2008/02/15

La jugada en solitario de Manuel Cruzat


Rompiendo el anonimato que siempre ha mantenido, Manuel Cruzat Valdés -el tercer hijo del dueño del holding CB- se convirtió en una de las piezas claves para que el Tribunal de la Libre Competencia (TDLC) rechazara hace una semana la fusión D&S-Falabella. Siguiendo su obsesiva e informada defensa del mercado, este economista de 41 años escribió una columna en un diario, presentó después sus argumentos por escrito al TDLC y al final hizo allí una exposición de media hora. Esta es su historia y cómo llevó a cabo su personal cruzada de cinco meses.
Por Myriam Mellado.


Manuel Cruzat Valdés (41), conocido entre sus pares por su espíritu conciliador, introvertido, casi rayando en lo tímido, hace siete meses perdió la calma. Por entonces estaba en pleno proceso la consulta que D&S y Falabella -dos de los más grandes retailers del país- habían iniciado ante el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC) para una eventual fusión que habían anunciado con bombos y platillos en mayo.

Pero la indiferencia de la clase empresarial, del gobierno, de las autoridades y de los consultores que apoyaban la operación sin hacer ningún cuestionamiento, terminó por exasperar a este ingeniero comercial titulado en la Universidad Católica. Así que, sin dudarlo, decidió tomar cartas en el asunto.

Quería, en todo caso, mantener su característico bajo perfil. Por eso, su primer disparo fue publicar una columna en La Segunda, el 26 de junio. Sin imaginarlo siquiera, ese texto lo transformó en el único crítico al negocio que prometía ser el más importante del último quinquenio en Chile. Ahí advertía que la creación de grandes compañías afectaba de modo negativo el entorno competitivo chileno.

Esta sensibilidad de Cruzat por el funcionamiento del mercado es muy alta. Según sus cercanos, él anhela que algún día se corrijan las distorsiones y se eliminen las trabas que han afectado a varios sectores del país, de manera que el mercado local actúe tal como en EE.UU., su modelo a seguir.

Otros, en cambio, creen que en esta batalla hay algo de revancha contra el sistema financiero que, en las crisis de los '80 y después en los '90, le cerró las puertas a las empresas de su padre. Según un colaborador de Cruzat, "aquí nos falta mucho para que el mercado sea perfecto.

Hemos ido progresando porque hace 10 ó 15 años no existía legislación relativa a información privilegiada o cosas por el estilo que sí existen en EE.UU. y que Manuel maneja en la punta de los dedos". Y agrega que hoy el ejecutivo lentamente se está alejando del día a día de las empresas CB (Curauma y CB Capitales) y estaría pensando en nuevos proyectos fuera del grupo familiar que lo ha cobijado profesionalmente por 20 años.

El anonimato que Cruzat Valdés -el tercero de los 13 hijos de Manuel Cruzat Infante- había cultivado en esas dos décadas se rompió de golpe el último día de enero pasado, tras conocerse el fallo del TDLC. Porque su columna en el vespertino a fines de junio no fue lo único que hizo para criticar la unión de los dos gigantes del retail. Había ido aún más allá para plantear sus incomodidades.

Llegó incluso al mismo Tribunal de Defensa de la Libre Competencia.A título personalManuel Cruzat Valdés es un seguidor irrestricto de su padre, uno de los íconos empresariales de los '70 y primera mitad de los '80, y que llegó a tener una treintena de empresas, como el Banco de Santiago, Copec, CCU y Provida, que en total representaban el 5% del PIB. Desde 1983, año que las empresas fueron intervenidas y vendidas, la familia Cruzat cayó en una crisis de liquidez que se agudizó en 1995 y que la ha obligado a vender poco a poco sus activos.

Manolo -como le dicen en la empresa- es quien ha tenido que dar la cara. Poco a poco fue convenciendo a sus hermanos para integrarse a la empresa familiar -hoy trabaja allí junto a ocho de ellos- y se ha convertido en un líder natural para todo el clan.Con ellos comparte la admiración por Estados Unidos. De cómo funciona allí la competencia y el mercado. Pasión que en el caso del mayor de los hombres Cruzat Valdés se afianzó aún más cuando fue a hacer un MBA en Chicago, la cuna del liberalismo económico.

Fue ahí donde se impregnó de las ideas de Milton Friedman y de que el mercado tiene que funcionar igual para todos.Siguiendo justamente esa lógica promercado, y no necesariamente proempresarial, Manuel Cruzat hijo decidió meterse a título personal en la discusión de la fusión D&S-Falabella.

