2009/02/02

El planeta se enfría bajo la recesión

El planeta se enfría a un ritmo de vértigo en términos económicos. La reducción de más de una quinta parte del flujo de inversión extranjera directa (IED), la primera retracción del maná de las remesas de los emigrantes y el incipiente decaimiento del comercio internacional por la penuria del crédito reflejan el gélido viento de recesión que arrecia desde las economías más desarrolladas.

"Sin duda, la economía global atraviesa una fase de glaciación y la recuperación tardará y será lenta", afirma el profesor Pedro Videla, experto en comercio internacional y director del departamento de Economía de Iese. Los estragos del 2008 preludian daños mayores en el 2009 y el termómetro del FMI pronostica un frío polar: un pírrico crecimiento mundial del 0,5%, dato que corrige de modo drástico su última estimación (2,2%) de hace sólo dos meses. El origen de esta brutal involución del clima económico está en los 1,65 billones de euros de activos tóxicos lanzados a la atmósfera desde la cacharrería financiera de Estados Unidos.

"Lo más preocupante ahora es, tal vez, el caso de las dificultades de financiación del comercio, ya que se trata del aceite que engrasa los intercambios mundiales", declara por su parte el economista Andrew Mold, jefe de la unidad de finanzas para el desarrollo de la OCDE. Los últimos datos de la organización internacional confirman el debilitamiento de los flujos comerciales en el fatídico tercer trimestre del 2008, con una caída del 1,4% de las importaciones y un avance mínimo (1,9%) de las exportaciones en el ámbito de las siete principales potencias industriales. "Este año podremos ver el verdadero impacto de la crisis y el panorama no es nada halagüeño", advierte Mold.

Es significativo el dato de Alemania, primera potencia exportadora mundial. Sus ventas en el exterior han retrocedido casi un 3% de un trimestre para otro y registran ya un sintomático estancamiento (0,5%) en términos anuales. Las importaciones, sin embargo, han progresado un 3,5%. En Estados Unidos, primer consumidor del globo, las importaciones siguen cayendo hasta un retroceso anual del 3,6%, aunque el país conserva su fuerza exportadora con una mejora del 8,3%. El frenazo del intercambio de bienes y servicios en el seno de la OCDE registra índices sin precedentes desde el último tramo del 2006.

Todos los análisis certifican la metástasis de la restricción de crédito global surgida a mediados del 2007. El último informe de The Economist Intelligence Unit de Londres prevé para este año una caída del 2% del comercio mundial, que sólo volverá a recuperar cotas superiores al 4% en el 2011. Cabe recordar que hace sólo cinco años progresaba a un 10,8% anual bajo el trepidante impulso del crecimiento de China (10,1%). "El comercio mundial ha caído al margen de cualquier proteccionismo y por eso China crece ahora sólo un 6,8%", dice Videla, quien subraya que el gigante asiático se expone al riesgo de barreras aduaneras en Estados Unidos, que acusa a Pekín de manipular los tipos de cambio.

El propio Pascal Lamy, patrón de la Organización Mundial de Comercio (OMC), ya advirtió en Washington a primeros del pasado enero que "el mercado de la financiación del comercio se ha deteriorado gravemente, en particular desde septiembre". El director general de la organización internacional certificó que "hoy es claro que el comercio es una de las víctimas de la crisis económica" y subrayó que "el sistema de comercio multilateral es una póliza de seguro contra el proteccionismo". El fantasma del repliegue aduanero, de funestas consecuencias en la crisis de 1929, ya asoma la cabeza.

"Yo no vislumbro políticas más proteccionistas, al menos no entre los países industriales", sostiene el economista Andrew Mold, recordando que tras la experiencia de la Gran Depresión "casi todo el mundo acepta que una reacción proteccionista de este tipo no haría más que agudizar la crisis". Entre 1929 y 1933, en efecto, el comercio mundial cayó de 53.000 millones de dólares a 1.800 millones, bajo la espiral proteccionista a la que se lanzaron al menos una cuarentena de países mediante devaluaciones competitivas. El profesor Videla cree improbable una ola proteccionista más allá de "acciones cosméticas o de cariz político" como sería el caso de EE. UU. frente a China.

"Sospecho que el proceso de liberalización comercial multilateral no va a desencallar hasta el fin de la crisis o después, ya que las posiciones estaban en un impasse antes de ella", prosigue Mold. "Pero sí veo muy probable -añade el economista de la OCDE- que los gobiernos nacionales adopten una actitud más escéptica hacia la globalización, incluso en países que siempre la han defendido y alentado".

El coágulo de la economía mundial se refleja en la caída del 21% del flujo de inversión extranjera directa (IED), según los últimas datos de la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (Unctad). Este año se espera una caída mayor, que se suma al retroceso de más de la cuarta parte (27,7%) del volumen de fusiones y adquisiciones transfronterizas.

Entre los países desarrollados la caída supera en ambos casos el 32%, frente al efecto menor -sólo por el momento- entre las economías en vías de desarrollo. Sólo en el Reino Unido, campeón europeo del flujo de capitales, la caída de IED ha sido del 51,1% y el valor de las fusiones y compras transnacionales retrocedió un 10,7%. España aún salvó los muebles con progresos del 7,3% (57.3000 millones de dólares) y 8,4% (71.600), respectivamente.

En cuanto a las remesas, que en algunos países (Tayikistán) llegan a suponer casi la mitad del PIB, el flujo de dinero empezó a remitir en el tercer trimestre del 2008 tras un fuerte crecimiento en años anteriores. El Banco Mundial (BM) anticipa una profundización de la tendencia, cuya magnitud es difícil de predecir por la incertidumbre del crecimiento mundial, los precios y el tipo de cambio. La horquilla oscila de un retroceso del 0,9% hasta un 6%, en el peor de los casos. De cualquier forma, el BM cree que las corrientes migratorias de los países en desarrollo pueden ralentizarse a causa de la crisis mundial, "pero es muy poco probable que descienda la población emigrante".

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