«No estamos al borde de ningún precipicio». En el
momento más duro de su mandato, con la prima de riesgo disparada y en
medio de una crisis del sector financiero todavía sin resolver, Mariano
Rajoy quiso transmitir ayer un mensaje de fortaleza y confianza en la
economía española. El presidente del Gobierno aprovechó su intervención
en la clausura de la reunión del Círculo de Economía, en la localidad de
Sitges, para hacer una llamada a la «serenidad» y alejar las
especulaciones sobre un rescate. «España es un país muy sólido»,
aseguró. Se mostró por ello seguro de que «saldrá de la tormenta con
esfuerzos propios y con el apoyo de los socios comunitarios», a pesar de
las dificultades «graves» que atraviesa.
Merkel quiere que pida ayuda
La apelación a la responsabilidad de Europa en la
solución a las problemas de España es una constante en los últimos
discursos de Rajoy. De hecho, el asunto no es para él una cuestión
interna, sino que afecta a toda la zona euro. «Si es urgente resolver la
situación española, no lo es menos resolver los problemas del conjunto
de la unión monetaria», señaló, aunque dijo tener «motivos para pensar
que los problemas de la unión monetaria van a comenzar a resolverse en
no mucho tiempo».
El optimismo de Rajoy contrasta sin embargo con
el escepticismo creciente en Europa. Un informe del semanario alemán Der
Spiegel asegura que la canciller Angela Merkel y su ministro de
Finanzas, Wolfgang Schäuble, creen que España es incapaz de superar la
crisis por su cuenta y quieren que pida ayuda del fondo de rescate
europeo.
Rajoy no parece dispuesto a ello y ayer cargó
especialmente contra quienes, a su juicio, están dando una imagen
distorsionada de la situación de España con «profecías agoreras». Llamó a
dejar atrás «temores irracionales y aspavientos inútiles» y lanzó
también un dardo a los países que cuestionan la seriedad de España y su
capacidad para hacer frente a su deuda. «A lo mejor hemos vivido un poco
por encima de nuestras posibilidades», admitió, pero añadió también que
«los que nos critican nos prestaban muy barato».
En un discurso plagado de símiles marineros, el
presidente del Gobierno comparó la situación de España con la de «un
barco castigado por una tormenta en alta mar, que se mueve mucho» y que
por tanto «alarma a los pasajeros». Pero eso solo significa, a su
juicio, que la economía española navega en circunstancias «más difíciles
de las habituales, pero nada más». Rajoy no oculta la gravedad de la
situación, pero cree que la imagen de un país al borde del rescate
excede con mucho la realidad. Para reflejarlo gráficamente, señaló que
no caminamos «por un sendero de rosas», pero tampoco estamos en «las
vísperas del apocalipsis».
«No caminamos por un sendero de rosas, pero tampoco asistimos a las vísperas del apocalipsis»
«A lo mejor hemos vivido un poco por encima de nuestras posibilidades, pero los que nos critican nos prestaban muy barato»
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