionó anteriormente, es probable que la nueva American Airlines se una a la alianza OneWorld, a pesar de que ésta sigue siendo pequeña en comparación con sus competidores directos Star Alliance y SkyTeam.
De acuerdo a Tom Horton, el objetivo de esta unión sería enlazar puntos de negocio importantes como Nueva York, Londres, Tokio y Hong Kong. Añadió que busca que los reguladores antimonopolio aprueben la expansión de su alianza con LAN Airlines, también miembro de OneWorld, y que la brasileña 'Tam salga' de Star Alliance, se una a la primera. No obstante, esta sociedad no podría realizarse hasta que se firme un nuevo acto de aviación entre Brasil y Estados Unidos.
Por otra parte, la región de Asia continuará sin ser atendida por American, la cual ostenta más rutas a Brasil que a China. Y en tanto que Cathay Pacific Airways, miembro de OneWorld, ofrece conexiones a Hong Kong, esta aerolínea ha evitado las sociedades con otras compañías del tipo que American tiene con British Airways, la española Iberia y la japonesa Japan Airlines.
La agencia Fitch Ratings ha indicado que la fusión de las dos aerolíneas no tendrá un efecto perjudicial en los aeropuertos de América Latina y del Caribe, tanto en sus proyecciones de tráfico como de ganancias. Esto, detalla la firma, se debe a que tanto American Airlines como US Airways atienden a diferentes mercados de destinos que no coincidirían con los de esta región.
Aunque aún faltan meses para la fusión entre American Airlines y US Airways se concrete y dé paso a la creación de la aerolínea más grande del mundo, los viajeros deberán comenzar a prepararse para disfrutar de los beneficios y enfrentar los perjuicios que resulten de esta enorme transacción.
Por: Gustavo Ernesto Pérez Ramírez
www.elsemanario.com.mx
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