Según relata un cercano, ser parte de la clase empresarial no fue un impedimento para que Cruzat Valdés expresara su rechazo a este mega-negocio, porque "él entiende que es una cuestión de mercado". Más de una vez se lo dijo a su círculo íntimo que lo vio estudiar y buscar modelos comparativos: él no estaba en contra de ambas empresas y menos aún buscaba protagonismo o hacer descalificaciones. "Sólo creo que el sistema está equivocado y lo que corresponde es que las compañías compitan.

Por ejemplo, que Falabella levante más Tottus", les repetía a sus cercanos.Once días después de publicar su columna en La Segunda, Manuel decidió voluntariamente presentar el 6 de julio al TDLC un escrito con sus argumentos. Fue uno de los escasos 16 oficios que recibió el tribunal.

Según comenta uno de sus cercanos, Manuel lo sentía como una obligación, porque "a él le encantaría que este país tuviera un ingreso per cápita de US$ 40.000 tal como en Estados Unidos y le desespera que no lo tenga, pudiendo tenerlo. Siempre dice que las malas políticas públicas que se han aplicado durante las últimas décadas, han estancado el crecimiento del país".Grande fue la sorpresa de Cruzat cuando en el tribunal le dijeron que su escrito sería ingresado al expediente.

Como se trataba de un organismo relativamente nuevo -de apenas cuatro años- y no hay familiaridad con el trabajo que realiza, Cruzat se acercó semanas después a conocer su funcionamiento.Lo recibió el secretario abogado del TDLC, Javier Velozo, quien le explicó que una vez ingresada su consulta, se realizaría una audiencia oral. Ahí dispondría de 30 minutos para exponer sus argumentos ante los cinco ministros del tribunal y que debería ir acompañado de un abogado.

Cruzat eligió a un connotado constitucionalista: Miguel Ángel Fernández, académico de las universidades Católica y De los Andes, y que trabaja en el mismo edificio que aglutina las inversiones de los Cruzat, cuya arquitectura refleja la admiración que esta familia tiene por Estados Unidos.

Por encargo del propio Manuel Cruzat Infante, se construyó con un modelo similar al edificio Chrysler que existe en el corazón de Nueva York.Pese a lo convencido que estaba de su cruzada, para Manuel Cruzat Valdés no fue un asunto fácil. Su padre es íntimo amigo de Sergio Cardone Solari, una de las familias accionistas de Falabella. Es más: Cardone junto Reinaldo Solari, el páter familia de la multitienda, han hecho negocios con Manuel Cruzat.

En 2005, por ejemplo, le compraron 310 hectáreas en Lo Aguirre, Pudahuel. A su vez, de lo que fue Forestal -el holding de negocios de los Cruzat en los '70- nacieron grandes ideas como la de las AFP, donde se formaron empresarios de la talla de Sebastián Piñera, Alfredo Vidaurre, Alfredo Moreno (justamente uno de los gestores de la frustrada fusión D&S-Falabella), Juan Hurtado y Juan Bilbao, entre otros. Muchos de ellos proclives a la creación de grandes empresas.En este escenario, Cruzat junior optó por desligar a su progenitor del tema.

Por eso, se presentó ante el proceso de fusión por motu proprio y como persona natural. Incluso, no le contó nada a su padre. "Don Manuel", como le dicen cariñosamente al empresario en las oficinas de su edificio de Apoquindo 3039, en pleno corazón del barrio El Golf, se enteró de lo que pensaba su hijo sólo el día que salió su columna de opinión publicada en la prensa. Conversaron el tema y lo apoyó, porque como dice un ex ejecutivo de CB Capitales: "Don Manuel siempre dice que uno no debe preocuparse de la reacción, sino de lo que queremos lograr".

Idealista y estudioso

Para quienes lo conocen, Cruzat Valdés es un intelectual difícil de comprender. Su liberalismo a ultranza hace que hasta sus amigos lo tachen de idealista y, por eso, él tiene un estilo más bien solitario y retraído. Él mismo se ha autocalificado como un outsider, que no se siente comprendido por la mayoría de la sociedad: de hecho, así llamó a su sitio web, donde sube sus escritos en inglés y unos pocos en español. "Algún día me escucharán, algún día me leerán más personas en Estados Unidos.

