Se cumplieron las peores expectativas, pero el proceso abre una nueva etapa para la compañía. El parto de la nueva Repsol estará cargado de volatilidad, pero los expertos ven valor y hasta posibilidades de OPA.
En una tarde, Cristina Fernández de Kirchner cumplió «el sueño de su difunto marido». Entre vítores y cánticos del pueblo reunido frente a la Casa Rosada y una prensa dividida, la presidenta de Argentina anunció el pasado 16 de abril la expropiación del 51 por ciento de YPF en manos de Repsol. Fue el principio del final de una negra historia de amor cargada de intereses, mentiras y una Vaca Muerta (el nombre del más que apetecible yacimiento que Repsol YPF descubrió en el país austral).
Pocos días después del anuncio, una cosa parece clara: Argentina no dará marcha atrás en la expropiación. Ni Antonio Brufau, presidente de Repsol, ni los analistas consultados lo ven posible. Y si la bolsa cotiza las perspectivas futuras de cada valor, conviene aceptar que YPF ya no forma parte de Repsol. «La petrolera es una compañía más centrada en el refino y en España», afirma Luis Rose, analista de Inverseguros.
Un día después del anuncio de Kirchner, los títulos de Repsol se dejaron un 6,06 por ciento en bolsa, hasta los 16,42 euros, lo que ya supone una pérdida anual del 29,09 por ciento. Los distintos ataques del Gobierno argentino, las retiradas de licencias en distintas provincias han pesado mucho hasta la estocada final de la expropiación. Ahora, Natalia Aguirre, directora de análisis de Renta 4, considera que la acción «ya refleja un escenario muy extremo». Y aunque ve volatilidad a corto plazo, su postura se acerca mucho a la opinión de Luis Rose: «A estos niveles hay poco riesgo a la baja».
La batalla de la valoración
¿Hasta qué punto han pesado los ataques del Gobierno argentino en las acciones de Repsol? ¿Ha habido manipulación de mercado? Algunos expertos creen que puede haber sido así. De hecho, fuentes cercanas a Repsol no descartan que la compañía pueda acudir a la SEC (el regulador bursátil norteamericano). Argentina podría haber promovido los rumores sobre la expropiación para bajar el precio de YPF, con el objetivo de pagar una compensación más baja a Repsol.
Y éste será uno de los principales quebraderos de cabeza para los inversores de Repsol. «Se abre un periodo de incertidumbre marcado por una elevada volatilidad (batalla legal y batalla de cifras), a la espera de cómo se defina el precio a pagar en la expropiación, pero, sobre todo, cuándo y cómo se realiza dicho pago», explica Aguirre.
Ambas batallas han tenido ya sus episodios. Antonio Brufau quiso dejar muy claro, en su comparecencia del pasado 17 de abril, que el Gobierno argentino se va a dedicar a «intoxicar» y a dar datos falsos sobre YPF. Axel Kicillof, viceministro de Economía argentino y cerebro de la expropiación, no ha tardado en acusar al presidente de Repsol de mentir con sus cifras.
Y en la batalla legal, la petrolera española «va a ir a por todas». Así lo afirmó Brufau, que cuenta con el apoyo del Gobierno español. El ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, ha llevado este tema al pleno de Estrasburgo y Repsol acudirá al Banco Mundial y a los tribunales argentinos por las malas formas de la expropiación.
¿Hasta qué punto han pesado los ataques del Gobierno argentino en las acciones de Repsol? ¿Ha habido manipulación de mercado? Algunos expertos creen que puede haber sido así. De hecho, fuentes cercanas a Repsol no descartan que la compañía pueda acudir a la SEC (el regulador bursátil norteamericano). Argentina podría haber promovido los rumores sobre la expropiación para bajar el precio de YPF, con el objetivo de pagar una compensación más baja a Repsol.
Y éste será uno de los principales quebraderos de cabeza para los inversores de Repsol. «Se abre un periodo de incertidumbre marcado por una elevada volatilidad (batalla legal y batalla de cifras), a la espera de cómo se defina el precio a pagar en la expropiación, pero, sobre todo, cuándo y cómo se realiza dicho pago», explica Aguirre.
Ambas batallas han tenido ya sus episodios. Antonio Brufau quiso dejar muy claro, en su comparecencia del pasado 17 de abril, que el Gobierno argentino se va a dedicar a «intoxicar» y a dar datos falsos sobre YPF. Axel Kicillof, viceministro de Economía argentino y cerebro de la expropiación, no ha tardado en acusar al presidente de Repsol de mentir con sus cifras.
Y en la batalla legal, la petrolera española «va a ir a por todas». Así lo afirmó Brufau, que cuenta con el apoyo del Gobierno español. El ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, ha llevado este tema al pleno de Estrasburgo y Repsol acudirá al Banco Mundial y a los tribunales argentinos por las malas formas de la expropiación.
¿Lucha improductiva?
Parece claro que la batalla será larga, pero no está claro si dará resultados. Dentro de la petrolera española temen que Argentina no acate el fallo del Banco Mundial.
Por el momento, Repsol pide 18.500 millones de euros como compensación. Incluyen 8.000 millones por el 51 por ciento de YPF y el resto por los beneficios que no percibirá del yacimiento de Vaca Muerta. Kicillof ya ha respondido: «No vamos a pagar lo que Repsol quiera».
