2017/06/26

La predicción de Hegel: ¿Qué esperar en Venezuela?

Hoy con Sam
Aunque la lectura de la concepción del denominado Dios-Estado hegeliano dio pauta a un sinfín de interpretaciones, por ejemplo, la de los ingleses, quienes desacatan la razón como fundamento del Estado, o bien, la interpretación italiana que ven en los textos del hegelianismo el fundamento para crear autoritarismos como el fascismo y el nacionalsocialismo, lo cierto es que la magna obra del filósofo alemán, Fenomenología del espíritu, puede incluso en nuestros días seguir siendo un instrumento para el análisis de la condición de los Estados modernos. Aunque la estructura del mundo ha cambiado, se denota que la condición de los gobernantes y ciudadanos sigue siendo tan raquítica como en el siglo XVIII.
Si realizáramos una analogía entre la situación actual de Venezuela y lo descrito por Hegel hace tres siglos, descubriremos que el filósofo realizó una especie de predicción de la condición actual de este país. Hegel creía que un Estado debía salvaguardar siempre el principio de racionalidad, esto se puede traducir como garantizar las libertades de los ciudadanos; un Estado que no cumpliera este objetivo, estaba condenado.
Al no cumplirse este cometido, se daría pauta a una dialéctica entre gobierno y ciudadanía descrita por Hegel de la siguiente manera. La inevitable lucha entre gobierno y sociedad comenzará, se desatará la lucha de clases por alcanzar y dominar el poder estatal. El gobierno argumentará que desea elevar a la sociedad a un estado de igualdad; la sociedad reclamará a que ciertos individuos se subyuguen a la voluntad del pueblo.
Análogamente el gobierno de Maduro dice preservar los principios bolivarianos de libertad e igualdad, su canciller de Relaciones Exteriores argumenta que el país busca la estabilidad de la sociedad venezolana. Paradójicamente su pueblo se subleva y desea la destitución de su gobierno. Además, seguramente podrán juzgarlos por la nueva autoridad ciudadana resultante.
Pero las similitudes no terminan, Hegel habla de dos vías para la transformación del Estado: la reforma política y la revolución. Si los gobernantes optan por la reforma, el gobierno debe someterse a la voluntad de los ciudadanos y ratificar la igualdad social. Si el pueblo opta por la revolución es porque la clase dominante no accede a la reorganización y redistribución de bienes.
Durante la 47° reunión de la Organización de Estados Americanos (OEA), la canciller venezolana, Delcy Rodríguez, dijo que su gobierno no aceptará el rechazo a la Asamblea Nacional Constituyente propuesta hace años por la indignada ciudadanía venezolana y que hoy es rechazada. Con ello, denota que por ese rumbo no habría una reorganización del gobierno.
Para algunos intérpretes del hegelianismo como Lorenz von Stein, la revolución es el único método para generar un cambio substancial en las estructuras del Estado. La historia nos ha enseñado que los gobiernos autoritarios terminan por derrumbarse.
Tal parece que el destino llevará a Venezuela a una inminente revolución, y mucho me temo, como lo escribe Hegel y lo reitera Stein, tan pronto acabe la revolución es factible que los ciudadanos se encuentren con un nuevo enemigo: ¿Otra nueva revolución, agregada subsecuentemente? El tiempo lo dirá.
Cuánta crueldad trae consigo el poder autoritario. ¡Y cuánta complejidad trae un cambio de poder a través de la fuerza revolucionaria! Venezuela, un gran país de grandes personajes que han ilustrado al mundo y ciudadanos maravillosos, en una encrucijada basada en la ignorancia que le dio el voto al populismo.
Samuel Podolsky
@sampodol
spodolsky@elsemanario.com
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