El gobierno español está recibiendo presiones por todas partes para que
se acoja a los fondos europeos. Sin embargo, será la propia realidad y
la incontestable contundencia de los datos las que obliguen a Mariano
Rajoy a aceptar las ayudas europeas
El gobierno español está recibiendo presiones por todas
partes para que se acoja a los fondos europeos con los que hacer frente
a la definitiva reestructuración del sistema financiero. Sin embargo, será
la propia realidad y la incontestable contundencia de los datos las que
obliguen a Mariano Rajoy a aceptar las ayudas europeas. La
intervención de España, a la que tanto se resiste, no puede producirse
más allá de la primera semana de julio. Fundamentalmente, por cuatro
razones:
1. Nuestra deuda externa no deja de aumentar. Pese
a las reformas llevadas a cabo y al duro presupuesto aprobado, la deuda
externa española no deja de incrementarse mes a mes. En el primer
trimestre de este año el déficit de la balanza por cuenta corriente, que
hay que financiarlo con deuda externa, ha aumentado otros 14.800
millones de euros, lo que supone que nuestra deuda externa en términos
netos ha superado por vez primera el billón de euros, acercándonos ya
peligrosamente al 95 por ciento del PIB. Ello significa que familias,
empresas y sector público siguen gastando mas de lo que ingresan y
mientras ello siga ocurriendo no tenemos posibilidades de dedicar una
parte de nuestros ingresos a pagar la deuda pendiente. Esta situación no
pasa desapercibida para los inversores a los que España solicita
recursos financieros. Cuando un deudor pide más crédito sin dejar de
incrementar su deuda provoca la mayor de las desconfianzas, lo que se
traduce es la exigencia de una mayor remuneración por cada euro que se le presta.
2. El saneamiento definitivo de la banca.
La necesidad de capitalizar los bancos españoles será ineludible a
partir del 15 de junio cuando las dos auditoras extranjeras presenten
sus resultados. Estamos comprobando las grandes dificultades que tiene
el gobierno español para encontrar una fórmula con la que hacer llegar a
Bankia los 19.000 millones de euros que precisa para su total saneamiento. Las necesidades del resto de los bancos españoles, si se sigue el guión aplicado a Bankia, no bajarán de 50.000 millones y el Gobierno no encontrará otra vía que pedir ayuda a Europa.
3. Las autonomías, gran problema.
La mayoría de las comunidades autónomas tienen ya un grave problema
para hacer frente al pago de los proveedores y a la renovación de sus
emisiones de deuda. El pago de los proveedores ha podido salvarse hasta
junio con los créditos ICO, pero a partir del mes de julio no hay
prevista una fórmula similar. Y, sin embargo, en ese mes de julio se
producirá el vencimiento de algunas emisiones, lo que cogerá a algunas
autonomías con la caja vacía. En todo el año 2012 las comunidades
autónomas españoles van a tener una necesidad de financiación de casi
50.000 millones de euros. El gobierno sólo podrá salir en su auxilio,
cumpliendo lo prometido de que no dejará que quiebre ninguna de ellas,
si acude a los fondos europeos, si pide la intervención.
4. La insoportable prima de riesgo.
España no puede soportar por mucho más tiempo una prima de riesgo como
la actual. Los expertos consideraban que el límite soportable de la
prima de riesgo era los 550 puntos y en torno a ellos lleva coqueteando
desde hace unas semanas.
En este mes de junio hay un vencimiento de deuda del Estado por valor de 9.000 millones de euros, pero en julio es de 19.000 millones. No tiene ningún sentido no pedir la intervención a cambio de comprometer una creciente parte de sus recursos para poder pagar las exigencias de los prestamistas. Si dedicamos más dinero a pagar los intereses, más esfuerzos de ahorro tendremos que exigir. Ya dedicamos mas de 30.000 millones de euros a pagar el servicio de la deuda externa.
Es imposible llegar al mes de julio sin pedir ayuda a los fondos europeos.
¿Por qué el Gobierno se está resistiendo?
Probablemente porque necesita ganar tiempo para ver como se presenta a
los ciudadanos y para negociar en las próximas semanas las condiciones
de la ayuda que pueda recibir. Se trata de hacer ver a Europa que España
no es Grecia, ni Irlanda y que tenemos una mayor decisión para cambiar
la situación actual y un mayor crédito en el mundo. De ahí el sentido de
los últimos viajes de De Guindos y Soraya Sáenz de Santamaría a
Alemania y Estados Unidos. Pero la intervención es ineludible.
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