Hoy quizás lo hacen cuatro o a lo más ocho, pero lo harán", ha repetido a sus amigos, algunos de los cuales aseguran que el objetivo de Manuel sería ser columnista de algún medio norteamericano, como el New York Times o, sobre todo, The Economist.En todo caso, no se queda de brazos cruzados.

Y ésta no es la primera vez que él se involucra en una cruzada "por el mercado". En 1997 fue uno de los primeros en levantar la voz por el llamado caso Chispas que marcó el ingreso de Endesa España a Enersis y donde se cuestionó el actuar de José Yuraszeck porque perjudicó a los accionistas minoritarios. Cruzat Valdés fue quien tomó la iniciativa de redactar una querella de la entonces CB Fondos Mutuos en contra de los ex ejecutivos de Enersis.

"El concepto de mercado perfecto también supone información perfecta, o sea, que todos sepan lo mismo y no sólo un grupo de personas", dice un empresario cercano a la familia, quien ejemplifica este caso como otra manifestación de la misma faceta de Manuel Cruzat Valdés. "Tiene las condiciones para ser un buen economista, es muy analítico y lo ha demostrado en sus trabajos. Le apasiona el tema de la libre competencia y del funcionamiento del mercado".

Por eso, a sus amigos Alberto Claro (MBI Corredores), Canio Corbo (Compass Group), Alfonso Eyzaguirre (JP Morgan) y Gonzalo Viollier no les extrañó su rechazo a la fusión de D&S y Falabella. La mayoría se conoció en el colegio Tabancura y cuando se reúnen los temas que gustan a Cruzat son parte de la discusión. "Cruzat es ultra Chicago, defensor a ultranza de la libertad económica, pero a veces eso mismo lo lleva a mirar el mundo de una manera muy ideal, que en Chile no se aplica", cuenta uno de sus amigos con quien sale a pilotear aviones bimotores desde el aeródromo Tobalaba.

Y agrega que a "Manolo" le gusta viajar y cada vez que puede se arranca con su familia -su mujer María Teresa Errázuriz y sus ocho hijos-, siendo capaz de recorrer varios cientos de kilómetros en un fin de semana.Así también destacó en sus estudios. "Era muy aplicado y por eso no me extrañaría que si emprende un proyecto le iría muy bien, pues analiza todos los aspectos en profundidad", dice un ex ejecutivo del grupo. Cuenta, por ejemplo, que a mediados de los '90 Cruzat Valdés se fascinó con Wal-Mart, la principal empresa del mundo en supermercados.

Por eso, proyectó que esta industria sería muy importante en Chile y craneó CBMart. Mandó a uno de sus ejecutivos a recorrer diversas ciudades en EE.UU. para conocer el modelo porque era la industria del futuro, pero cuando llegó la hora de echar a andar el proyecto decidió que no era el momento.Su "biblia" es The Economist y cuando estaba en Chicago se obsesionó con los libros de historias de guerra o estrategias bélicas.

"Se los devoraba", cuenta un profesional que lo conoció en la época de su MBA. Incluso recuerda que, un fin de semana, Manuel era capaz de llevarse 20 libros para leer. "Es un ratón de biblioteca", señala.Enérgica defensaApenas supo que debía hacer una presentación oral al TDLC, Manuel Cruzat Valdés se abocó con intensidad a preparar los argumentos de su defensa.

Leyó con detención los 8 tomos y 2.079 fojas del expediente D&S-Falabella. "Se dio cuenta que faltaban datos. En ninguna parte Falabella dijo que el 40% de sus ingresos eran financieros o que sólo quedarían dos competidores considerando a Cencosud", comenta un amigo. Incluso, le molestaba profundamente que en los papers de las empresas se presentara al sector financiero como competitivo cuando, a su juicio, no es así.

También lo exasperaba que se hablara de nuevos competidores, cuando en realidad lo que se estaba dando eran sólo nuevas caras.El 22 de noviembre, a las 9.30, hizo finalmente su presentación al tribunal. En un tono pausado pero enérgico, explicó el contenido de las 10 páginas de su PowerPoint.

"La complicidad que se generó con los miembros del tribunal fue inmediata", dice un ejecutivo que estuvo en la sala. Los ministros tomaron apuntes de sus palabras y, según la misma fuente, fueron "envueltos por sus argumentos".

