La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, convocó ayer a las principales autoridades económicas para analizar la desaceleración económica y evaluar más medidas para estimular la inversión pública y privada.
En una reunión con las jefaturas de Finanzas, de Desarrollo, de Planificación y el banco de desarrollo BNDES se evaluó reducir los impuestos sobre la inversión privada y facilitar la renegociación de la deuda de los consumidores con los bancos, en un esfuerzo por reducir las tasas de morosidad.
En cuanto a la inversión pública, Rousseff ordenó liberar los recursos presupuestarios para los ministerios.
Los ministros subrayaron que las medidas ya adoptadas por el gobierno para reactivar la actividad, como las exenciones de la nómina, tendrán pleno efecto a partir del segundo semestre.
Pero una encuesta semanal del Banco Central recortó ayer el pronóstico de crecimiento para 2012 de 2,99% a 2,72%. Es la cuarta semana consecutiva de caída de pronósticos.
La economía de Brasil creció apenas 0,2% en el primer trimestre en comparación con los tres meses finales del 2011, menos de la mitad del ritmo que esperaban los mercados.
Rousseff también comentó la situación internacional, tras una reunión con Juan Carlos, el rey de España, para potenciar los lazos entre ambos países.
“En un momento de crisis, es fundamental insistir en acciones coordinadas y la solidaridad entre los principales actores de la economía global, especialmente en las medidas coordinadas y la solidaridad entre los países de Europa”, aseveró.
“La reanudación del crecimiento en el mundo no puede depender sólo de medidas adoptadas por los países emergentes”, señaló.
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