El presidente y consejero delegado de Barclays se han convertido en las primeras víctimas
de un escándalo de manipulación del Libor, un índice central en la
economía global, que amenaza con provocar una nueva sacudida sistémica
en el sistema financiero. Agencias de seguridad de una decena de países
en Asia, Europa y América del Norte mantienen abierta una investigación
que afecta, se cree, a los veinte principales bancos del mundo en
EE.UU., Canadá, Reino Unido y Hong-Kong, entre los que figuran JPMorgan
Chase, Deutsche Bank, Royal Bank of Scotland, HSBC, UBS, Citigroup y
Barclays.
1. ¿Qué es el Libor?
El
London Interbank Offered Rate (Libor) mide el precio que deben pagar
los bancos para pedir prestado a las demás entidades en el llamado
crédito interbancario. El tipo de interés exigido a cada banco es una
medida de la percepción en el sector de su fortaleza o debilidad
realtiva. Cada mañana en Londres, empleados de 16 bancos comunican los
tipos de interés que les están exigiendo sus rivales a Thomson-Reuters.
Por delegación de la Asociación de Banca Británica -responsable del
índice desde su creación en los 80-, la agencia genera el índice
eliminando los cuatro tipos más elevados y los cuatro más bajos y
realizando la media estadística con los ocho restantes. Se establece
diariamente para diez monedas diferentes, sobre 15 plazos de vencimiento
diferentes para cada una.
La
tasa de ofertas interbancarias de Londres sirve para establecer el tipo
de interés en contratos equivalentes a más de 260 billones de euros,
cinco veces el PIB mundial, y constituye el precio de referencia para
hipotecas, préstamos con tarjetas de crédito o préstamos empresariales.
Su importancia es menor dentro de la zona euro, donde es el Euribor,
creado a imagen y semejanza del Libor, el que determina el precio de las
cosas.
2. ¿Cuándo y cómo se produce la manipulación?
Las
alarmas saltaron a finales de 2007 en Estados Unidos, cuando las
estimaciones del Libor comenzaron a variar de forma sustancial entre el
dólar y las demás monedas. Un estudio del Banco de Pagos Internacionales
recopiló en 2008 numerosos días en los que los riesgos financieros se
disparaban, agitados ya por la incipiente crisis financiera, pero el
Libor permanecía estable. En el caso de Barclays, los reguladores de
EE.UU. y Reino Unido le acusan de manipular el índice entre 2004 y 2009.
En
los años anteriores a la crisis (2005-2008), varios "traders" de las
entidades investigadas inflaban el Libor para incrementar sus ganacias
en esos préstamos a corto plazo con el exceso de depósitos que generan
cada día. A partir de 2007, en el caso de Barclays, comunicaban tipos
artificialmente bajos, en un intento de ocultar a sus rivales y a los
mercados la debilidad de su posición financiera en los albores del
"crash" de 2008.
3. ¿Era una práctica generalizada o se limitaba a unos pocos "trader" gamberros?
La
amplitud de la investigación, liderada por el FBI en Estados Unidos y
extendida a una veintena de entidades en una decena de países, apunta a
un fenómeno relativamente extendido que pone en cuestión el modelo
actual de definición del Libor. La multa impuesta por la Autoridad de
Servicios Financieros británica a Barclays es la mayor de la Historia de
la entidad, una cifra que llega a 363 millones si se suma la multa
recibida en EE.UU. El monto, además, ha sido reducido a cambio de la
cooperación del banco con la investigación. Se sabe que Citigroup y UBS
al menos también están colaborando. Y que varios "traders" en diversas
entidades han sido despedidos ya.
El dossier publicado el miércoles pasado
recoge una serie de correos electrónicos entre empleados de Barclays y
"traders" de otras entidades que solicitan la manipulación del Libor.
"Gracias por tu ayuda, hay varios cafés de camino a tu sitio", le dice
un empleado de otro banco a un "trader" de Barclays que le confirma que
ha procedido a engañar con el índice: "Hecho, para tí, tío grande". En
otro correo, otro colega agradecido exclama a un banquero de Barclays:
"Tío, te debo una gorda. Pásate un día que abrimos una botella de
[champán] Bollinger".
4. ¿Seguían instrucciones de los directivos de los bancos investigados?
Esta
cuestión es el núcleo gordiano del escándalo. La investigación a
Barclays recoge una conversación sobre el Libor entre el dimitido
consejero delegado, Bob Diamond, y el actual director adjunto del Banco
de Inglaterra, Paul Tucker (primer candidato a suceder a Mervyng King en
el "trono" del banco central británico). Según la Autoridad Financiera,
"cuando el contenido de esta conversación bajó por la cadena de mando,
se produjo un malentendido por el cual los empleados de Barclays
encargados de comunicar los tipos de interés creían erróneamente que
operaban bajo instrucciones del Banco de Inglaterra". El contenido
preciso de esa conversación será determinante para la establecer
viabilidad o no de los posibles cargos criminales contra "traders" e,
incluso, contra directivos, que, según anunció el lunes, estudia la
Oficina Antifraude.
Un "trader" anónimo de un banco no identificado explica en un relato trepidante
que recogía "The Daily Telegraph" una curiosa presentación interna a
comienzos de 2008. "Lo que el trader nos estaba diciendo es que había
que ocultar que el banco estaba pidiendo préstamos a tipos de interés
tan altos, por lo que estábamos enviando precios más bajos al Libor,
similares al resto. ¿Cómo podíamos hacer eso? Fácil. La Asociación de
Banqueros Británica, que recopila el libor, nos pide comunicaciones pero
no las verifica. El trader decía que había una aceptación generalizada
de que se rebajaban los precios unos pocos puntos básicos cada día.
Según el trader, todo el mundo lo sabía, y todo el mundo lo hacía".
5. ¿Qué consecuencias puede tener el escándalo?
La
multa a Barclays, que podría ser solo la punta del iceberg del
escándalo, ha provocado ya la dimisión de dos "superbanqueros" y ha
generado ya una reacción furibunda en una clase política británica
cansada de lidiar con los excesos del sector financier. El lunes, David
Cameron ponía en marcha una investigación parlamentaria para encontrar
"toda la verdad cuanto antes" sobre la manipulación del Libor. Diputados
y miembros de la Cámara de los Lores "podrán llamar a testificar bajo
juramento a funcionarios, ministros y ex ministros y altos cargos, y
tendrán pleno acceso a todos los documentos", explicó el "premier". La
investigación, que deberá presentar un informe a final de año, servirá
de escenario con toda seguridad a un desfile de testimonios de todo el
"establishment" político y financiero de los últimos años.
Además,
el ministro de Finanzas George Osborne, ha puesto en marcha una
investigación específica para estudiar la reforma del Libor, cuya
posición en la arquitectura financiera global queda muy dañada. La
Oficina Antifraude todavía no ha decidido si presentar cargos criminales
por el asunto, aunque numerosos analistas destacan estos días la
dificultad de individualizar responsabilidades penales en estos casos de
fraude y falsedad en el ámbito financiero, reguladas en Reino Unido por
la Ley de Fraude de 2006. En EE.UU., en cambio, sí existen herramientas
penales más poderosas para este tipo de criminalidad financiera.
Además
de estas graves implicaciones en el ámbito político y legal, el
escándalo erosiona aún más la credibilidad de la profesión banquera.
Según un sondeo
publicado estos días en Reino Unido, los banqueros son la profesión en
la que menos confían los ciudadanos: solo el 10% dice confiar en ellos,
frente a un 78% que no se fía.
http://www.abc.es
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