¿Cuándo se conocerá el valor de la compensación? Nadie lo sabe. «Puede ser en 90 días o en dos años», aseguró Brufau. El mercado estará pendiente de lo que diga el Tribunal de Tasación argentino. Sin embargo, los mercados ya descuentan lo peor. Rose «cree que el escenario actual descuenta la expropiación, prácticamente sin compensación». Jorge Fernández, de Sabadell, incluye también la pérdida del crédito de 1.600 millones al Grupo Petersen, que Repsol solicitó al Santander para que el empresario argentino Eskenazi entrara en YPF. No obstante, Sabadell ha hecho una estimación esperanzadora. Si hubiera «alguna compensación en línea con el valor en libros de YPF y asumiendo la pérdida del crédito a Petersen, nuestro precio objetivo se situaría en los 21,87 euros», afirman desde el Sabadell, un potencial de más del 30 por ciento.
¿Y el dividendo de Repsol?
YPF aportaba anualmente a la española unos 500 millones de euros en dividendo, que este año desaparecerán. Y qué duda cabe que esto se va a notar en el beneficio del grupo español. Según Brufau, «La política de dividendo no va a cambiar. Entre otras razones porque este año empezamos con el pago del dividendo en acciones». Si el 50 por ciento de la remuneración al accionista se entrega en títulos (mediante ampliaciones de capital), lo que se deja de percibir por la pérdida de YPF queda totalmente cubierto.
¿Y a medio plazo? Brufau, de momento, evita pronunciarse y los analistas discrepan. Los hay que esperan recortes, pero, por lo general, se habla de más dividendos en acciones. Luis Rose cuestiona que Repsol pueda mantener su compromiso de incrementar el dividendo en un 10 por ciento al año, pero cree que podrá mantener el mismo volumen de reparto, sobre todo, si hace uso del dividendo en acciones».
Desde el Sabadell creen que «lo más lógico sería que el dividendo se ajustase a la realidad del nuevo perímetro de la compañía». No obstante, Aguirre menciona una serie de herramientas que permitirían a Repsol mantener su dividendo: canje de preferentes por convertibles y venta de activos (5 por ciento de autocartera o la participación en Gas Natural).
¿Y a medio plazo? Brufau, de momento, evita pronunciarse y los analistas discrepan. Los hay que esperan recortes, pero, por lo general, se habla de más dividendos en acciones. Luis Rose cuestiona que Repsol pueda mantener su compromiso de incrementar el dividendo en un 10 por ciento al año, pero cree que podrá mantener el mismo volumen de reparto, sobre todo, si hace uso del dividendo en acciones».
Desde el Sabadell creen que «lo más lógico sería que el dividendo se ajustase a la realidad del nuevo perímetro de la compañía». No obstante, Aguirre menciona una serie de herramientas que permitirían a Repsol mantener su dividendo: canje de preferentes por convertibles y venta de activos (5 por ciento de autocartera o la participación en Gas Natural).
Por el momento, en la junta de accionistas del 30 de mayo el consejo de la petrolera solicitará permiso para realizar ampliaciones de capital. Y aunque en estos casos existe el riesgo de dilución, los expertos no lo consideran grave.
La nueva Repsol
En este contexto, el inversor se encuentra ante una nueva compañía más expuesta a España y al negocio del refino. «En principio, esto no es muy positivo, porque el refino es un negocio más dependiente de la economía, pero la acción está barata», explica Rose.
Además, la expropiación de YPF reduce el peso de Latinoamérica en el beneficio bruto de la petrolera desde el 40 hasta el 25 por ciento. Pero todos los analistas coinciden en que la pérdida de YPF no afecta al crecimiento de Repsol en otras partes del mundo. En este sentido, el 30 de mayo será una fecha clave. En ella se dará a conocer el plan estratégico de la compañía y se mostrarán las líneas básicas de inversión y crecimiento para los próximos años. «YPF será sólo una cuenta a cobrar», asegura Brufau. Y puede que se den pistas sobre la política de dividendos.
Además, la expropiación de YPF reduce el peso de Latinoamérica en el beneficio bruto de la petrolera desde el 40 hasta el 25 por ciento. Pero todos los analistas coinciden en que la pérdida de YPF no afecta al crecimiento de Repsol en otras partes del mundo. En este sentido, el 30 de mayo será una fecha clave. En ella se dará a conocer el plan estratégico de la compañía y se mostrarán las líneas básicas de inversión y crecimiento para los próximos años. «YPF será sólo una cuenta a cobrar», asegura Brufau. Y puede que se den pistas sobre la política de dividendos.
Por tanto, muchos factores traerán inestabilidad al valor en los próximos meses. La batalla legal, la batalla de las cifras y la incertidumbre de la compensación inyectarán volatilidad a Repsol. Pero la mayoría de los expertos creen que el valor es una oportunidad entre los 15 y los 16 euros. Los inversores más dinámicos pueden aprovechar el potencial mientras persista la volatilidad. Los más conservadores pueden esperar a la presentación del plan estratégico. Además, con una Repsol más pequeña, la compañía volverá a las quinielas de OPA‘s.
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