Cruzat comenzó diciendo que la concentración oligopólica del mercado -donde pocas empresas concentran la venta y pueden influir en el precio- incentiva a otros a hacer lo mismo, como una manera de proteger su propio negocio. "Si tengo a dos almacenes compitiendo muy de cerca y por el otro lado hay una gran empresa, entonces, ¿qué les queda a los pequeños?

Ponerse de acuerdo en los precios para sobrevivir. ¿Es eso un mercado competitivo?", preguntó a la sala. Y siguió: "Señores, aquí hay un cambio estructural del mercado y no marginal como lo quieren hacer ver las empresas.Quedarían dos actores (D&S-Falabella y Cencosud), que incluso han señalado que ¡todos los días se chequean los precios! ¿De qué estamos hablando?, esto no es broma.

¿Y quién se vería más afectado? El 50% más pobre. Si los precios suben en 1%, hay un sobrepago al año de US$ 350 millones".Casi al cumplir los 30 minutos, concluyó: "Si se quiere un país competitivo que beneficie a sus consumidores, la fusión planteada no es el camino. Esta le resta legitimidad al sistema económico.

El crecimiento orgánico en Chile de cada una de las empresas y su posterior expansión internacional protegen de mejor manera el interés del consumidor". Ese mismo día también expuso el director del Sernac, José Roa. Dicen que a Cruzat le fascinó la presentación porque reflejó la poca información que hay sobre las tasas de interés de las tarjetas de crédito tanto en D&S como en Falabella. Durante varios minutos, Cruzat miró con detalle la reacción de Alfredo Moreno, director de Falabella, quien estaba presente y a ratos se mostraba incómodo o recibía algún papel de otro representante de las empresas que estaba en la sala.Al concluir la sesión del tribunal, nadie se acercó a Cruzat.

Deber cumplidoLa conexión que tuvo Manuel Cruzat con los miembros del Tribunal de Defensa de la Libre Competencia fue fuerte. En las 165 páginas que contiene el fallo del organismo, se recogieron algunas de sus ideas. Incluso, a un experto que escuchó su presentación en el tribunal le recordó la figura del estadounidense Ralph Nader, un defensor de los derechos de los consumidores que en 1966 publicó el libro

"Esos coches que matan", donde destapó los problemas de seguridad de un modelo de General Motors y logró no sólo que se retirara ese modelo del mercado, sino que el presidente Lyndon Johnson promulgara una ley sobre seguridad de los automóviles.

En el caso de Cruzat, algunos empresarios fueron más allá y lo consideraron "el civil que ha influido en el despertar del funcionamiento del mercado en Chile".Cuando se dio a conocer el fallo del TDLC, el 31 de enero, Cruzat Valdés estaba de vacaciones en Argentina, en Campos de Hielo. La noticia se la dio por teléfono su hermano Nicolás. Y Manuel, según sus cercanos, sintió "la satisfacción del deber cumplido", aunque les recalcó que el fallo del tribunal habría sido igual con o sin su presentación.Regresó de vacaciones el lunes 4, después de recorrer con su familia la Carretera Austral.

Dicen que llegó con nuevas ideas. Le impresionó la belleza de Campos de Hielo y que, apenas pueda, escribirá una carta dando cuenta de que basta mirar la zona para darse cuenta que es una sola y no dos como sostienen en Argentina. Pero aseguró a sus cercanos que aún no es tiempo de hacerlo. Por ahora, quiere esperar a que decante el fallo en contra de Falabella y D&S.

Hoy, a poco más de una semana de la drástica resolución del TDLC, Cruzat ha preferido mantenerse alejado de la polémica. En un correo que envió a Qué Pasa señala: "He decidido no dar entrevistas. Creo más bien que hay que resaltar y profundizar el fundamental rol de cada uno de los cinco miembros del Tribunal de Defensa de la Libre Competencia y de todo el equipo jurídico y económico que los asesora, que de manera unánime y en un contundente y claro fallo rechazaron una operación de fusión por sus nocivos efectos anticompetitivos.

Teniendo como objetivo el bien del país y el de sus consumidores, especialmente los más pobres, han generado un fallo integral y no parcial, en un contexto dinámico y no estático, que promueve la expansión competitiva de las empresas consultantes y de las otras existentes o potenciales en cada uno de los diferentes mercados involucrados. Un fallo histórico que debería reforzar la estrategia de desarrollo de largo plazo de este país, competitiva en todos los mercados, incluidos entre otros el de retail y aquel otro explícitamente mencionado, el de capitales".

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